Salí del ascensor en la planta baja, aun sentía en mi persona esas miradas lastimeras, suspiré sabiendo que realmente muy desencaminado no estaban, me había despedido en cierto modo — ¡Dani!—escuché mi nombre, me giré viendo a Donia acercarse rápidamente — Hola—saludé una vez que llegó a mí — Déjate de hola, ¿Qué ha pasado?, ¿habéis terminado?—cuestionó por lo bajo — No, no hemos terminado ¿Por qué lo preguntas?— — ¿Cómo que porque? Lo pregunto por la nueva secretaria que tiene, que por cierto es una odiosa, se pavonea como si fuera a ser su futura esposa—reí levemente ante la mueca de desagrado que había echo — No hemos roto, y ella es temporal, hasta que mi hermano este recuperado de su operación— — ¿En serio? —cuestionó con cierta preocupación, sonriera asintiendo, suspiro con al

