21 de Noviembre de 2015 ¿Qué afectará más a mi familia, que lo haya matado o mi muerte? Es una pregunta muy morbosa, lo sé. No quiero hacerle daño a mi familia, no me importa haberle hecho daño a él. Por tanto tiempo aguanté sus golpes e improperios, que era justo que devolviera el golpe. Ok, eso hasta para mí fue demasiado. Pero se lo tenía merecido. Quizás deba estar arrepentida, cuando llegue el momento de ser juzgada, estoy segura de que el arrepentimiento será un atenuante; ¿pero acaso mis juzgadores no verán lo que sufrí? Deberían verlo. Si no lo ven, quizás yo pueda mostrárselos. Aún tengo sus golpes en mi cara, sus manos marcadas en mi cuello. Esa fue la última vez que me tocó contra mi voluntad, aunque creo que hace mucho tiempo que había perdido mi voluntad. El dolor me aturde

