Capitulo 6: Rencores Del Pasado.

2511 Words
Verónica. Limpio el sudor de mi frente con el dorso de la mano mientras trapeo el suelo de la enorme habitación del Pahkan para dejarlo completamente brillante. Ya habían pasado varias semanas desde que el mandamás asesinó a aquella familia y que me castigó a mi por desobedecerle. Mi espalda aún me duele cuando hago movimientos bruscos y me quedarán unas lindas cicatrices que espero que no sean tan notorias sino adiós a los trajes de baño. Maldito Pavel Kuznetsov. Me enredero y sonrío con un trabajo bien hecho. Recojo mis cosas rápido porque no quiero encontrarme con el dueño del cuarto. Al cual he estado evitando como la peste cosa difícil porque es el dueño de todo esto. Y para mí horror de mi también. Ahora no siquiera lo miro a los ojos porque me da miedo encontrar esa oscuridad que abraza a los confines del infierno. Además que temo que me castigue otra vez ya que el encanto por mí se le ha pasado. No quiero más heridas a la colección. Justo cuando iba a salir Él entra luciendo tan apuesto como un monumento tallado por los mismos dioses. Mierda. Juro que intenté no verlo de más pero es una tarea titánica. Lleva puesto unos vaqueros azules, una sudadera negra que se le ajusta en el torso y brazos con su largo cabello rubio le cae suelto hasta los hombros, su barba definida pero son sus ojos grises los que me quitan el aliento. Estos me miran con una intensidad que casi hacen que tire todo al suelo. Mis piernas tiemblan y me enojo conmigo misma por sentirme atraída hacia mi verdugo. Porque sí, él no me azotó pero fue quien dió la órden. El órden de los factores no altera el resultado. No pudiendo soportarlo más agacho la mirada y le hago una reverencia. ¡Una maldita reverencia! Joder como lo odio. Lo triste es que también me siento muy atraída por este ser oscuro. Me armo de valor para salir del cuarto pasando cerca del Pahkan que sigue mirándome de esa forma que me eriza la piel. Lo malo es que no fue en el mal sentido. Abro la puerta para toparme de frente con una despampanante Rubia que mide un poco más yo. De exhuberantes curvas y ojos tan azules como el cielo. Es bonita. —Apartate estorbo. Vengo a ver a Pavel—Ordena la mujer desdeñosa. Me retracto la tipa es horrible. Muy horrible por dentro solo es un empaque bonito y podrido adentro. Le doy espacio para ver de reojo como se lanza a los brazos del BOSS. Bien, ambos se merecen. Aunque eso no significa que para mí rabia me duela verlo con otra. Coño marica, este sujeto te trata como basura. ¿Seré masoquista? Sigo mi camino obligando me a caminar no vaya a ser que se den cuenta que todavía los estoy viendo y me castiguen. Dejo los trastes en el cuartito dónde se guardan y bajo a comer algo rápido para volver a mis funciones. Tenso la mandíbula cuando veo a la insoportable de Tanya que está aquí en la cocina. Esa mujer tiene un odio profundo hacía mi y siempre anda buscando la manera de joderme. Maldita. Si cree que me dejaré por ella se equivoca. La ignoro para tomar un plato y servirme un simple sándwich de pollo y un poco de café para darme energía. Paso por su lado con mi plato y café cuando la muy hija de puta me tira adrede mi desayuno al suelo que cae con un ruido sordo. —Uuf, estabas en mi camino—Miente Tanya descaradamente. Yo miro con impotencia mi desayuno desparramado en el suelo y luego con odio miro a la estúpida frente a mí. Quiero ser buena en serio pero bichas como está me la ponen tan difícil. Sin importar las consecuencias le doy un certero puñetazo que la manda al piso de un sentón para acto seguido obligarla a poner su boca sobre la comida perdida. Los jadeos asombro que dan las demás chicas del servicio se escuchan y sonrío porque se merece esta tipa una lección. Tanya chilla tratando de soltarse a la par que yo empleo más fuerza. —¡Suelta me maldita zorra! Haré que Pavel te mate esta vez—Verrea Tanya desesperada intentando sin éxito quitarse de encima a la Venezolana. Ni siquiera le estoy golpeando simplemente la estoy obligando a comer porque los alimentos son sagrados y no deben desperdiciarse. De la nada unos fuertes brazos me sujetan de la cintura y de un fuerte tirón me quitan de arriba de la Rubia que tose porque se había atragantado con un pedazo de la que era mi comida. Me sacudo tratando de liberarme pero claro que es imposible ante la mole de músculos que me contiene. Bufo como toro aún queriendo que ella pague por lo que me hizo. —Señor, está loca me atacó de la nada solo porque sin querer le tiré su desayuno...Se cree mucho por ser la sirvienta personal del Pahkan—Dice Tanya ansiosa levantándose y sacudiendo su ropa. Sonrío burlona porque también se limpia la boca y alzo el mentón orgullosa. Los brazos que me retienen me sueltan y estos mismos me giran con rapidez para encontrarme con la fría mirada verde del segundo del BOSS. Alexie Ivanov. Este hijo de puta es tan intimidante como su líder. Y me está mirando como si quisiera saber hasta mi último secreto. Sin esperarlo me da una bofetada que me gira el rostro. —No acepto malos comportamientos. La sonrisa de suficiencia que pone la maldita de Tanya me dan ganas de darle otro puñetazo. Soltando un jadeo cuando el azabache también abofetea a Tanya que se tambalea impactada. —Las dos cometieron la falta. Limpien este desastre sino quieren un castigo más grave—Dice Alexie con voz fría para marcharse. Sonrío con burla porque aunque me arde la cara ante la cachetada me causa satisfacción ver que a ella le tocó lo suyo. Hasta creo que peor porque con su piel pálida se nota cualquier morado. Justicia poética. Pavel. Rompo el lapicero entre mis manos cuando Alexei me dice que abofeteo a la Venezolana porque las ganas de pegarle un tiro me están carcomiendo. Él único que tiene el derecho y la potestad para hacer con ella lo que sea soy jodidamente yo. El muy maldito sonríe con burla y yo le lanzo el cenizero el cual esquiva con una risa burlona. Sino lo necesitara ya estaría con un agujero en la frente. —Hay que reconocer que la Latina tiene agallas no teme luchar por defenderse...Le dió tremenda paliza a Tanya y aún yo agarrándola quería ir para rematarla—Informa Alexei con diversión. —Conserva su espíritu intacto, y si no me toca las pelotas no haré nada más para quebrarla—Digo serio mirando unos documentos sobre un nuevo edificio que abriré pronto. —¿Serías capaz de destruir esa luz que ella proyecta? Creo que eso es lo que te atrae de esa mujer. Y acepto que hasta a mí me está dando curiosidad—Señala Alexei relajado. La ira me azota y le doy un golpe al escritorio. —Mantén tus malditas manos lejos de ella. Es mía, y si la tocas no te mataré pero te dejaré cojo del disparo en el pie que te daré—Amenazo furioso. —¿Es tuya? ¿En calidad de qué?—Indaga el Moreno sereno. Gruño irritado porque este pelmazo es el único que se atreve a tocarme las pelotas porque sabe que no lo puedo matar como haría con cualquiera. —Como mi esclava, como mi puta propiedad. Yo decido si vive o muere. Nadie más la toca así que no agotes mi paciencia Alexei sabes lo que pasa luego—Respondo con voz helada. Mi segundo al mando me asiente con seriedad. Sé que las primeras impresiones de la gente al vernos es que Alexei impone más terror porque yo me veo más apacible. Nada más alejado de la realidad. Porque lo mío es pura fachada ya que siempre estoy molesto y con unas ansias de sangre. No me tiembla el pulso para matar. No importa si es con una bala o un cuchillo o si debo usar mis malditas manos todo sea por calmar esa ansiedad que me vuelve loco. Sé perfectamente que eso se le llama estés post traumático luego de ver cómo asesinaron a mi familia. Yo actúe y me vengue de esos malditos lo malo fue que creé un monstruo que adora torturar entre otras cosas que a veces no puedo controlar. Juro que lo intento porque no puedo destruir el mundo porque si lo hago a quién dominaría. Un Rey debe tener a sus súbditos. Y eso Alexei lo sabe porque en mi fachada de calma se esconde una jodida tormenta capaz de arrasar con todo a su paso. El Moreno me deja solo en mi oficina porque también debe ocuparse de su obligaciones. Sí esa pelea de gatas vuelve a pasar tomaré cartas en el asunto. Alguien toca la puerta y antes de poder dar el pase la persona entra. Y eso jodidamente no me gusta, nadie entra en mi lugar sin permiso. La mujer que entra es Katerina que me sonríe coqueta pero yo la miro serio porque no le he pedido venir —¿Que haces aquí? —Quise venir a verte, te extrañaba. Pavel muero por estar contigo—Musita Katerina melosa. —No somos nada, solo cogemos de vez en cuando. Si necesitas follar puedes pararte en una esquina y creeme que alguien se acercará—Digo tajante. Ella jadea ofendida y a mi me vale mierda porque su comportamiento es de una puta. Quizás no cobra, pero es prácticamente lo mismo. Además debo dejarla de lado porque sé está creyendo cosas que no son. Ella no será la esposa del Pahkan. No sé porqué la imagen de la Latina se cuela en mi mente y eso me enfurece. Maldita sea sal de mi mente. —Aay Pavi, no seas así. A ti te encanta tanto como a mi nuestros encuentros. Ella chilla aterrada cuando en un movimiento ágil salto de mi escritorio la agarro del cuello y la estampo contra la pared con fuerza. —Nunca jamás en tu miserable vida me vuelvas a llamar Pavi, o te cortaré la lengua—Mascullo encabronado. Odio ese diminutivo de mi nombre que está loco me inventó. Sin duda debo dejarla si se atreve a ponerme apodos ridículos. Katerina boquea por aire y se está poniendo morada. Igualmente la tentación de apretar un poco más es inmensa. —Oh Dios lamento interrumpir, yo toqué varias veces. Quería avisar que a fuera está un hombre esperándolo—Dice la Morena nerviosa mirando al suelo. —¡Largo! Verónica se va corriendo a la vez que suelto a la zorra de Katerina que cae al suelo tosiendo. Seguramente la Venezolana piensa que esta mustia y yo estábamos follando. ¿Porqué debería importarme lo que ella crea? No seas idiota Pavel. Verónica Rodríguez es solo tu sirvienta personal, tu esclava. Hundo hasta el fondo el pensamiento de que es mucho más que eso. —Yoo...No volverá a suceder. Me voy. Llámame si me necesitas—Balbucea Katerina asustada levantándose de forma torpe para irse. Yo gruño porque parece que hoy es el día en que todos se han puesto de acuerdo para joderme la paciencia. Por otro lado a veces creo que la Latina entiende lo que digo. ¿Será que entiende Ruso? No creo. No sería lógico que actuara como sino. A menos que quiera fingir para conseguir alguna información valiosa. Si es así no me importará lo mucho que me atrae y acabaré con ella de una manera lenta y dolorosa. Masajeo mi sien ante el dolor de cabeza que me abarca al recordar al hombre que me esperan en la sala de estar. ¿Quién diablos será? Cuando salgo unos de mis hombres de confianza que me protegen dentro de la mansión me siguen a la sala de estar. Y cuando llego tenso la mandíbula al ver a Yury. El único familiar al que no considero familia porque siempre ha querido ser el Pahkan. Le hago una seña a mis guardias y estos se van quedándome solo con el idiota. Quién desea ser el Pakhan. Pero no será posible porque este puesto es mío por derecho de nacimiento. Él es solo un hijo bastardo de mi padre que jamás sería digno de ser el BOSS de la Bratva. El maldito de nuestro padre le gustaba follarse a putas y una de ellas le parió a un bastardo. El presente aquí hoy. Lo que más me encabrona es que el desquiaciado que me engendró le dió su apellido antes de morir. Ahora es Yury Kuznetsov. —¿Que haces aquí? ¿Sé te acabó el dinero? Esto no es beneficencia, si quieres más trabaja—Digo serio. Yury me mira con odio y yo sonrío burlón porque por más apellido que tenga ahora el poder lo tengo yo. Y de mi cuenta corre que solo tenga lo justo y necesario. No más. —Soy un Kuznetsov, y tengo derecho a todo el puto dinero que quiera y no puedes evitarlo—Acota Yury irritado. Escucharle decir esa tontería me hace reir negando con la cabeza. —Soy el puto Rey de todo esto. Soy el maldito Pahkan de la mafia Rusa crees que no pueda hacer algo. Pobre alma inocente—Me burlo jocoso. Yury aprieta los puños e iba a decir algo cuando con pasos inseguros se acerca cierta Morena con una bandeja en las manos que contiene cafés. ¿Qué rayos hace aquí? Noto para mí molestia como mi medio hermano la mira con sorpresa y luego una sonrisa coqueta cruza su cara. Sobre mi cadáver. —¡Fuera! Mi grito hace saltar del susto a la Venezolana que me mira asombrada para asentir yéndose rápidamente. Cuándo giro a ver a Yury él sigue sonriendo. —Es una cosita exótica...Me gusta. Quizás venga más seguido—Pronuncia Yury. —Es mi esclava y si la tocas. Ya sabes lo que pasará. Lárgate Yury no hay dinero para tí. Trabaja o prostituye te, total tu madre lo fue así que no te sería difícil—Escupo desdeñoso. —¡Maldito! Un día todas tus humillaciones me las pagarás—Brama Yury furioso. __Como digas. Pero mientras lárgate de mi casa—Sentencio. El bastardo se marcha con largas zancadas y sonrío complacido. Porque no sé me olvida los años en que la puta de su madre venía a atormentar a mi madre y a pegarle. Tampoco me olvido que él contribuyó a varias palizas que le dieron a mi madre a causa de sus mentiras. La zorra de Olga sigue viva y lo está porque guardo algo especial para ella. Y como lo disfrutaré cuando llegue el momento.
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