Yuri La Señorita Hernández vuelve a su habitación, sonrío cuando veo que cierra la puerta. Me tiro hacia atrás en el sillón. Rememoro el encuentro del baño, juro que no fue algo que yo planeé, pensé que ya había salido del baño. Por lo general me hecho quince minutos en el baño, bueno a menos que no este, ya saben, uno es hombre, tiene necesidades que manuela ayuda de vez en cuando. Cuando su toalla cayó de su cuerpo, fue épico, ver sus pequeños pechos rosados, su cinturita de avispa y sus caderas latinas, hermosa. Delgadita, sus ojos color café, sentí como mi amigo comenzó a coger fuerzas en mi pantalón y mi a mi boca se le antojó lamer su piel. Cuando la vi en el aeropuerto me contuve, se veía tan natural, tan ella, pero cuando descubrí que no sabía ni ruso, ni ingles me llevé una gra

