32. Esto es un secuestro. Max se lleva una sorpresa al escuchar mi voz. —Santo cielo de los ebrios. ¡Ya me hacía a la idea de que te habría pasado algo malo, campeón! —Ya vez que la mala hierba nunca muere. —Tu estás lejos de ser mala hierba. ¿Dónde estás ahora mismo? —Ya sabes. —Ummm, okey, espérame. Voy a verte. Tenemos que hablar. Va a ser la primera ves que lo vea después de tanto tiempo. Había perdido el contacto con todo mi anterior vida, incluso con él, porque verlo solo me traía malos y dolorosos recuerdos. Ahora que sé que lo veré de nuevo, me siento algo extraño. Ahora, más que nunca necesito beber algo fuerte para soportar todo esto y lo que se me viene encima. Que mi carro este en medio del rio... Me trae recuerdos vagos de la noche de ayer... Estoy que no doy más.

