Al entrar a la prepa, me sentía tan tímida ya que solo conocía a una persona Laura, ella fue mi única amiga en la secundaria y ahora estoy con ella aquí en el salón de clases, todos son unos perfectos desconocidos, me alegra al menos que me tocará junto a ella.
Al llegar al salón me coloque rápidamente a su lado, estaba tan feliz de tener a alguien, ese día nos presentamos muchas veces, una presentación por cada maestro, ¿por qué les gusta hacer las presentaciones? son todo un caos y lo odio, me causa mucha inseguridad levantarme de mi asiento y hablar, siento que en cualquier momento, olvidare como hacerlo y no quiero quedar en ridículo frente a mis nuevos compañeros.
Muchos ya se conocían, así que ya tenían su grupito de amigos, en la hora del receso tenía tanta hambre, pero solo fui por dulces, ya que me daba pena estar junto a tantas personas, que decidí ir por dulces y quedarme en el salón.
Supongo que a Laura no le molestaba, ya que me seguía y se quedaba siempre junto a mi.
Se preguntarán en dónde está María, bueno, ella ya no quiso estudiar la prepa, decía que terminar la secundaria era más de lo que necesitaba.
Pasaron los días y pude entablar conversación con Sara, ella era tan amable, divertida, era el alma de cualquier salón, yo deseaba ser su amiga, junto a ella estaban Less, Graciela, Lupe y Samantha, todo un grupito de amigas.
Deseaba con todas mis fuerzas unirme a ellas, ser una más, trataba de que Laura también se uniera a las pláticas pero ella era aún más tímida que yo, cuando logré unirme a ellas, veía que Laura no se acoplaba muy bien, así que hice mi propio grupo, junto con Laura, Graciela, Less, Sara, Ana y Sasha, las últimas dos, las conocí mientras trabajábamos en equipo y me gustó su forma de ser que las robe de su grupo de amigas.
Nos volvimos tan inseparables todas, compartíamos todos y tratamos de ayudarnos, si alguien molestaba a otra, todas le ayudabamos, creo que fue el mejor grupo de amigas que pude tener.