Verónica. Parpadeo un par de veces hasta que por fin logro abrir mis ojos sintiéndome extremadamente cansada. Confundida miro a mi alrededor notando que estoy en un hospital. ¿Que me pasó? Y ahí la avalancha de recuerdos me golpea con fuerza. El desgraciado de Pavel me encadenó en el patio sin importarle que pudiera morir a causa de la hipotermia. Y todo por culpa de algo que yo no provoqué. Él simplemente me creyó culpable y me condenó. Me estiro sintiéndome sumamente dolorida. La puerta se abre de golpe y una llorosa Svetlana entra corriendo para abrazarme con fuerza. Me abstengo de gemir de dolor y me dejo abrazar porque tanto como ella yo también necesitaba este abrazo. —Juro que intenté detenerlo Vero, pero ya sabes cómo se pone cuando algo se le mete a la cabeza—Dice la Ru

