CAPÍTULO 10. Día de incertidumbre. Las notas estaban a punto de salir, sentado en un banco del patio miraba distraído unas hormigas, se movían alrededor de mi zapato, iban y venían muy deprisa. ―¿También vosotras estáis nerviosas? ―les pregunté sin darme cuenta de que no estaba solo. Alguien se había acercado hasta donde yo estaba, y ni me había dado cuenta. ―¿Hablas con las hormigas?, ¿te entienden?, ¿te responden?, ¿qué te dicen? ―escuché allí al lado. Yo ante el aluvión de preguntas miré asombrado. Era Chelito mi hermana pequeña, que sonriente estaba sentada en el banco junto a mí. ―Pero ¿qué haces aquí? ―le dije y sin esperar respuesta me dio un beso. ―Sabía que ibas a estar nervioso y he venido a hacerte compañía ―me dijo sonriendo. ―¿Yo nervioso? ―le pregunté―. Pero ¿qué está

