Verónica. Un par de hombres que supongo que son de gran confianza del Pahkan me sacan de su habitación a la mañana siguiente llevándome por pasillos que no tenía idea de que existían. Pero tampoco es muy sorprendente porque esta es la casa del mismísimo líder de una de las organizaciones criminales más grandes del mundo. Debe tener por ley pasadizos secretos y cámaras del pánico. Quizás estoy viendo muchas películas pero también podría no equivocarme. Con esta gente uno nunca sabe. Ya han pasado un par de días luego del banquete y todo dentro de lo que cabe regresó a la normalidad. Solo que algo me dice que lo que me ocurrió a mi con esa droga era un golpe fuerte para el Pahkan. Pero yo como la salada que soy me lo tomé y acabe siendo tocada por su verdugo en busca de aliviar el d

