Verónica. Sabía perfectamente en lo que me podía meter cuando decidí ignorar las órdenes directas de mi verdugo pero la verdad es que llegué a un punto dónde ya nada me importa. Salvo salir bien parada de esta situación. Por eso me puse este vestido que sé que me queda espectacular y no solo por las miradas lascivas de los hombres que me ven sino por él. Por esa mirada gris ardiente que me dió y me sigue dando el sádico Pahkan. Este vestido lo compré engatusando a la empleada y usando un dinero en efectivo que encontré en la cómoda de la habitación del Mandamás. ¿Qué? Una chica debe resolver. Fue realmente chistoso ver su desconcierto y su shock al descubrir que sé hablar inglés. Aay mi pobre niño si supiera que no solo sé hablar ese idioma sino varios. Seguro te da un soponcio.

