21 de Noviembre de 2015 Las personas siempre han descrito sus experiencias cercanas a la muerte, como el momento cuando toda su vida pasa delante de sus ojos en cuestión de segundo. De lo que nunca se ha escrito (pues no hay testigos que lo confirmen) es sobre las últimas horas de una persona que sabe que acabará con su vida. No hablo del sentenciado a muerte, ni del sentenciado por una enfermedad. Hablo de una persona como yo, que sabe que cuando terminen de desempolvar todos sus recuerdos, no quedará nada por lo que vivir, y pondrán fin a todo sus sufrimientos acumulados. En mi caso, saltaré a ese acantilado. Dejaré que el agua lave mis pecados, purifique mis órganos y desintegre mi dolor. Así que aquí estoy, reviviendo poco a poco mi vida. Reconociendo mis errores y tratando de entend

