Capítulo 46. Grietas que se nombran

2911 Words

La mañana llegó con una luz gris que se colaba por las rendijas, como si el cielo también estuviera resacoso. Sergio seguía dormido a mi lado, boca abajo, con la cara hundida en la almohada y un brazo extendido hacia mí, aunque ya no me tocaba. Respiraba profundo, pesado, el sueño de quien ha descargado demasiadas cosas en una sola noche. Me levanté sin hacer ruido. Fui al baño, me lavé la cara con agua fría hasta que me dolieron las mejillas. Me miré en el espejo: ojeras marcadas, labios todavía hinchados de los besos de ayer, pelo revuelto. Parecía alguien que había librado una batalla pequeña pero agotadora. Y la había ganado, supongo. O al menos no la había perdido del todo. Preparé café. El olor llenó la cocina y, como siempre, terminó despertándolo. Lo oí moverse, gruñir, arrastrar

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD