A medida que los días pasaban y la presión de mi madre continuaba, tomé la decisión de acabar con el estorbo de una buena vez, así me toque cargar con las consecuencias que traerá consigo. La culpa va a recaer sobre mí, pero ya no me importa. Mis intentos han fracasado, uno detrás del otro, pero esta vez he decidido irme en contra de todos. Conozco el gusto que le trae a los explosivos, por lo que decidí darle a probar de su propia medicina. Pude persuadir a uno de sus hombres para que pusiera una bomba en su camioneta. Tomé las debidas precauciones para silenciarlo y no dejar testigos que pudieran causarme problemas en un futuro. Me comporté toda juiciosa durante el día. Esperaba impaciente la noche para verlo marcharse con sus hombres en la camioneta. Quería ver los fuegos artificiales

