Capitulo 15

1279 Words
​—Me siento nervioso y, a la vez, ansioso. Quiero oír la nota de voz, pero a la vez no; tengo sentimientos encontrados. Esta mujer tiene la fórmula para cambiar mi ánimo con un chasquido de sus dedos. Le doy clic y empieza a reproducirse. ​—Hola, Juan... (suspira). Me imagino que en estos momentos me has de estar odiando, pero quiero decirte que lamento mucho la forma en que te he tratado. Sé que ambos hemos cometido errores y que, a pesar de eso, aún sigue este sentimiento dentro de nosotros. En estos momentos solo te pido que termines de oír esta nota porque, aunque no quieras, necesito desahogarme; siento que en cualquier momento puedo cometer una locura y quiero que tú escuches lo que tengo que decir. Mi locura lleva tu nombre y apellido. ​—Los días contigo fueron los más hermosos que he tenido en mi vida. Nunca nadie ha sido tan lindo como lo fuiste tú, ¡pero solo hasta ese día en el que se acabó todo el encanto! A partir de ahí, murió la Emili que creíste conocer una vez y surgió esta. ​—Te voy a contar todo lo que ha sucedido conmigo después de tu engaño. Aunque no sé si te interese o si, después de escucharme, me odiarás más; la verdad no me importa, solo quiero desahogarme contigo porque tú has sido el causante de mi desgracia. ​—Cuando vi ese video tuyo teniendo relaciones con esa mujer, mi corazón se partió en mil pedazos. Sentí que mi mundo se caía y que moría lentamente, pero eso solo fue el principio. Luego vinieron las burlas, los malos comentarios de todo el colegio... No sabes cuántos insultos y maltrato tuve que aguantar de mis compañeros de clase. Ponían pancartas, me escribían por las r************* ; cada vez me metían en grupos solo para burlarse de mí porque siempre circulaba ese video. La frase del año fue: “Miren cómo este hombre le demuestra amor a su amada... ah, no, si se está cogiendo a otra, jajajajaja”. Y decían: “Ella tanto que decía que ese hombre la adoraba... y vaya que la adoraba, pero en brazos de otra. Pobre cachuda”. Nunca olvidaré esas palabras que tanto me marcaron. ​—Fue tanto el bullying que recibí que tuve que cambiar de colegio, desaparecer de las r************* , cambiar de número, de amistades... En fin, mi vida dio un giro de 180 grados. Pero lo que más me dolió fue que me dejaras sola en ese momento; no recibí ni una llamada, ni un mensaje. Nunca me diste la cara para disculparte y mis padres no hacían más que hablar mal de ti. ​—Fue pasando el tiempo y me fui tornando rebelde. Ya no le paraba a nada, me vestía como quería, salía con quien quisiera... La relación con mis padres se tornó muy difícil, ya que siempre querían estar detrás de mí prohibiéndome y reclamando cosas como no llegar a dormir o beber alcohol. ​—En un momento me cortaron las tarjetas y fue peor, porque venían hombres por mí. Como yo no tenía para pagar, ellos me invitaban; así fue creciendo mi interés por burlarme de ellos y sacarles todo cuanto se podía para luego dejarlos. Solo los buscaba para mi placer, dejando el de ellos por el suelo. Tuve solo dos novios, pero no funcionó, así que no me enfoqué más en una relación ya que no sentía nada por nadie. ​—Me convertí en una mala mujer porque quería sacar todo mi dolor y frustración con cada hombre, pero a la vez me sentía peor. Mi reputación se fue por el suelo, nada en mi vida salía bien. Lo único bueno que he hecho ha sido graduarme, y eso porque sé que en algún momento me tocaría llevar a esta familia por ser hija única. ​—Y ese día llegó. Mi padre me lanzó la noticia de que la empresa está en problemas, pero que no hay ningún inversor interesado al enterarse de que sería yo quien la llevaría. También dijo que mi reputación está por el suelo y que la única opción para recuperar la confianza era casándome. La única persona que ha decidido invertir es el padre de Carlos, pero puso como condición que yo me case con su hijo, y mi padre aceptó. ​—Eso destrozó lo que quedaba de mi integridad porque, prácticamente, me está vendiendo para salvar la empresa. Ahora siento que valgo menos que nada. Desde que me comprometí con Carlos, mi vida ha sido un infierno; me utiliza cada vez que quiere con la amenaza de que, si no le doy lo que él desea, nos dejará en la calle, ya que él ha sido el único que “se apiadó de nosotros”. Carlos me trata mal, me amenaza cada vez que me ve cerca de algún hombre mientras él anda con cualquiera. Aunque eso no me importa, sí me hace daño su maltrato. ​—Mi mayor deseo es desaparecer de este mundo, pero me duele mi madre y también mi padre; a pesar de todo, él ha hecho todo por esta familia. Ahora creo que me toca sacrificar lo que queda de mi vida por salvar el patrimonio de ellos. Total, mi vida no ha valido para nadie, solo para ellos. ​—Estaba dispuesta a todo hasta que apareciste de nuevo, Juan. Ahora solo deseo que me salves de toda esta locura que llevo por vida. Sé que me costará mucho olvidar lo que me hiciste y por qué lo hiciste si yo te entregué todo de mí... pero quiero escucharte. Quería escucharte. No sé qué me pasa esta noche, pero era la ideal para aclarar todo, ya que no sé si mañana vuelva a ser la misma de siempre. Pero sé que me estás odiando y te entiendo. Perdón por molestarte, pero tenía que sacar todo eso que llevo guardado en mi interior o moriría llevando todo ese sentimiento conmigo. ​—Lo único que pido es que hayas llegado al final de este audio y sepas que, aunque no sé si me arrepienta de mis palabras mañana, aún te amo y te amaré siempre. —FIN DEL AUDIO. ​—Mis manos temblaban. ¿Cómo pudo ella pasar por tanto, y sola? Lamento no haber estado a su lado para sobrellevar esta situación. Mi dulce niña, nunca debí alejarme de ti. En todas esas palabras entrecortadas se escuchaba el sollozo de su llanto; ella lloraba en silencio. ​—Ahora no sé qué hacer, no puedo dejarla sola para que siga hundiéndose cada vez más en ese pozo profundo. Me paro, doy mil vueltas, revuelvo mi cabello, estrujo mi cara y no puedo más… Me dejo el jogger que traigo puesto y solo me coloco un suéter, agarro mis llaves y las del apartamento de ella que me traje ayer, y me voy sin pensarlo más. ​—Entro y todo está oscuro. Imagino que debe estar en su habitación, y así es. Solo tiene una lámpara pequeña encendida. Me siento a su lado y la escucho hipar; le acaricio el rostro y ella abre sus ojos lentamente. ​—¡Juan! —dice muy bajito. No tenía casi voz; nunca la había vista así, tan débil. No la dejo hablar y coloco un dedo en sus labios para que no diga más. Solo la observo y me acerco a ella, besando su boca en un tierno beso que fue correspondido con todo el amor que llevamos dentro. ​
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD