Verónica. Los días siguientes luego de regresar a Moscú mi cautiverio cambió bastante porque ya no era la esclava del mandamás sino la asistente del Pakhan. Y eso me daba un estatus más alto en la jerarquía. Entre más poder tenía más oportunidades había para escapar. Todavía no lo haría porque tengo una diana en la espalda pero pronto lo haré y me iré lejos de este nido de víboras. Me da tristeza pensar que un día no veré más a Svetlana pero es lo mejor. Ella se sorprendió mucho cuando me escuchó hablando con su hermano en inglés pero no dijo nada sino que siguió la corriente. Ellos hablaban en su idioma cuando era un asunto demasiado importante lo demás usaban el inglés. Svetlana no podía creer que Pavel me había ascendido a su asistente pero ni yo tengo una respuesta clara ante l

