CAPÍTULO 9.-8

1968 Words

Cuando mi enfermedad, se ponía al lado de mi cama todas las tardes, calladita para no molestarme. ―¡Cuéntame un cuento! ―la pedía. ―No, Manu, hay que estudiar ―me decía ella bajito. ―Pero si estoy malo, ya lo haré cuando esté bueno. ―Mira, lo estudiamos juntos, ¿quieres? ―Y siempre tenía algún tema del que hablar. Sacaba su enciclopedia Álvarez y decía mira: ―Aquí dice esto ―Y me hacía repetirlo hasta que yo lo aprendía. Me enseñó cantando la tabla del tres y lo hizo de una forma tan sencilla que aún recuerdo aquella cancioncilla. Me la hacía cantar antes de la merienda, como yo no tenía ganas de abrir ni la boca, es que creo que las inyecciones me quitaban el apetito, si no, no me lo explico, ¿yo sin querer comer?, ¡qué malito debía de estar!, bueno, pues con esa cancioncilla ella

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