De casi algo, a ser nada

1621 Words
Rust La calidez de su cuerpo me envuelve, hoy la necesito más que nunca, solo que ella no lo sabe, quisiera abrir mi corazón por completo, pero me cuesta, más con los limites que ella misma trazo como la arquitecta que es, aunque creo que esos muros se tambalean cuando la beso. Mi diabla me hizo suyo, el problema es que no quiere avanzar, seguiré intentando. Por mi mente pasan todas esas súplicas de mujeres enamoradas que dejé, ahora parezco una de ellas, queriendo que Payton se entregue a mí por completo. Recuerdo las palabras de la pelinegra que trabajo conmigo. Esto es un ratico para cada uno, cuando sea tu turno llorarás y encontrarás una mujer que te arrodille en todos los sentidos y te tratará como lo haces conmigo. Suspiro resignado, es una fantasía añorar un noviazgo con la diabla, es una misión imposible, tan imposible como las misiones que debe cumplir Tom Cruise en sus películas, pero si él lo logra ¿Por qué yo no? Despejo mi mente de esas palabras venenosas, lo lograré, sé que lo hare. Hace algunos días no quería nada serio, pero, la diabla me cautivo con esa boca que succiona hasta los pecados más íntimos y oscuros, es una diosa en todos los sentidos. Se gira, me dedico a envolverla y darle el arrecoston mañanero, mi mano se adentra en sus pliegues mientras la otra en su seno y beso su cuello, ella es de sueño liviano, de inmediato se mueve pegando su trasero por completo a mi pelvis. —Buenos días… amor. —Me atrevo a decir, quiero conquistarla y la única forma de bajar sus muros es con sexo, así nada más, la diabla es muy complicada, en general, menos al estar juntos. Gime y siento sus uñas rasgar mi piel expuesta. Se gira para subir su pierna en mi cintura, atrayendo mi cuerpo para pegarlo al suyo. Hoy en especial ando de bajón, esta fecha años atrás marcó un antes y un después en mi vida, un doloroso cambio, mi pecho duele, se oprime e intento distraerme con la diabla, este día es amargo, doloroso y solo quiero permanecer en sus brazos, olvidarme del mundo. Sé lo principal de su vida y ella sabe escaso mi nombre, que soy policía y que frecuento el inframundo, nada más. —¿Qué tienes, actor porno? —Pregunta llevando mi mano a su trasero. Esto me sorprende. Beso su frente. —Cosas diablas. —Cosas que quiero olvidar, pero no logró. —Hoy no deseo apartarme de ti. —Dije casi que en una súplica. Curiosamente, veo extrañeza, acaricia mi rostro. —Debo ir a trabajar… —Cierro los ojos. —Pero como se ve que andas tristes, podemos almorzar juntos. —Cuando te lo propones eres una condescendiente y sexi diabla. —Puedo ser más condescendiente. —Su mano baja y se posiciona en mi erección matutina. Es una diabla insaciable, hambrienta y deseosa. Una risa ronca emerge de mi garganta, es traviesa, no se cohíbe, ella sabe dar placer y recibirlo sin cohibirse, en esta cama no existe tabú alguno. Vamos a la ducha donde sus dedos acarician mi piel a través de la barra de jabón, a esto me refiero, me demuestra cariño, pero no lo acepta, sus ojos me miran con amor. —¿No me dirás? —Cierra su palma en mi tallo, sube y baja por mi glande con propiedad mirándome a los ojos. —¿Serás mi novia? —Respondo a su pregunta con una más. Sonríe de medio lado. —Sabes mi respuesta. —Expresa sería, su tinte de complicidad desaparece, me empuja y sale de la ducha. Resoplo, tenía que arruinarlo. Dejaré de insistir, seguiré esperando, en silencio o hasta que me canse. • ─────────• ✦⚜✦• ───────── • ✦⚜✦• ────────• ✦⚜✦•───────── • El caos de mi amigo y hermano con su ángel se solucionó de manera favorable, su amor es tan bonito que te hace querer vivir algo igual de especial, debí ser el pañito de lágrimas de Zaid y el consuelo de la diabla, hoy después de tanto tiempo al fin las dos familias se reunirán, vine por Payton, me siento nervioso, no somos novios, pero somos casi algo. Entre a su departamento, tengo una llave que ella misma me dio noche atrás. Espero que esta noche, aunque no sea nuestra si no de nuestros hermanos podamos formalizar, han pasados días desde aquella última vez que insistí, hoy le tengo un anillo para ella, no de compromiso, sino un anillo de lealtad, me parece justo, estoy tan nervioso que no pienso de forma razonable. Se lo daré a solas después de volver, no pienso quitarle el protagonismo a la pareja principal de esta noche. Merecen vivir felices hasta la eternidad. Escucho música suave, voy a su habitación donde ella se encuentra de espaldas, lleva un lindo vestido ceñido al cuerpo, me acerco, beso su hombro y le ayudo con el zíper. —Estás hermosa. —Dije con sinceridad. —Gracias sexipol. Tú estás apetecible y muy comible. —Son sus halagos, si no los sexualiza no sería ella. —Me guiña un ojo, estoy embobado por esta mujer, de mala manera. Siento que la amo, pero no quiero sofocarla, ni mucho menos retroceder. —¿Qué seremos hoy? —Me atrevo a preguntar. —No le pondremos nombre, si preguntan que lo dudo, digamos que somos algo, que nos estamos conociendo. Sentí esperanza y a la vez un poco de desilusión. —¿Conociendo? Preciosa te conozco cada lunar que adorna tu piel, la simetría de tu cuerpo, tu culo grande y el sabor de tus dulces fluidos. —Se gira para besar mis labios con tanta hambre que me enloquece. —Soy de ti caprichosa. —Yo aún no soy tuya del todo, pero… existe una posibilidad. —Mi corazón retumba ilusionado. Que esas palabras salgan de su boca me dan luz verde. Vamos bien. —Vamos antes que quiera quedarme contigo. —Sonrió, debemos comportarnos, pero eso no impide que la bese en medio del pasillo mientras esperamos a los otros dos tortolitos, somos sorprendidos, pero nos comportamos. Al subir al coche mi diabla le habla con tanto cariño a su hermana y a nuestro sobrino que sentí una punzada en mi pecho, allí note, que ella no me ama, ni siente cariño por mí solo deseo, porque aunque el cariño por cada persona es diferente, no sonríe así, no me habla así e incluso jamás me ha dicho que ansía verme o me ha extrañado. Un sabor desagradable se forma en mi garganta, sin embargo, dejaré que la noche fluya. Es fría conmigo y no entiendo el motivo. Como el caballero que soy le ayudo a bajar del coche, pero con sus ínfulas de mujer autosuficiente la rechaza, intente entrelazar mis dedos con los suyos y fue peor aún. Al punto que quede ridiculizado con mi hermano y mi cuñada, ella me defiende, pero que diga que vine como sus amigos destroza mi corazón, incluso puedo escuchar como cruje al romperse, mi garganta se cerró y deje de respirar por pocos segundos, mis pensar se confirma, no me quiere y no seguiré intentando que lo haga, llevo meses durmiendo en su casa cada noche. Amanezco con ella, vamos a almorzar, la he cuidado y amado en silencio sin pedirle nada a cambio, pero es mi culpa, por entregarle más de lo que ella realmente necesitaba, el iluso y estúpido fui yo, por imaginarme una vida a su lado. ¡Merecido lo tengo! Me despido de mi hermano, humillarme más, no puedo, deje mi orgullo atrás porque cuando quieres no existe orgullo alguno, la mire decepcionado y haré como si nada de esto ocurrió, me ahogaré en alcohol esta noche y después volveré a mi vida. Decir basta y alejarse es parte de saber perder, ella es hermosa, independiente, no quiere una vida de reina, no quiere una familia, no me quiere a mí. Al subir al coche derramé un par de lágrimas, soy un estúpido, ahora debo continuar y sacarla de mi corazón, es cierto, que solo la quería para sexo y no hubo problema porque ella lo quería, ahora siento amor, me enamore. Al contrario de Payton, no me ama, me ve por debajo de sus hombros y sé que es prejuiciosa, caprichosa y la típica riquilla, pero vuelvo y repito ella no tiene la culpa, la culpa de toda esta mierda lo tuve yo por confiarme y abrirle mi corazón a una mujer que está enfocada en sus proyectos personales y no en formar una familia y ser parte de un hogar. Quito mi saco, mi corbatín y lo arrojó a un lado. Al llegar a casa el silencio es abrumador, pase de la risa al llanto, esta puta soledad es desoladora. Se sintió peor que no corriera detrás de mí, que me pidiera disculpas o me besara. Tome una botella entera y me siento en el sofá, las ganas de fumar me envuelven, hasta eso lo había dejado, qué patético soy. La diabla se me escapó de las manos, es triste vivir tan solo. Pase de casi algo, a ser nada. No comprendo porque me rechaza si le he demostrado que es mi amor. Derrúmbate Rust, pero mañana sé el mismo de siempre. Me cansé de dar tanto y no recibir nada. Así me muera por verla, me contendré, uno jamás debe perder su identidad o su dignidad. Si no la pude cambiar con cariño, dudo que pueda hacerlo de otra forma. Curaré mis heridas, fue placentero mientras duro, pero la olvidaré, debo olvidarla.
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