- ¿Quiénes son ustedes? – Cuestionó Kyle mirando a los marines. Ellos sintieron terror ante la imponente presencia de aquel niño que ya casi parecía un adulto.
Uno de ellos, pese a lo asustado que estaba, tuvo el valor de hablar finalmente, mientras miraba fijamente la espada en la mano del muchacho. Los demás estaban muy concentrados mirándolo a los ojos y sintiendo el miedo de su sed de sangre. Algo que en ese momento era perceptible incluso para los humanos. Era algo que se manifestaba como una sensación agobiante de ser acechados por una bestia sedienta de sangre que los devoraría si se descuidaban tan solo un segundo.
- So…somos del cuerpo de marines de los Estados Unidos – dijo aquel hombre muy asustado.
- Eso puedo ver… lo que realmente quiero saber es qué hacen ustedes aquí… ¿Por qué los Lycans los perseguían? Ese hombre lobo dijo que trabajan para Damian Cross, y ese sujeto es un vampiro muy peligroso… pero no dijeron por qué estaban persiguiendo a un grupo de marines.
- La… la célula terrorista a la que pertenecían… hemos estado intentando desmantelarla desde hace tiempo… ellos son los responsables y principales culpables de nuestra guerra contra el terrorismo en el medio oriente… se trata de un secreto a nivel mundial protegido por la ONU, pero las organizaciones de seguridad más poderosas a nivel mundial, saben respecto a los hombres lobo y los vampiros, ya que por varios años los terroristas han hecho uso del poder de los hombres lobo para sembrar el caos en el campo de batalla. No hemos logrado dar con un arma lo verdaderamente útil para herir a estas criaturas. Parece que nada las puede detener y matar a uno solo de ellos nos cuesta las vidas de decenas de los nuestros…
- Eso no explica por qué los persiguieron hasta aquí – dijo Amaya y el hombre la miró.
- Ustedes… ¿Son hombres lobo?
- Huargos, para ser más específicos – dijo Kyle y le explicó la diferencia.
- Bueno… hace más de dos meses que nos infiltramos en una pequeña organización que servía como tapadera para la célula terrorista que hemos estado tratando de desmantelar… descubrimos que algunos de los contribuyentes eran hombres lobo y dimos con sus escondites, pero nuestras identidades fueron expuestas por un soplón y comenzaron a perseguirnos para matarnos y silenciarnos, ya que descubrimos que planeaban un ataque interno directo al ministro de defensa de los Estados Unidos y mostrar por televisión como era descuartizado por un hombre lobo, todo para causar el pánico en todo el mundo… todo parece ser una excusa para que Damian Cross pueda ir por los hombres lobo que se dedican a proteger a los humanos y a cierta profecía de la que se nos habló.
- ¿Saben de la profecía? – Cuestionó Amaya y el hombre la miró muy sorprendido.
- ¿Ustedes también?
- ¿Cómo saben sobre la profecía? – Preguntó Kyle – ¿Acaso el gobierno está involucrado?
- Hay muchas personas involucradas – dijo aquel hombre – desde que sabemos que los vampiros y hombres lobo existen, muchas cosas dejaron de ser solo mitos para los gobiernos del mundo y comenzaron a buscar información sobre estas criaturas, hasta que dieron con los magos… desde entonces se han estado tomando medidas preventivas para evitar que organizaciones como la Iglesia e incluso personas como Damian Cross, siembren el caos y el terror en la humanidad en tanto que aparecen los fulanos siete reyes… solo una pequeña cantidad de personal autorizado está al tanto de todo esto y entre esos, estamos nosotros tres – terminó mientras señalaba a los dos que le acompañaban.
- ¿Cuánto sabes sobre los siete reyes? – Preguntó Kyle y él negó.
- No hay mucho que yo sepa… solo sé por lo que acabo de ver, que tu eres uno de ellos ¿No es así? Nunca había visto nada como eso.
- Para decirme que no sabes mucho, estas bien informado si realmente lograste deducir quién soy en base a lo que viste – le dijo Kyle mirándolo con desconfianza.
- Escucha… no es como si supiera quienes son los siete reyes. De hecho, hasta este momento, pensaba que solo eran una tonta leyenda a la que nos estábamos aferrando. El caos está consumiendo al mundo. La anarquía nos envuelve, la corrupción se esparce, la guerra está arrasando con todo a su paso y sabemos que todo es obra de la Iglesia, los siete mentirosos, y sus hijos. Políticos de todo el mundo han sido expuestos ante sus gobiernos y les han declarado la guerra directamente, para exponerse como enemigos de manera clara. Nuestra única esperanza son estos siete reyes de los que los magos nos han hablado, presagiándonos su llegada a un selecto grupo de personas… las fuerzas militares de todos los países del mundo estamos trabajando para acabar con la guerra y traer la paz y nos hemos aferrado a lo que los magos nos han dicho porque hemos sido testigos de todas las verdades que hasta ahora han contado. Finalmente, hablaron de los siete reyes y hoy personalmente tengo la oportunidad de ver a uno de ellos… solo me queda seguir trabajando para conseguir esa paz por la que hemos estado luchando desde que los magos revelaron todo el conflicto secreto en el que estábamos envueltos y no lo sabíamos.
- Digamos que te creo – dijo Kyle – ¿Qué me garantiza que no estás del lado de la Iglesia y los dragones? ¿Cómo pretendes que confíe en ti?
- No pretendo que lo hagas… solo me gustaría que vieras por tu cuenta todo lo que ha estado sucediendo en el mundo por culpa de los dragones y aquellos que están siendo manipulados por ellos…
- Esto es justo de lo que te hablaba hace tiempo Kyle – dijo Amaya – las cosas alrededor del mundo se ponen color de hormiga, más y más, conforme pasa el tiempo. Parece que todo solo empeora y la raíz de todos esos males son aquellos que son como nosotros y están usando ese poder para la anarquía… ¿De verdad puedes demostrar que estás diciendo la verdad? ¿Puedes mostrarnos la realidad del mundo en el que vivimos? – Preguntó la chica y el hombre la miró mientras asentía en silencio – dejemos que nos muestre… de todos modos, no creo que haya alguien lo suficientemente fuerte para enfrentarte… no después de lo que hiciste… eso de hace un rato, estoy segura que no sabías como lo habías logrado, hasta que esa espada llegó a tus manos… me di cuenta enseguida Kyle, tu aura cambió. Tu lobo ahora está mucho más a gusto contigo y con tus poderes. Hueles diferente, te percibes diferente. Tu mentalidad ahora es diferente. Como si fueras otra persona, pero sigues siendo el mismo tú, solo que ahora tienes todo el conocimiento acumulado por tu abuelo durante los últimos cien años.
- ¿Así que te diste cuenta? – Dijo él y ella le sonrió.
- ¿Cómo no hacerlo cuando soy la persona con la que has pasado más tiempo desde que llegaste a estas tierras? ¡Vamos Kyle! Dejemos que nos muestre que dice la verdad… de ser así, entonces podré finalmente cumplir mi sueño de contribuir y hacer la diferencia. De salvar a tantos como pueda. Estoy segura que no te quedaras de brazos cruzados una vez que veas la realidad de nuestro mundo, y si tu me apoyas, nada podrá detenernos para alcanzar la paz que tanto anhelo.
Kyle la miró pensativo, al principio dudando en acceder, pero eventualmente asintió, provocando una sonrisa en el rostro de la muchacha que desbordaba alegría y emoción. Entonces él volvió su mirada hacia el marine con el que habían estado hablando y le dijo.
- ¡Muéstrame!
Aquella mañana, Kyle y Amaya abandonarían las tierras de los Canni durante todo un día solo para ir con el marine. Pasadas unas cuantas horas, fueron recogidos por un helicóptero que los llevó a una base militar en la frontera con los Estados Unidos. En todo el camino Kyle había permanecido en silencio, pero en realidad era mucho lo que quería decirle a Amaya. Simplemente se estaba limitando porque no consideraba buena idea hablar de todo lo que quería hablar en ese momento.
No mientras estuvieran cerca de alguien en quien él claramente no podía confiar de buenas a primeras. Incluso supo que el solo hecho de estar llegando a una base militar con ellos, era un verdadero riesgo para él y para Amaya, así que la tomó de la mano y asintió antes mimetizarse con la luz del sol para hacerse invisible a sí mismo y también a la chica.
Ella lo miró sorprendida, ya que podía verlo a él, pero no podía verse a si misma y entonces se dio cuenta que él le pedía que hiciera silencio con un dedo. Luego, cuando el helicóptero aterrizó una luz iluminó el interior y cegó a todos los que estaban a bordo, solo para que bajaran de la aeronave sin el más mínimo recuerdo de haber sido acompañados por Kyle.
- ¿Qué pasó? – Pregunté la muchacha en voz baja mientras bajaban del helicóptero también y él sonrió.
- Les borre la memoria – dijo él – no era seguro venir con ellos. No sé qué intenciones tengan.
- ¿Les borraste la memoria? ¿Puedes hacer eso? – Cuestionó muy sorprendida y él sonrió algo resignado.
- Al parecer así es – le dijo – cuando toqué la espada, más de cien años de recuerdos y conocimientos vinieron a mi mente. Según lo que entendí, el alma de mi abuelo estaba contenida en el cuerno del unicornio, así que, cuando la espada fue forjada, todos sus recuerdos quedaron impregnados en ella. Ahora sé como dominar mi poder y se otras tantas cosas sobre como funciona este mundo… no es recomendable que ellos sepan quienes y qué somos… según la experiencia de mi abuelo, los humanos son criaturas vanidosas y avariciosas. Siempre quieren poseer y controlar aquello que no conocen ni comprenden porque sencillamente les da pavor no tener el control. Por ese le temen a lo desconocido. Nosotros somos lo desconocido. Los hombres lobo no se han aliado con los humanos nunca, eso según mi abuelo, porque los humanos siempre han querido obtener el secreto de nuestro poder. Y el problema aquí es que lo quieren para la guerra. No puedo arriesgarnos a que quieran experimentar con nosotros. No quiero causar una matanza aquí.
- ¿Qué haremos entonces?
- Entraremos a la base sin ser vistos. En este momento ambos somos invisibles gracias a la luz del sol. Puedo almacenar luz solar en mi cuerpo y modificarla para simular cualquier tipo de luz artificial. De esa manera podremos usar las lámparas de la base para mimetizarnos adentro también… quiero ver que tan difícil está la situación en el medio oriente. Si las cosas son como él dijo que eran, entonces creo que valdrá la pena ayudar…
- ¿Y si no? – Preguntó la muchacha.
- Simplemente desistiremos linda… regresaremos a la aldea y seguiremos con nuestras vidas como si nunca nos hubiéramos encontrado con ellos.
Ella asintió en silencio y caminaron detrás de aquellos soldados. Nadie se pudo percatar de su presencia. Las cámaras de vigilancia no podía captarlos y los sensores de movimiento tampoco. Entonces, al cabo de unos diez minutos caminando, entraron a un lugar que tenía el aspecto de una sala de control, en donde había muchos computadores y operadores detrás de ellos manejándolos. Parecía un cuartel espía en realidad.
Se dieron cuenta que había cámaras de vigilancia sobre la frontera y que también tenían imágenes en vivo de cosas que estaban sucediendo alrededor de todo el mundo. En especial del medio oriente, pero nada de lo que Kyle y Amaya veían, daba indicios de que los hombres lobo estuvieran trabajando con los terroristas. Entonces apareció un rostro bastante conocido en aquella sala.
Amaya y Kyle ya habían visto a este hombre una vez cada uno. Estuvo presente en la muerte del padre de la chica y también estuvo presente en la muerte del abuelo del muchacho. Se trataba del mismísimo Damian Cross en persona y cuando ambos le vieron, no lo pudieron creer. Amaya quiso ir a atacarlo, pero Kyle la detuvo sujetándola fuertemente para no que no pudiera moverse.
- No me detengas Kyle – susurró ella casi al borde de gritar.
- No puedes soltarme Amaya, si lo haces nos verán y echaremos a perder todo el trabajo que estamos haciendo – le dijo él y ella lo miró con mala cara.
- Tu… no lo entiendes, Kyle, él es…
- Lo sé… es Damian Cross. Ya lo he visto antes – le dijo él y ella lo miró sorprendido – esto es exactamente por lo que no quería ser visto en este lugar. Es exactamente por lo que les borré la memoria y nos hice invisibles.
- Entonces… ¿Si sabes quién es, por qué no me dejas ir por él?
- Ya te lo dije linda. Estamos en una base militar llena de armamento peligroso, ese sujeto está aquí y por muy poderoso que yo pueda ser, no puedo arriesgarme a que, por un simple error, corras el riesgo de salir lastimada… este no es el momento de acabar con ese bastardo. No nos corresponde a nosotros.
- ¿Según quién?
- Según los recuerdos de mi abuelo y los que estaban guardados en el cuerno de unicornio – replicó él – lo vi… el mismo rey plateado dejó esos recuerdos allí para que supiera lo que iba a suceder con respecto a Damian Cross.
- Ahí vas de nuevo con eso del destino…
- No se trata del destino Amaya. Esto es mucho más grande que eso – replicó Kyle molesto y ella lo miró sorprendido. Era la primera vez que él le hablaba de ese modo – esto va más allá del destino. Así es como sucederán las cosas sin importar lo que hagamos. Eso no puede ser evitado, así que, intentar matarlo ahora es una perdida de tiempo. Solo gastaremos esfuerzos y nos pondremos en peligro… confía en mi por favor… él tendrá su merecido cuando el momento llegue. Hay cosas en la línea del destino que son inevitables. Son pocas, pero si hay cosas que realmente no se pueden cambiar sin importar lo que suceda. Principalmente porque son estas las que marcan la derrota de los dragones. Por eso no debo conocer a los demás reyes sino hasta dentro de nueve años mas o menos… hemos estado peleando contra nuestro destino por mucho tiempo Amaya, y si yo quiero hacerle caso esta vez a lo que sé sobre ello, deberías confiar en mí.
Amaya suspiró y habló después de relajar sus músculos y facciones – está bien Kyle, pero siento que nos arrepentiremos después si no lo matamos ahora… confiaré porque se trata de ti, pero sigo creyendo que deberíamos acabarlo ahora que tenemos la oportunidad. Ese tema del destino… siempre se puede cambiar el destino. Siempre podemos obtener el resultado que queremos, moviendo las piezas correctas, y aun así obtener resultados de menor prioridad como la muerte de Damian.
- Eso no lo sabemos y no quiero descubrirlo tampoco. Lo dejaremos como una posibilidad solo por ahora – dijo Kyle y entonces ella se relajó y volvió a su posición inicial a un lado de él.
- ¿Encontraron la aldea? – Preguntó Damian cuando se acercó a los soldados.
- No señor. La estuvimos buscando, pero no pudimos encontrarla.
- ¿Qué pasó con los exploradores que envié con ustedes? – Preguntó después y la mirada de Kyle se tornó enojada.
- No lo sé señor, desaparecieron sin dejar rastro y volvimos antes que nos topáramos con lo que sea que los haya hecho desaparecer.
- Si llegaron tan lejos como para que los exploradores Lycans desaparecieran, entonces quiere decir que han estado tan cerca de la aldea que sus protectores aparecieron – dijo Damian – quiero que vuelvan allá… mis señores quieren al rey dorado y no puedo ir a buscarlo yo. La última vez casi muero a pesar de que soy inmune a la luz solar… tienen que encontrarlo ustedes y el tiene que tragarse el cuento que lo necesitan para combatir a los Lycans en el medio oriente…
- Está bien señor… volveremos a recorrer la zona en busca del rey dorado. Hallaremos algo esta vez.
- Eso espero – le dijo Damian y en ese momento Kyle y Amaya salieron de aquel lugar corriendo a toda velocidad.
Ella insistía en que debían pelear contra él en ese momento debido a que ahora sabían que él los había enviado y que lo que querían era encontrar la aldea y al rey dorado. Pero Kyle sabía algo que ella no y por esa razón estaba corriendo tan despavorido. Se dio cuenta que Damian se había percatado de su presencia y no podía arriesgarse a una pelea con ese vampiro en aquel lugar. Había vidas inocentes ahí, aunque estuvieran apoyando a Damian. Además, estaba Amaya y no podía ponerla en peligro.
- Ya lo oíste, ¿Por qué no peleamos y lo matamos de una buena vez? – Le reclamó ella cuando finalmente estuvieron cerca de la frontera con las tierras de los Canni y él se detuvo abruptamente, derrapando en la tierra y mirando a todos lados para cerciorarse que no le habían seguido.
Entonces se detuvo y la miró fijamente. Ahora en verdad estaba molesto, pero no se debía a ella.
- No podemos hacer eso – le replicó molesto y ella lo miró confundida – vi lo que pasa si tocamos a ese hombre antes de tiempo… el rey plateado me lo mostro y no puedo enfrentarme a eso aun.
- De qué estás hablando? – Cuestionó la muchacha.
- Está tratando de explicarte jovencita, que si me atacan ahora y me veo en peligro de muerte, enfrentaran a uno de los dragones – dijo una voz que apareció de la nada y tano ella como Kyle dieron un salto hacia atrás para tomar una postura defensiva.
En ese momento se dieron cuenta que él los había seguido.
- Mal…
- ¡Espera Amaya! – Gritó Kyle, haciendo que la muchacha afirmara sus pies y dejara de moverse para mirarlo confundida y sorprendida.
- ¡Eso! Haces bien en detenerla, rey dorado – le dijo Damian con una sonrisa – eres más inteligente de lo que hubiera imaginado… mucho más maduro… ¿Por qué será?... bueno, eso no importa. Debo decir que tienes unas habilidades bastante impresionantes… colarte en esa base siendo invisible… ¿Quién lo diría?
- ¿Cómo te diste cuenta? – Preguntó Kyle.
- ¡Por favor! – Exclamó el vampiro – su asquerosa peste de lobos llegó fácilmente a mi olfato, además, la muchacha tenía una sed de sangre que no puede ser oculta… fue muy fácil descubrir que se trataba de ti. Aun así, me sorprendiste mucho muchacho.
- Te lo advertiré una sola vez – dijo Kyle – los Canni están bajo mi protección… no dudaré en destruirte si con eso aseguro que estén a salvo, y no me importa si tengo que enfrentarme a un dragón…
- Tranquilo, tranquilo… no es por eso que te estoy buscando – le dijo Damian con una sonrisa petulante – solo quiero hablar contigo muchacho.
- ¿Hablar?
- La última vez que nos vimos, tu luz me hizo daño, pese a que soy inmune al sol… eres fácilmente la criatura más peligrosa que conozco. Creo que puedo compararte con uno de los dragones sin miedo a equivocarme… soy un sujeto ambicioso. Trabajo para los dragones, pero no soy su marioneta. Ellos me dejan actuar con libertad siempre y cuando me asegure que los siete reyes no se reúnan, sin embargo, los dragones no tienen forma de saber que he estado conspirando durante todo este tiempo para verlos reunirse… el rey plateado cree que no me di cuenta, pero él me mostro una visión del futuro. El choque entre los siete reyes y los dragones, y finalmente mi batalla predestinada con el paladín plateado. Son dos cosas que estoy esperando con ansias… deseo ver a los reyes enfrentándose a los dragones. Estoy seguro que será un choque de proporciones épicas, solo tengo que asegurarme que los reyes se mantengan lejos del radar de los dragones y para eso debo evitar que la Iglesia los cace. Por eso estoy aquí… has hecho un buen trabajo borrándoles la memoria a mis chicos. Pero ellos no solo trabajan para mí. También trabajan para la Iglesia, así que no soy el único al que le rinden cuentas.
- ¿Qué es lo que quieres? – Cuestionó Kyle y él sonrió.
- Solo quiero que mantengas a la aldea a salvo hasta que sea el momento de reunirte con el paladín plateado para encontrarte con los demás reyes…
- ¿Por qué querrías tal cosa?
- Ya te lo dije. Deseo ver a los siete reyes enfrentarse a los dragones. Tu no eres la excepción. Además, he estado esperando mi pelea con el paladín plateado desde que lo conocí. No sé como terminará esa pelea y he tenido oportunidades vastas de matarlo, pero lo que vi del futuro… fue grandioso. Nunca he conocido a un rival como ese y nunca he visto un poder como el de ustedes.
- No puedo confiar en ti.
- No. Es cierto, no puedes – le dijo Damian sonriéndoles – pero tendrás que hacerlo… la Iglesia seguirá enviando a sus lacayos a buscar al rey dorado. Saben de sobra que estas por estos lares gracias a tu enfrentamiento con aquel Güiverno, así que, haz lo que tengas que hacer muchacho. He cumplido mi parte al advertirte.
Damian desapareció de la vista de ambos en un abrir y cerrar de ojos. Amaya quería ir por él, pero Kyle en cambio, estaba totalmente seguro sobre lo que le había dicho. Sabía que no mentía y aunque no quisiera hacerlo, debía confiar en Damian. La ambición de aquel vampiro era lo que garantizaba que los siete reyes se pudieran reunir. Aquella habilidad de ver el destino no formaba parte de él. Simplemente se trataban de recuerdos impresos en la espada. Recuerdos que pertenecen al rey plateado y todo lo que ha visto de la línea del destino.
Entonces tomó de la mano a la muchacha y comenzó a caminar mientras ella intercalaba miradas entre él y la dirección en la que se había ido Damian, casi con la intención de preguntarle si no lo iban a seguir. Pero Kyle tenía algo más importante que hacer y justo antes de cruzar el límite de la frontera de las tierras Canni, se detuvo.
Ella lo miró confundida y el cerró los ojos mientras daba una profunda respiración que se concentró lo suficiente en sus pulmones hasta el punto en que su pecho se vio inflado por todo el aire contenido. Extendió los brazos hacia los lados y abrió las manos completamente, dejando todos sus dedos extendidos. Una brisa comenzó a correr por el lugar de manera silenciosa periódica y finalmente un brillo comenzó a emerger de las manos de Kyle.
El cielo comenzó a cubrirse de nubes que lejos de ser grises, tenían una tonalidad más negra que la de una nube de tormenta. Por un momento pareció como si toda la luz del sol hubiera sido apagada y absorbida por las manos de Kyle que ahora brillaban con la misma intensidad con la que había brillado el sol hasta el momento. Entonces abrió los ojos y estos estaban brillando con ese característico brillo dorado que resplandecía como el sol mismo.
De la nada, un gran rayo de luz envolvió el cuerpo de Kyle y se extendió hacia el cielo como un pilar, esparciéndose hacia todos lados en forma de domo al tocar la nube negra que tapaba al sol. Entonces, en medio de aquella obscuridad fue revelada la pared de luz que ahora cubría todo el territorio de los Canni y un poco más allá de las fronteras, justo desde donde ellos estaban.
Finalmente, la nube negra que ocultaba al sol, se disipó para que este volviera a brillar y aquella barrera de luz se volviera invisible.
- ¿Qué fue eso? – Preguntó Amaya mirando a Kyle muy sorprendida.
- Ahora que he despertado mis poderes por completo y que sé como utilizarlos… hay muchas cosas que puedo hacer con ellos – dijo él – por ejemplo… puedo reflectar la luz solar desde mis propios ojos para provocar una luz cegadora que le borra la memoria a quien la vea. También puedo volverme invisible y a quien sea que esté tocando, al reflectar con todo mi cuerpo como si fuera un espejo, la luz solar. Además, puedo absorberla para luego expulsarla y simularla en lugares a donde el sol no puede llegar. De esa manera me puedo convertir en mi propio sol. Eso me permite volverme invisible donde quiera que esté, incluso por las noches. También puedo crear barreras de luz que son completamente indetectables porque son solo una extensión de la luz solar, pero cualquiera que atraviesa esta barrera de luz, durante el día, perderá la memoria y se verá obligado a regresar por donde vino, y durante la noche, sucederá lo mismo a no ser que seas un vampiro, entonces la luz solar lo convertirá en cenizas. También puedo irradiar luz solar lo suficientemente poderosa para erradicar todo a mi paso en un radio no tan limitado. Hasta ahora no sé exactamente cuál es el verdadero alcance de este poder y hay cosas que ni siquiera mi abuelo podía hacer, así que las desconozco, pero sé perfectamente como hacer que funcionen el resto de mis habilidades.
- ¿Tienes más?
- Los llaman… dones de sangre – dijo Kyle mirando a una Amaya que estaba muy sorprendida – según los Huargos, los dones de sangre te hacen más poderoso que un Huargo común y cuantos más tengas, más poderoso serás.
- Ese es el concepto básico, si – dijo ella.
- El poder del sol y todas las aplicaciones que tiene, cuenta como un único don de sangre. Tal parece que, además de todas las aplicaciones que ya mencioné que sé cómo usar, también se supone que puedo convertirme en un cuerpo de luz pura. Se supone que en esa forma soy intocable. Nada podría hacerme daño y aquello que entrase en contacto con la luz que irradia mi cuerpo, quedará reducido a cenizas en tan solo segundos. También parece que puedo apagar el sol. Es decir, que puedo quitarle toda la luz al sol y contenerla en mi cuerpo. Nuestro mundo se sumiría en una obscuridad total y demencial y solo yo tendría el poder de hacerlo brillar de nuevo. También puedo atraer cuerpos estelares como pequeños soles para usarlos como proyectiles de luz. Y finalmente, parece que también puedo crear clones de mí, usando la luz del sol. Estas son cosas que todavía no domino, pero comprendo cómo utilizarlos y es que me abuelo nunca fue capaz de hacer estas cosas porque se supone que solo yo podría.
- Pero… si todo eso es un solo don de sangre, entonces…
- Si… tengo otros dones – dijo él con una sonrisa mientras se miraba las manos – acabo de descubrir que puedo esconder y modificar mi aroma. Puedo manipular mentes a través del contacto visual y también puedo hacer que mi apariencia cambie.
- Entonces…
- No vendrán a molestarnos – dijo él antes que ella hablara – tal y como dijo Damian, mi única preocupación por ahora, debe ser cuidar de ustedes y eso es lo que haré.
- ¿Confías en él? – Preguntó un poco exasperada y él hizo una mueca.
- Decía la verdad Amaya. Es lo único que sé con certeza.
- Te lo aseguro Kyle… nos arrepentiremos de no haberlo asesinado cuando tuvimos la oportunidad – dijo ella y se dio la vuelta molesta, para irse a casa.
Él la siguió, pero no hubo manera de alcanzarla. Se dio cuenta que lo mejor que podía hacer era darle su espacio para que se tranquilizara y al llegar a la aldea, se encontró de frente con alguien a quien no esperaba ver. Para ese entonces, el único que logró ver realmente a este hombre, fue el mismo Kyle, ya que solo se había presentado en su forma física ante él.
- ¿Tu eres…?
- Así es muchacho… llegó finalmente el tiempo de conocernos, aunque aun no es tiempo de reunirnos – dijo aquel hombre frente a él.
- ¿Por qué está aquí? – Preguntó Kyle.
- En siete años deberás abandonar la aldea y emprender un viaje a Rumania. Estoy aquí para advertirte que no debes enfrentar a Damian por ningún motivo…
- Eso ya lo sé… no hay necesidad de advertírmelo…
- No… te lo digo en serio muchacho. Pase lo que pase, no intentes asesinar a Damian… el destino del universo depende de que Damian viva hasta que tenga que enfrentarse con mi hijo… la línea del destino es maleable y tú mismo puedes escribir el rumbo del tuyo, pero hay cosas que no pueden ser alteradas si queremos proteger el universo y salvarlo de la tiranía de los dragones… este es oficialmente nuestro primer encuentro y se supone que así debe ser para que todo salga bien. Mi hijo se encargará de Damian Cross. Tu y yo nos encargaremos de los dragones, así que, pase lo que pase, no ataques a Damian.
Aquellas palabras fueron las últimas antes de que aquel hombre desapareciera de la vista de Kyle como si de un espíritu se hubiera tratado siempre.