Pavel.
Varias semanas se habían ido y mi español para mí satisfacción está mejorando y ahora puedo entender muchas de las cosas que dice la Venezolana.
Menos cuando usa palabras como "amuñuñado" "chama" y entre otras palabras que no entiendo.
Siempre creí que el español era fácil hasta que me topé con el español Venezolano.
Ellos tienen un sin fin de palabras con el mismo significado pero con diferentes entonaciones.
También se comen las palabras y por lo que he observado en Verónica ella suele hacerlo muy seguido en especial cuando se pone nerviosa.
Ahí si que no puedo entender lo que habla.
Con respecto a Tanya no ha habido más peleas entre las dos.
Me da curiosidad si es que Verónica le ha dado una paliza o Tanya se rindió.
Tanya ha sido mi empleada desde los dieciocho años cuando mi padre la secuestró y quiso convertirla en una de sus putas.
Yo la salvé y creo que desde ahí se flecho de mí.
Obviamente no es correspondido.
Nunca me he enamorado.
Sí he sentido atracción y deseo.
Incluso por la Venezolana sé que no es amor sino interés, atracción s****l pero no amor.
Todavía.
Gruño irritado y sigo alzando pesas mientras el sudor recorre mi cuerpo en la ligera ropa de ejercicio que consiste en un jogger n***o, zapatillas blancas y una franela roja de tirantes.
Mi cabello está recogido en un moño en lo alto de mi cabeza.
Luego de hacer pesas me acuesto boca abajo y empiezo a hacer flexiones intercalando tocarme el hombro cada tanto.
Me gusta ejercitarme porque relaja mi cuerpo y mente.
Además que eso fortalece mi destreza y eso es bueno en el mundo donde me desempeño.
Sé que hay algunos líderes de mafias que no les importa hacer ejercicio porque aseguran que para eso les paga a la seguridad.
Pero por experiencia propia sé que eso a veces no es suficiente.
Finalmente termino de mis dos horas de entrenamiento y me levanto del suelo y tomo una toalla que uso para secarme el sudor.
Agarro un pote de agua y le doy un gran sorbo.
Cuando iba a salir me topo de frente a Tanya que sonríe al verme en cambio yo la miro indiferente y eso a ella le hace flaquear la sonrisa un poco.
—Eeh buen día Pavel, yoo...Venía a preguntarte algo—Dice la Rubia.
A Tanya es una de las pocas personas que les permito llamarme por mi nombre, y eso porque lleva años conmigo.
Pero únicamente se lo permito en privado si lo hace delante de otras personas lo tomaré con una falta de respeto y la castigare.
—Habla.
—Pronto será el banquete anual para celebrar la memoria de su madre la señora Nastya. Así que quería pedirle permiso para organizar todo y que sea mucho más hermoso que el anterior—Comenta Tanya con suavidad.
Escucharle decir eso causa un dolor sordo en mi pecho.
Cuando tomé el poder empecé a organizar estos banquetes en honor a la memoria de mi madre.
Era una forma de rendirle respeto y dejarle claro que su memoria en la Bratva se respetaba.
La última persona que lo olvidó está nadando con los peces en este momento.
Ignoro ese dolor al que estoy acostumbrado y la miro con seriedad sin darle ningún pie a que piense que por los años de servicio y que tenemos un pasado en común hay cierta confianza.
Y no la hay.
Me doy la vuelta pero la muy estúpida me toma del brazo y yo lo aparto con irritación para girarme a verla con ira.
—¿Quien demonios te dió el derecho a tocarme? No confundas el hecho de conocernos de años para tomarte atribuciones que no te he dado—Digo tajante.
Ella pierde el color y balbuena unas palabras que no se entienden.
—No pongas a prueba tu suerte, no te gustará el resultado—Apunto serio y me doy vuelta.
Antes de irme me detengo y la miro sobre el hombro.
—Ah, y no te olvides de hacer el banquete mejor que el año anterior. De eso depende tu salario—Añado contundente.
Una sola vez cometí el error de follárme a esta mujer por eso ahora ella cree que tiene alguna posibilidad conmigo.
Y ahí si me marcho a darme una ducha para poder irme a la oficina a trabajar.
La empresa "Tecno Kuznetsov Entreprise" es una de las más importantes del país y en estos años se ha abierto paso en lo internacional.
Me gusta dar lo mejor en mis trabajos.
Si soy el Pahkan seré el mejor si soy el magnate también.
No hay medias tintas aquí.
No trabajo con mediocridad.
No estaría donde estoy si fuera así.
Tan sencillo como ese.
Ya duchado me visto con uno de mis tantos trajes hechos a la medida color n***o que se ajustan a mi cuerpo.
No es por vanidad pero me gusta estar en forma
A la hora de algún ataque podría defenderme sin problemas.
Ya en la empresa le doy un saludo rápido a mi secretaria y paso a mi oficina.
E inmediatamente Lorraine mi secretaria ingresa con su tablet en mano recitándome las obligaciones de hoy y demás reuniones.
El día se va entre papeleos y juntas con el grupo de inteligencia que son unos chicos que seguramente jamás han visto un buen par de tetas.
Puesto que son unos empollones que usan gafas gruesas y pegamina en el pelo para fijarlo.
Y son tan delgados o algunos muy gordos por nunca ejercitarse.
Cuando los veo me provoca tomarlos de una oreja y mandarlos al campo de entrenamiento para ponerlos en forma.
Pero luego recuerdo que les pago para que me creen sistemas excelentes y mejoren mi tecnología por lo que se me pasa.
Total ¿que me importa si están gordos o flacos?
Mientras me cumplan no hay problema.
De regreso a casa veo que la misma está llena de gente que va y viene haciendo arreglos.
Es obvio que Tanya empezó a movilizarse.
Mejor.
Entre la gente que organiza veo a Verónica que ríe con uno de los organizadores que al parecer es Latino por su tono de piel moreno y su pelo crespo.
No es que todos los latinos sean de color sino que la mayoría poseen ese tipo de tono.
Pero solo uno de ellos me parece lindo y es la Venezolana que le está sonriendo de una manera que nunca había visto.
¿Será porque la tienes secuestrada?
Es una razón válida para no sonreír.
Quizás ese hombre le hizo recordar algo de su tierra.
No sé.
Tampoco me puedo quedar mirándolos como estúpido.
Tengo una imágen que cuidar.
Al alejarme oigo otra vez su risa y las ganas de regresar para subirme la al hombro cual cavernícola es inmensa.
Pero me controlo porque ella definitivamente no es nada para mí.
Claro no que no.
Solamente es una esclava.
La tendré conmigo hasta que se me pase el interés.
Pero en mi fuero interno sé que solo estoy en fase de negación.
De igual manera no caeré tan fácil.
Al menos no sin luchar porque después de todo estoy acostumbrado a las batallas.
Y sobretodo a ganarlas.
Verónica.
La emoción bullia de mí mientras ayudaba a los chicos de organización de banquetes colocaban las cosas para la cena reunión.
No sé todavía para que es pero tampoco me importa porque me estoy divirtiendo.
Conocí a Santiago Cabrera, un agradable mexicano que se mudó hace un par de años aquí y consiguió trabajo en una empresa de organizaciones.
Le ha ido bien.
Fue fantástico hablar con alguien que entienda mi idioma y no tener que estar fingiendo no en comprendo nada.
Hace un rato sentí la mirada penetrante del Pahkan.
Solamente que me obligué a actuar natural.
Suficiente poder le he dado ya como para que también perturbe mis momentos felices.
Últimamente nada me ha salido bien.
Así que tener este instante para mí es tan refrescante.
—Bueno linda, ya por hoy quedó. Mañana volvemos para terminar el resto. Ha sido un placer conocerte Verónica—Dice Santiago con una sonrisa dulce.
—Okey. Para mí también ha sido un placer conocerte Santiago. Nos vemos mañana—Contesto amena despidiéndome con un beso en la mejilla.
El Mexicano me sonríe y se marcha junto con sus compañeros.
Al verlos irse siento una tristeza enorme y también mucha envidia porque yo quisiera irme con ellos.
Pero esta es mi realidad.
Estoy atrapada en este sitio.
Mientras sea la esclava personal del Pahkan de la Bratva jamás seré libre.
Cuando me giro me encuentro con la mirada burlona de Tanya.
Maldita sea.
¿Esta mujer nunca se cansa?
—Con gente como esa es que tú encajas negra—Se burla Tanya con una sonrisa enorme.
En cambio yo sonrío y me cruzo de brazos.
—Pobre muñeca rusa, nunca vas a superar que no eres apta para ser la esposa del Pahkan... Por más que lo sueñes no pasará. Y yo pues, un día seré libre y tú no estarás con tu amor platónico—Señalo directamente.
Tanya me mira con odio porque aunque no habla español sí que lo entiende.
A menos que use términos coloquiales venezolanos y ahí se fregó.
Con una sonrisa triunfal me retiro porque mi vida de trabajo terminó por hoy.
Estando sola en mi habitación mi mente vuelve a evocar a ese Rey demonio y me frustra.
No me debo sentir atraída por ese ser maligno.
Pero la realidad es que mi mente me dice una cosa y mis deseos otra.
Negarlo no sirve de nada.
Solo me daría migraña.
Lo único que le pido al Dios del cielo es que me dé más fuerza para resistirme.
Mini glosario Venezolano.
Amuñuñado: Así se le llama a las cosas cuando están muy juntas.
Chama: Se llama así a los chicos.