Me sentía un tanto irritada, la mandíbula me dolía de tanto forzar una sonrisa, los pies comenzaban a dolerme de estar de un lado a otro, quería sentarme, pero lo que peor estaba llevando ahora mismo, era tener a Octavia al lado nuestro como una maldita mosca molesta. — Quiero sentarme, llevamos mucho rato en esto—susurré de forma lastimera en un momento que nos encontrábamos solos — Tranquila, nos quedan pocos por saludar, además la cena será servida pronto, y nos podremos sentar—dijo acomodando un mechón de cabello detrás de mí oreja haciendo que me sonrojase levemente— Por cierto, lo estás haciendo bien—se inclinó besando la comisura de mis labios con suavidad, sentí el cosquilleo en mi estómago, lo miré algo embelesada, un flash me hizo volver en sí, miré hacia el lado del que proven

