27. Te amo. De pronto, ya no era solo un día en la casa de Florida, con Nuria nos quedamos la semana entera. Max tuvo que regresar a Los Ángeles, y cada quien se fue poe su lado, excepto nosotros dos. Eran unos días mágicos, llenos de amor y romance, como me lo había imaginado en otra época, y con otra persona. Nuria, esa chica con apariencia rebelde es dulce conmigo. Hacemos el amor en todas partes y en todas las poses posibles. Luego entramos a la piscina y nadamos por varias horas. Comemos, volvemos al agua, nos mimamos, nos sentimos conectados el uno al otro. —¿Dónde estuviste antes que no te conocía? —murmuro a uno de sus oidos, cuando está dormida, tendida en mis piernas. Ella me sonríe, dormida, soñando con algo que la hace feliz y eso me hace sentir bien. Los días siguientes,

