Artista en engañar

1217 Words
Rust La diabla no ha dado señales alguna de arrepentimiento, no me extraña como me he dedicado a extrañar su cuerpo, sus besos, su voz, su suave cabello y su olor a pecado. Han pasado varios días desde que me estrelle como un pendejo enamorado, entendí que me enamore solo, pero estos días sin tenerla antes de dormir y despertar a su lado me lo confirmaron. Ella sigue campante, feliz, siendo ella, inevitablemente la espió cada tarde, me mantengo alejado, pero veo cuando sale de la constructora acompañada de ese imbécil y aunque parte sola, los celos me envuelven y terminó emborrachando, todo esto fue contraproducente para mi trabajo, me advirtieron que si continuo llegando tarde o haciendo mal las cosas, no me ascendieran como lo tenía previsto. Así que decidí continuar con mi vida como lo está haciendo ella. ¿Qué mejor forma que una orgía? Debo ser el mismo que antes, el puto fornicador sin decencia, así que aquí voy, la melodía sexi me envuelve, el humo mezclándose con los colores rojos me hacen recordarla, aunque desee olvidarla. Necesito pasar el trago amargo, así que voy a la barra, alzó el dedo y ya saben que servirme, bebo mi whiskey de un solo trago y pido otro más, lo bebo de igual manera y volví a pedir otro, así fue hasta que conté diez tragos en menos de un minuto y medio. Hasta que sentí uñas largas recorrer mi cuello, un perfume que no es el de ella invade mis fosas nasales. —¿Estás listo? —Susurra Dell a mi oído erizando mi piel por completo, cierro los ojos, no quiero hacerlo, pero debo, este es un paso que tengo que dar. —Las chicas están húmedas y ansiosas por tenerte dentro de sus coños. En otro momento esto me hubiese encantado escuchar estas palabras cargadas de morbo, pero no hoy. —Estoy listo, quiero que entremos a la habitación de cristal. —Me giro y sus labios se apoderaron de los míos, en este lujoso lugar se protege a sus accionistas y clientes, todos nos sometemos a rigurosos pruebas que determinan que estamos limpios, lo hacemos cada dos o tres meses, no obstante con la única que me atreví a no usar condón fue con la diabla. ¡Maldición! Todo me recuerda a ella. La habitación de cristal, como su nombre lo indica, es dedicada para dar un espectáculo visual, todos pueden mirarnos desde las pantallas, o a su vez las paredes. Es exhibicionismo en su máxima expresión. —Esto es maravilloso, seremos doblemente dichosos. —Su mano recorre mi cuerpo, me pongo de pie y tomó su culo con ganas, debo sacar de mi mente a la diabla. Al mismo tiempo soy guiado. Llevo mi antifaz, ante todo la seguridad, el grupo de mujeres me esperaba, pidieron que ningún otro hombre estuviera, quieren al insaciable y salvaje Rust, no en el payaso fiel que me convertí. —Veo que las zorras están esperándome. —Se encuentran en posición, cuando me acerque y tome una fusta, la puerta se abre de manera estruendosa, ese ruido no significan nada con su rugido. —¡LARGO ZORRAS! Este infeliz es solo mío. —Esa declaración me hace estremecer. —Debes esperar tu turno. —Dice Dell, pero fue un error, ya que su puño va a su nariz haciéndola sangrar, me excita, no lo puedo negar, pero a la vez odio esto, ella me bota y me recoge cuando le da su gana. Una de ella se lanza y la sujeta por el cabello, Payton en una fiera, es tan caliente que me prende como nadie lo había echo, manipuladora, es artista en engañar y follar, es una mujer única y por eso me esncanta. . —¡Que se larguen! No, mejor haremos una cosa. —Camina hacia mí, me besa con tanto fuego que mi piel y mis labios queman. —Te vas conmigo sexipol. —Me arrastra, bueno, tampoco es que me opongo. —Lo siento chicas. —Me disculpé, me lleva a su habitación y lo primero que recibí fue dos palmadas en mi rostro. —Días sin aparecer y eres parte de una estúpida orgía ¿Qué mierda? —Está furiosa, se sirve un trago. —Arrodíllate infeliz, solo mi coño lamerás hoy. —Me ordena. —No comprendo. Soy un amigo, no soy tuyo como lo gritaste, estás demente, debes ir a un psiquiatra. —Su enojo es notable al punto que si parece una diabla, echa chispa. —No me interesa, eres solo mío. ¡Que te arrodilles! Si no lo haces hablaré con tu superior, no, me lo cogeré delante de ti. —Ahora la furia me consume a mí, ejerzo pasos arrebatadores para tomarla de su cabello y la maldita loca jadea excitada, se sube a mi cuerpo y la debí atrapar. —Eres mío. —Me abofetea en repetidas ocasiones y como un estúpido lo permito. —Si esto vuelve a pasar te las verás conmigo. Esto me enloquece, terminamos en la cama, sin quitarnos la ropa, me cabalga, se apodera de mi ser y de mis sentidos. Me hace suyo como nunca lo había hecho, es como si tuviera más libido o las hormonas alteradas, nada la sacia. Al terminar me vuelve abofetear. —Estúpido sexipol nadie más puede tenerte. —No eres mi novia, tú lo quisiste así. —La sujeto por las manos. —Quise darte todo, pero como eres una jodida mujer empoderada, que tiene hambre de poder y éxitos, no me aceptaste, estás errada, puedes ser exitosa y formar una familia conmigo, bueno, pudiste haberlo hecho, ya el tren para ti paso. —No seas estúpido, eso de novios, paso de moda, soy libre. —Bien, yo soy tan libre como tú, lo que impediste, solo lo retrasaste porque pasará, no soy tuyo, solo eres una zorra sedienta de mi v***a como las demás. —Eres un maldito. —Me arrepentí, pero, no puede utilizarme a su antojo, si ella me trata como un miserable más, será una más de mi lista. —Cuando quieras sentirlo hasta la garganta solo llámame, pero no pidas exclusividad, esa ya no la tienes. —Estas palabras me duelen, pero a ella también le dolieron, lo veo en sus ojos cristalizados, quiero abrazarla, besarla y decirle que miento, pero no lo haré, ella buscó esto. —Eres una más de la lista, por lo tanto, debes pedir cita como el resto de las zorras que se mueren por mi polla. —Eres un maldito, poco hombre. —Sus manos tiemblan. —¿Poco hombre? Por favor, los mejores orgasmos te los he dado yo. —Muérete Rust, eres un maldito bastardo, te arrepentirás de haberme dicho estas palabras. —Claro que esto arrepentido, tengo ganas de cortarme la lengua, soy un maldito, derrama dos lágrimas y me derrumbo, camino hacia ella y retrocede. —No me toques… hoy todo sería diferente y tú lo arruinaste. Me quedé paralizado, ella sale de la habitación dejándome el sabor más amargo que alguna vez he sentido en mi paladar, lo arruine, pero, ella también me arruino a mí. Decidí seguir con mi vida y ella no será parte de esta. Payton me dejo claro sus nulos sentimientos.
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