André estaba tirado en el suelo, rodeado de un charco de sangre que salía de una herida en su cuello. Lo habían degollado. Gabriel se acercó al cuerpo para comprobar lo que ambos sabíamos con certeza, que estaba muerto. Sentí que me faltaba el aire y mi vista estaba borrosa. Perdí el equilibrio y me tambaleé hacia la pared intentando respirar. Vi de reojo el botón de emergencia de la organización por si había intrusos. Rompí el cristal dándole un puñetazo furioso y pulsé el botón. Al momento, empezaron a sonar las alarmas. Un grupo de agentes entraron y pasaron alrededor de nosotros. Gabriel se acercó a mí, lo vi dudar antes de que cubriera mis hombros con ambas manos. —Tenemos que salir de aquí, Sasha. Ya no hay nada que podamos hacer. —No... Yo... —tragué, pasando mi mirada hacia é

