–Ven rápido que mamá va a salir pronto –señaló Megan caminando de prisa. –Sería más fácil si me lo dijeras –indicó Robert siguiendo a la chica, apenas había llegado a la casa después de un día difícil. –Mira. –Megan extendió los brazos alrededor de la escasa grama y las pequeñas flores del jardín. –¿Tengo que notar algo? –Ro, no tenemos tiempo –lo regaño –. Haz aquí la cena. –¿Aquí? –señaló con un mal gesto. –Mamá dijo que trabajaría tarde mañana y si tú sales antes del trabajo puedes pasar por mí al instituto –le indicó –. Iremos por unas flores y luces, sacaremos la mesa, un lindo mantel con la luz de la luna, será romántico, puedes usar tu imaginación. –A Elizabeth le gustará. –Por supuesto que sí. –¡Megan! –se escuchó la voz de Elizabeth desde adentro. –Decide rápido, Ro. –

