Si no hago algo ahora, me veré muy sospechosa. —La palabra compromiso me repugna— alejé la copa, entrelazando mi otra mano libre en su cuello—, pero supongo que encaja con lo que hay entre los dos. Un compromiso con intereses de por medio; complementado de un buen sexo. Por ahora no me hace falta nada más. Si realmente se hubiera dado cuenta, ya habría tomado cartas en el asunto sin pestañear. Más que nadie debe conocer el sabor amargo de una traición, especialmente si viene de alguien que considera tan importante en su miserable vida. —Al rato nos vemos, que hoy se cena, cabrones. La única forma de llegarle a los hombres como él es atacarlos directamente en el punto más débil; el sexo. Tan predecible y patético. Odio tener que admitir que este infeliz conoce mi cuerpo mejor que cual

