Emily caminaba por las calles de aquella ciudad cuidándose de no ser atrapada por los oficiales que aún la seguían buscando. Así siguió por un largo tiempo hasta que llegó a un parque, el mismo parque que visitaba cuando era niña. Al llegar ahí un sin fin de recuerdos nostálgicos llenaron su cabeza ignorando todo a su alrededor.
Paso el tiempo y una noticia le llamo la atención. Frente a ella pasaron dos mujeres hablando sobre el nuevo líder; un chico joven y apuesto que expandirá la ciudad a esa zona marginal. Emily prestó suma atención, sobre todo cuando mencionaron el lugar donde vivía, así que tenía que saber más sobre eso.
Ella se levantó y caminó retirandose del parque. Mientras caminaba por calles y calles observó en una gran pantalla el anuncio del nuevo líder y para su sorpresa era aquel chico de aquella casa cerca del centro. Observó la pantalla y sin dudar se dirigió a dicha casa.
Al momento de llegar subió por un muro y escaló hasta llegar al balcón donde se encontraron por primera vez. Al llegar a la zona se detuvo y guardó silencio ya que alguien se encontraba dentro de esa habitación.
— ¡Me niego completamente! — Exclamó la voz de un hombre.
— Pero padre, eso sería lo mejor para la ciudad — Respondió una voz conocida.
Emily abrió los ojos al reconocer la voz de Erick y un brillo brotó de ellos, pero su expresión cambio cuando se enteró de algo atroz.
— Si mande erradicar a esos marginados fue para que la ciudad se expandiera y prosperara, no para que... los vuelvas a revivir — Respondió la voz de aquel hombre.
— ¿Por qué nunca escuchas? — Cuestionó con impotencia Érick.
— ¡Porque ya no eres un niño! — Exclamó el hombre — Ya eres un hombre y un lider y debes de comportarte como tal — Agregó con seriedad.
Erick quedó en silencio por un largo tiempo mientras su padre miraba por la ventana tratando de tranquilizarse para poder llegar a una solución de inmediato.
— ¿Quieres hacer tu proyecto? Adelante — Dijo el hombre — Tienes luz verde y tienes el lugar — Agregó con frialdad.
— ¿Hablas de? — Susurró Érick.
— Sí, haz tu fábrica que nos llevará al futuro en “la ciudad B” — Respondió su padre sin más.
El padre de Érick abandonó la habitación y de inmediato entró Emily llena de dolor y enojó por lo que acababa de escuchar.
— Fue tu padre — Dijo ella.
— ¡Emily! — Exclamó emocionado — ¿De qué hablas? — Preguntó ahora con curiosidad.
— Tú padre fue el que mando soldados esa noche — Decía mientras avanzaba hacia él — Él mandó a asesinar a inocentes sólo por su complejo de superioridad — Decía enojada.
— Emily yo... — Sólo pudo decir Erick tras el ataque verbal de Emily.
— Mi abuela murió esa noche por culpa de tu maldito padre — Decía mientras golpeaba a Erick — Tú maldito padre es un asesino — Exclamaba llena de furia.
En ese momento entro en la habitación aquella chica que le acompañó al consejo. Los ojos de Emily y de ella se encontraron en una conexión visual fría y llena de odio y rencor.
— ¿Qué hace la marginada aquí? — Dijo la chica con seriedad.
— No le digas así por favor — Respondió Erick.
— No me digas ¿Qué te gusta la marginada? — Cuestionó con sarcasmo la chica.
— Te estoy diciendo ¡Qué te calles! — Respondió Erick molesto.
— ¿No le has dicho la verdad, Emily? — Cuestionó a la chica sin apartar la vista de Emily.
— ¿Ustedes dos se conocen? — Preguntó Érick ya con intriga.
— Ella fue quién asesino a Elenor y a Lexy ese día en el colegio, y fue quién me mandó al hospital — Dijo la chica sin titubear.
— ¿Eso es cierto Emily? Lo que dice mi hermana — Preguntó Érick sin creer lo que le decían.
Emily sólo se limitó a guardar silencio y agachar la cabeza.
— ¡Es claro que es cierto! — Exclamó la chica — Por eso fue expulsada del colegio y se escondió en la ciudad B para huir de la justicia, pero después fue capturada por robar y escapó — Agregó con una risa burlona.
— ¿Por qué no lo dijiste? — Preguntó triste aquel chico que perdía el brillo en sus ojos — Llama a la policía, diles que está aquí una fugitiva — Ordenó Erick.
Su hermana salió de la habitación y de inmediato llamó a las autoridades que llegaron en pocos minutos a la casa, estaban rodeados.
— Pensé que eras diferente a tu padre — Mencionó Emily.
— Y yo creí que tú eras diferente al resto — Le contestó Erick.
Emily corrió a la ventana para huir, pero Erick la sujetó del brazo evitando así su escape. Emily miro a Erick y sin pensarlo soltó una serie de golpes, pero Erick se aferraba a no dejarla ir.
— ¿Tengo que matarte para que me sueltes? — Cuestionó Emily con enojo.
— Inténtalo — Respondió serio Erick.
Ambos comenzaron a pelear. Emily daba golpes y Erick respondía de igual forma hasta que la policía llegó a aquella habitación donde Emily fue capturada y puesta en custodia.
— Vas a estar mucho tiempo en una prisión hermosa — Decía uno de los oficiales.
Emily intentó regresar al reino de Sogno, pero el anillo le fue arrebatado por otro oficial que le recordaba que no podía portar objetos de valor seguido de una risa burlona.
Emily salió de esa casa arrestada y custodiada por varios oficiales que no se separaban de ella en ningún momento; todos a su alrededor miraban lo sucedido y murmuraban entre ellos mismos, otros más se burlaban de la última marginada.
Esa misma tarde fue enjuiciada y llevada a una prisión de máxima seguridad al norte de la ciudad donde pasaría el resto de su vida.