Verónica. Un par de días después de la reunión que tuvo el Ruso con su amigo Daniel aunque él dijera que no lo era la situación no había cambiado para nada. Ya que la tensión entre nosotros lo único que hacía era aumentar. En especial la s****l. Esa me trae loca y excitada porque el muy maldito goza haciéndome sufrir. Me toca, se acerca con su rico olor y cuando creo que me tomará y hará de mi cuerpo lo que se le venga en gana se aleja mirándome con burla. Oh pero este juego se puede jugar de a dos. Y nunca había jugado con una Latina, y menos Venezolana. Sonrío con malicia mientras retoco mi labial rojo pasión dispuesta a vengarme de ese oscuro hombre. El vestido que estoy usando es color beige manga larga hasta las muñecas rozándome las rodillas enmarcando mis curvas. Realzando

