Pavel. La ira me embarga porque malditamente se atrevieron a tratar de secuestrar a mi Venezolana. Porque sí, ella es mía. Nadie la aleja de mi lado. Y el que lo haga tendrá una muerte dolorosa. Cuando me dí cuenta que se estaba tardando en el baño pensé que ella había intentado huir y la furia me invadió porque la muy estúpida despreció la oportunidad de tener más libertad. Pero cuando ví su bolso en el suelo las alarmas se encendieron. Con lo que inteligente que es no creo que se haya ido sin dinero. Inmediatamente ordené que me dieran los vídeos de las cámaras de seguridad y ahí ví que ella se dirigía de regreso a la mesa cuando un par de hombres la sometieron llevándosela. Debo reconocer que luchó con fiereza pero eran dos hombres fornidos y no era rival para ella. Mis hombre

