El rey Carmesí

5000 Words
Habían pasado unas semanas desde que Tyler, Cheryl y sus amigos, arribaron a Winter Rose. Mientras tanto, Ezra y Lucas continuaron con la búsqueda del rey Dorado. Ambos fueron al mundo de Tyler acompañados por Virgeel. Lucas estuvo durante mucho tiempo investigando por su cuenta y finalmente había dado con la tribu Canni. Esa era la pista más cercana que tenía. Mientras buscaba en cada rincón de la dimensión en la que se encontraba el mundo de Tyler, oyó que el rey Dorado estuvo en contacto con los Canni en algún momento. Virgeel, que tenía un aspecto nada apacible, caminaba detrás de ellos en calma. Lucas pensó que podría perder la paciencia en cualquier momento, así que se volvió a decirle. - Llegaremos pronto. - No pregunté – rebatió condescendientemente, encogiéndose de hombros. - Yo… solo decía. - No te angusties – le dijo Virgeel – no lo parece, pero no pierdo la paciencia con facilidad… aunque si tengo curiosidad. ¿A dónde vamos? - Yo me preguntaba lo mismo – secundó Ezra al lado de su padre y Lucas lo miró de reojo. - Canadá tiene la mayor población de Huargos en el continente – dijo sin mucha explicación previa – los Canni son la tribu más grande y fuerte y los únicos que han tenido contacto real con el rey Dorado. - Bueno, tienes mucha razón, la mayor población de hombres lobo está en estas tierras, apesta a hombres lobo – dijo encogiéndose de hombros. - No, no hombres lobo – refutó Ezra – Huargos. Además, decir que apestamos es incongruente, tú también eres como nosotros. - No te lo tomes a pecho niño, es una vieja manía mía – le hizo un gesto de simpleza y se encogió de hombros nuevamente – cuando vives tanto como yo, es difícil olvidar las viejas costumbres. Para mi Huargos y hombres lobo son lo mismo. - De hecho – Lucas intervino para corregirlo – no son iguales. Los Huargos somos más poderosos que los hombres lobo. Ellos en esencia son licántropos y estos a su vez son criaturas sanguinarias, adictos a la guerra y la matanza, y desprecian todo lo que consideran inferior, por eso los dragones pudieron manipularlos fácilmente. Los hombres lobo de tu mundo son más cercanos a los licántropos originales que a los Huargos. - También está el don de sangre – añadió Ezra – los licántropos y los hombres lobo no poseen tal poder. Eso es lo que hace que los Huargos sean tan especiales. - Los dones de sangre se desarrollan según el poder y la naturaleza de cada Huargo – explicó Lucas – entre más dones de sangre poseas, más poderoso serás… un buen ejemplo de esto son tus poderes, los de Jeargo, los míos, los de Tyler y Cheryl e incluso los de Ezra. Cualquiera de nosotros puede causar devastaciones si usamos nuestro poder sin cuidado… - Ahora que recuerdo… le dijiste a la hija del rey Carmesí y a su chico que la flor lunar de Valeck fue lo que despertó el poder del trueno. - Si… así fue, después de investigar mucho, di con algunos escritos muy antiguos, tan antiguos como la ruptura dimensional provocada por Primal. En ellos hablaba sobre las familias que derivaron del clan Rayder, cuyo nombre original era Drake. Crimson, Krovax, Stefan, Moon, todos esos nombres resurgieron de mi clan, como nuevas familias. Los cuatro clanes que surgieron de los Drake, ya no eran hombres lobo. Cada uno adoptó su propio nombre tras convertirse en Huargos. Se separaron de su naturaleza original y obtuvieron un poder mucho mayor. Ellos fueron los primeros Huargos. Ellos evolucionaron. - ¿Eso qué tiene que ver con el poder del trueno? – cuestionó Virgeel. - Los nuevos clanes Huargos se emparentaron con clanes mestizos, y así nacieron los dones de sangre – explicó Lucas – los Krovax fueron los primeros. Emparentados con un clan de elementales, comenzaron a desarrollar habilidades relacionadas a la naturaleza de su sangre, la cual es el origen de tus poderes. Por eso los llamamos dones de sangre. El poder del trueno proviene de los mestizos con poderes elementales eléctricos con los que los Krovax se emparentaron tras la ruptura dimensional. Virgeel se detuvo, Lucas y Ezra lo miraron confusos y luego notaron que miraba el cielo. - ¿Ustedes ven lo mismo que yo? – cuestionó ignorando la explicación de Lucas, con la mirada llena de asombro. Parecía que sus ojos estaban dando viaje por la galaxia en ese momento – cielos… no puedo creerlo. - ¡Es hermoso! ¿No? – inquirió Lucas y el rey Centelleante lo miró asintiendo en silencio y con la boca entre abierta. - Este lugar… - musitó perdido en una melancolía que Ezra y su padre pudieron sentir a flor de piel – existe en mi mundo – siguió – pero nunca fue tan hermoso… era quizá tan peligroso como Rumania. Es increíble que me haya perdido esto durante tantos años. Lucas no dijo nada, solo sonrió apenado por él. Ezra por su parte estaba igual de sorprendido. Nunca había visto un paisaje tan hermoso fuera de Winter Rose. Creía que no podría existir un paisaje tan hermoso como el de su tierra natal, pero se dio cuenta que no podría haber estado más equivocado. A lo largo se extendía un sendero rodeado de hierba, el caudal de agua arremetía ferozmente contra las rocas, esparciendo la humedad por el aire. Pronto, los aromas comenzaron a mezclarse. Ezra no lo había notado, pero estaban siendo vigilados todo este tiempo. Lucas y Virgeel por otro lado, lo notaron casi al instante. No veían a los guerreros de la tribu Canni, apostados en los árboles como centinelas, pero podían sentir como los acechaban, aguardando a descubrir si ellos eran enemigos, o, en todo caso aliados, porque, los tres eran peligrosos y esa era la única certeza que tenían los Canni. Atravesando el sendero y ya a medio camino de las montañas, se encontraron cara a cara con un grupo de guerreros de la tribu. Al frente estaba Oketon, que después de tantos años seguía ostentando el liderazgo de la tribu. El aciano caminó confiado hacia Lucas mientras sus guerreros esperaban en sus lugares, tensos, y a la espera de un movimiento en falso. También estaban aterrados, el aura de Lucas era intimidante, también la de Ezra, pero, en cuanto a Virgeel, era aterrador. - Bienvenidos – dijo – soy Oketon Canni, el jefe de la tribu y el guardián de estas tierras. - Lucas, es un placer conocerte – dijo. - El placer es nuestro, majestad – Lucas lo miró desconcertado y preguntó: - ¿Sabes quién soy? - Es el rey Plateado, el aspecto del Dominio – respondió el anciano – he tenido un par de visiones sobre usted… el joven detrás debe ser su hijo, al que llaman: “Fantasma plateado” - Me llaman de muchas formas en este mundo – repuso Ezra. - Si… te has hecho una reputación, Paladín plateado. Pero eso no es relevante, lo importante aquí es: ¿Qué hacen dos de los siete reyes y un Paladín en nuestras tierras? - Es una excelente pregunta Oketon. Estamos aquí buscando al rey Dorado. Él es la última pieza faltante de nuestro rompecabezas. Oketon respiró profundamente y luego exhaló lentamente con pesadez. - Hace mucho que no sabemos sobre él – admitió con vergüenza – tiene la habilidad de irrumpir en las memorias y manipular sus conocimientos. Solo unos cuantos en la aldea saben que él estuvo aquí, yo incluido. Porque la naturaleza de mis poderes de momento es lo suficientemente fuerte como para bloquear el poder del rey para manipular el conocimiento. - ¿Entonces no tienes idea de dónde está? ¡Genial!, vinimos aquí para nada – replicó Virgeel. - Eso no es del todo cierto majestad – dijo mirando al rey Centelleante y él lo miró fijamente, con los ojos entrecerrados y el entrecejo fruncido – hay rumores de un lobo dorado colaborando con el ejercito americano en el medio oriente, para repeler a las radicales que, según los rumores, están empleando hombres lobo en sus filas. Al parecer Kyle ha estado ayudando al ejército y, según esos mismos rumores, siempre desaparece. - ¿El medio oriente? – confirmó Ezra y Oketon asintió – pero… ¿Por qué? ¿Qué podría ganar ayudando al ejercito en una guerra que no es suya? - Creemos que está buscando a alguien. - ¿A quién? – preguntó Lucas. - No lo sabemos con exactitud, pero creemos que busca a un vampiro. - ¿Damian Cross? – advirtió Virgeel y todos lo miraron confundidos. - ¿Sabe quién es? – cuestionó Oketon mirando al rey del Trueno. Ezra y su padre lo vieron de la misma manera, esperando entender lo que ocurría. - Mi olfato es muy específico. Puedo identificar a cualquier persona con la que alguno de ustedes haya tenido contacto, se encuentre donde se encuentre. - ¿Cómo? – cuestionó Ezra sin poder creerlo. - Memoria olfativa – dijo con simpleza. - ¿Eso que significa? - Que puede olfatear tus recuerdos, concretamente los relacionados con tu olfato y, de alguna manera, ver tu pasado – dijo Lucas. - No exactamente como ver el pasado, pero si puedo identificar a una persona sin haberla conocido, por medio de ti y tus recuerdos sobre su aroma. Cada vez que mi olfato detecta la memoria de un aroma, puedo ver imágenes en mi cabeza del origen de dicho aroma. Puedo obtener toda la información que quiera de tus memorias sobre cada aroma que has olfateado. Así es como se el nombre de Damian Cross. Un vampiro con el poder de caminar a plena luz del día, al servicio directo de Primal y los dragones. Parece ser un verdadero dolor de cabeza. - Lo es – dijo Ezra – su trabajo es impedir que reúna a los siete reyes, no podemos matarlo porque apenas su vida esté en peligro, los dragones aparecerán para protegerlo y además… - ¿Qué? – cuestionó Virgeel mirando a Ezra con recelo. - Se supone que moriré, así que no puedo desperdiciar mi tiempo buscando a Damian Cross para matarlo. - Espera… ¿Qué? - La línea del destino… Becca tiene el poder de ver el destino de las personas a través de su aroma – explicó Lucas – hemos estado intentando evitarlo, pero la línea del destino de Ezra concluye en un desenlace en él morirá. - ¿Así como así? – indagó exasperado por alguna razón que Ezra ni su padre comprendieron. - Hemos estado intentando cambiarlo, pero no hay certeza de que sea posible – dijo Lucas – a todo esto, ¿Qué tiene que ver Damian Cross con el rey Dorado? ¿Por qué el aspecto del Sol está buscándolo? - Ha estado obsesionado con él desde la tragedia – dijo Oketon y los tres lo miraron confundidos – hace tres años ocurrió una tragedia que alejó al rey Dorado de la tribu. Desafortunadamente, aunque su abuelo y yo intentamos evitarlo, no hubo nada que pudiéramos hacer. No hay nada que pueda separar a un Lobo de su Luna. - ¿Arya estuvo aquí? – preguntó Ezra sorprendido, pero Oketon negó con pesar. - Tal vez fue una treta del destino, o una simple coincidencia. Es muy poco probable que dos personas compartan el mismo aroma al mismo tiempo, pero sucedió. Una chica de la aldea tenía el mismo aroma que la señorita Stefan. Mi nieta, Amaia Canni, la guerrera más prodigiosa de la tribu. Desde que era una niña siempre fue talentosa, incluso era mejor que muchos adultos. El rey se prendó de su aroma y no pudimos separarlos. Todo hubiera sido diferente si ese hombre no hubiera aparecido aquel día hace tres años de la nada. Amaia tenía su historia personal con él, así que, cuando lo vio, no dudó en atacarlo. Él estaba mal herido y Amaia pudo haber asestado el golpe final, pero un estruendo removió las montañas y un rayo iluminó el cielo. Por primera vez vimos lo aterrador que puede ser un dragón y, aunque el rey Dorado intentó protegerla, para él fue demasiado tarde. Ella murió dejando una herida y un trauma profundos en él… para cuando llegamos, vimos a Kyle tirado en el suelo con el cuerpo de mi nieta en sus brazos, y Damian frente a él, diciendo algo que alcancé a oír. Creo que el rey Dorado lo ha estado buscando para entender a qué se refería. - ¿Qué fue lo que dijo Damian? – preguntó Ezra y su padre lo miró con el ceño fruncido, profundamente preocupado por lo que oirían a continuación. Oketon respondió – “Esto no tendría que haber pasado. Si Ezra no hubiera interferido, esto no hubiera sucedido”; parecía que murmuraba, no se lo estaba diciendo al rey directamente – agregó el anciano – pero luego se agachó junto a él y le dijo: “Te sugiero que busques al Paladín plateado, su nombre es Ezra”; y finalmente desapareció sin dejar rastro alguno. Ezra miró al líder Canni, aterrado por lo que había oído y preguntó - ¿Dices que estaba mal herido cuando eso sucedió? – Oketon asintió y Ezra se llevó las manos a la cabeza con frustración y desespero. Virgeel lo miró confundido, pero su padre entendía lo que estaba pensando. Sabía perfectamente lo que estaba pasando por su cabeza. - No es tu culpa Ezra – dijo su padre con simpleza y luego miró a Oketon – gracias, has sido de mucha ayuda. De momento nos vamos, pero volveré pronto para saber si tienes noticias sobre él. Oketon asintió y los despidió con una reverencia. Los tres atravesaron un portal y llegaron al mundo místico, pero Virgeel seguía mirando a Ezra con curiosidad. - ¿A qué te refieres Lucas? – preguntó y el aludido lo miró confuso – dijiste que no es su culpa, pero… ¿Por qué lo sería? No fue casualidad que Damian apareciera frente al rey Dorado y la chica ese día ¿No es así? - Pensé que se trataba de una trampa para mi – dijo el muchacho y Lucas se detuvo. - Ya te dije que no fue tu culpa. Querías protegerla, lo hiciste, la salvaste a ella y a toda su manada – sentenció su padre, pero Ezra siguió con la mirada enterrada en el suelo. - Ya veo… a eso se refería Damian – siseo Virgeel y Lucas lo miró con malos ojos – no me mires así, yo solo trato de comprender y parece que ya lo hice… alguien debía morir ese día, y quién murió fue la nieta del jefe Canni, porque tu interferiste ¿No es así Ezra? - ¡Ya basta! – exigió Lucas plantándole cara a Virgeel muy molesto – mas te vale que te detengas antes de decir otra tontería que te haré lamentar haber dicho. - Eso me gustaría verlo – Virgeel sonrió – pero no tiene caso pelear entre nosotros. Deja que tu muchacho se defienda solo y afronte las consecuencias de sus decisiones. Todos tenemos que hacerlo. - Tienes razón… pensé que era una trampa para atraernos a mí y a mis primos, pero Damian… él siempre ha estado calculando todo a su favor. No intentaba matarme ese día, era Arya a quién quería matar, así que, si, es… es mi culpa. - No lo es – refutó Virgeel haciendo que Lucas, que estaba mirando a su hijo con pesar, volviera la mirada hacia el rey del Trueno y lo mirase sorprendido – hiciste lo que debías. Todo tiene consecuencias, pero… ¿Acaso te arrepientes de haber salvado a esa chica y a su manada? ¿Dejarías que murieran para evitar la muerte de la nieta del jefe Canni si supieras que ese sería el desenlace? O ¿Aun así la salvarías?... dependiendo de tu respuesta, tal como yo lo veo, eres un cobarde o un verdadero guerrero que entiende los sacrificios que deben hacerse. La chica murió, si, pero en cambio tu salvaste a una manada entera y a la verdadera Luna del rey Dorado. Al final parece que el destino sale airoso, aunque en este momento no hay nada que moleste más, que admitir que el destino parece inevitable. Sea como fuere, ninguna de las respuestas puede declararte culpable de lo que pasó – Ezra levantó la mirada llena de remordimiento y asintió dudoso a lo que el rey del Trueno intentaba hacerle comprender. Siguieron caminando y llegaron con Trevor, el Artesano de los siete Mentores. Él mestizo saludó a Lucas con un abrazo y sostuvieron una conversación que ni Ezra ni Virgeel pudieron oír hasta que se acercaron. - ¿Tienes lo que te pedí? – preguntó Lucas y Trevor asintió. - Ruptura y Renacida, espadas matadragones como pediste – dijo el Artesano - ¿Qué es esto? ¿Para qué son esas espadas? – preguntó Virgeel y Ezra lo miró con una sonrisa. - Son como tus armas – le dijo – son espadas matadragones. Al igual que el tío Jeargo, los dragones solo pueden sufrir daños mortales si son heridos por una de estas espadas, además, al estar hechas con el poder de los aspectos como base, estas son capaces de fusionarse con su portador para liberar el máximo poder de su aspecto. - ¿Dices que puedo fusionarme con mis armas? - En esencia así es – dijo Lucas – Valeck, al igual que Trevor, forjó tus armas con cuernos de unicornio y con tu poder como base, así que, cuando te fusiones con ellas, alcanzarás el máximo pico de tu poder. Eso hasta que nos convirtamos en los nuevos regentes definitivos de los aspectos de la existencia. La espada Ruptura tenía una hoja grisácea con tonalidades negras difuminadas. Las partes negras de la espada parecían un vacío profundo, mientras que la espada Renacida tenía un bonito brillo esmeralda en su filo. Ruptura era una espada pesada, mientras que Renacida era más parecida a un estoque, igual a la Colmillos de Jeargo, con una hoja larga y delgada. Lucas miró ambas espadas, complacido, y las tomó, despidiéndose de su amigo para volver al mundo de Jeargo. Mientras tanto, al otro lado, en el bosque sagrado que custodiaban los Crimson, Jeargo y sus hijos habían cruzado el umbral de la cueva hacia el claro dónde descansaban las espadas Ocaso y Excalibur. Cheryl y Tyler se encontraban con ellos en el bosque sagrado y la muchacha observó maravillada el paisaje, una vez más, asombrada por lo hermoso que todo resultó ser en Winter Rose. Al cabo de unos minutos, vieron las espadas y Cheryl se acercó con curiosidad. Las espadas estaban cruzadas y enterradas en una roca. Excalibur tenía una brillante hoja dorada, mientras que Ocaso, tenía un color más parecido al del atardecer. - Bienvenidos al bosque sagrado – dijo Jeargo con una sonrisa de orgullo – nuestra familia ha protegido este lugar durante generaciones… supongo que ya lo sintieron – el poder de las espadas emanaba como un aura increíblemente poderosa. Tyler y Cheryl se miraron sorprendidos y luego volvieron a las espadas – parece que sí – dijo Jeargo – ya lo notaron. El poder que sienten proviene de esas espadas. La legendaria Excalibur y su compañera, Ocaso. Entonces dos espíritus emergieron de ellas y uno de ellos se quedó mirando a Cheryl. Ella y Tyler por un momento creyeron que eran fantasmas, pero luego la chica recordó que, en las memorias de su padre, había visto a aquel hombre y, entonces supo quién era al instante. Además, sintió una rara conexión entre su poder y el poder que emanaba de la espada Ocaso. Era un poder tan contrario al suyo y al mismo tiempo se sentía tan familiarizada con él. Se acercó al espíritu y preguntó con duda - ¿Tu eres…? - ¡Oye Jeargo! – gritó él mirando por encima del hombro de Cheryl, al tiempo que ella daba un respingo hacia atrás – esta señorita es tu hija ¿No? – Jeargo le asintió con una sonrisa – vaya… eres idéntica a April. - Me lo han dicho mucho últimamente – admitió ella algo tímida. - Entonces eres tú quién me traerá de vuelta a la vida ¿No es así? – ella asintió y él la imitó en gesto de afirmación - ¡Si! Definitivamente eres la guardiana del aspecto de la Vida. Es un placer conocerte Cheryl, soy Nicholas Taylor, pero puedes decirme Nick. - ¿Cómo sabes mi nombre? – cuestionó sorprendida. - Tu padre me habló mucho sobre ti… llevo mucho tiempo esperando tu regreso… cuando vuelva a la vida, lo haré como el rey Oscuro, y me convertiré en el guardián del aspecto de la Muerte. La conexión que sientes es porque la Vida y la Muerte son aspectos gemelos. Ninguno puede coexistir sin el otro – Cheryl observó al espíritu de Arturo. Quién alguna vez respondió al nombre de: Lucas Arthur Drake; el último en usar el nombre original de su clan y también el primero en usar el nombre Rayder – como ya notaste, no somos fantasmas, somos espíritus, contenidos en las espadas. Él es Lucas Arthur Drake, o como todos lo conocieron, Arturo. Uno de los ancestros de Lucas y el primer portador del aspecto del Dominio. - Las espadas que contienen el alma de Nick, y los restos del alma del primer portador del aspecto del Dominio, son espadas matadragones – explicó Jeargo – las necesitaremos tarde o temprano para enfrentarnos a los dragones, porque solo podrán ser heridos mortalmente por su poder. Todos los reyes debemos tener la nuestra. - Pero, Cheryl y yo no tenemos nada como eso – comentó Tyler y Jeargo asintió. - No por ahora – le dijo – Lucas debe estar por regresar con ellas. Hace tiempo que le pedimos al Artesano de los siete Mentores que las forjara para ustedes – explicó y cuando estaba a punto de hablarles sobre los siete Mentores, Becca apareció jadeando agotada. Había corrido tan rápido como podía para llegar a tiempo. - ¡Jeargo, dragones! – gritó ella y Jeargo no esperó ni un minuto más para salir corriendo. No se suponía que ellos aparecieran tan pronto, pero ahora que lo habían hecho, estaban en verdaderos problemas. Aún no habían encontrado al rey Dorado y mientras Lucas estuviera en otra dimensión junto con Virgeel, contaban con dos reyes menos para enfrentarse a ellos. Si los siete dragones corruptos habían llegado a Winter Rose, la catástrofe era inminente. Tyler, Cheryl y sus hermanos siguieron a Jeargo hasta reunirse con el resto en campo abierto, donde lograron ver a los siete dragones sobrevolar el cielo de Winter Rose, todos terriblemente imponentes y aterradores. Tyler y Cheryl, así como sus hermanos y también sus amigos, estaban aterrorizados ante ellos. Era la primera vez que veían a uno de cerca y eran mucho más terroríficos de lo que hubieran imaginado. Jeargo sostuvo una mirada de angustia al mismo tiempo que la frustración se acumuló en su pecho. Con Lucas y Virgeel en otra dimensión, sin mencionar que aún no hallaban al rey Dorado y aun no podía revivir a Nick, estaban en una clara desventaja. Pero Jeargo nunca estuvo más decidido a defender a los suyos que en ese momento. - ¿Qué demonios hacen aquí? – Cuestionó con un grito furioso mientras que sus hijos, incluida Cheryl, estaban totalmente paralizados y aterrorizados al ver a semejantes criaturas. - Jeargo, Jeargo, Jeargo… el poderoso rey Carmesí… ya deberías saberlo – dijo Primal con voz estridente, flotando en el cielo, a lo alto por sobre todos los demás. - Vinimos a ponerle fin a esto aprovechando el poco tiempo que tenemos para estar fuera de la montaña. Acabaremos con ustedes antes que revivan al rey Oscuro – secundó Ryoka. - Sabíamos que ya se habían reunido cinco de los siete reyes – añadió Thunder – no fue difícil dar con el paradero de todos. Solo necesitamos que un hombre nos guiara. Al otro lado estaba Damian y cuando Cheryl lo vio, ardió en ira. - Lo siento amigos – dijo mirando a Cheryl y sus amigos, encogiéndose de hombros – he querido ver el choque entre los siete reyes y los dragones desde hace mucho y, el tiempo se les acabó – Jeargo se lanzó a atacarlo enfurecido. Ryoka, el dragón del Fuego respondió con una llamarada violenta y arrasadora que salió de su boca y cayó sobre Jeargo. Sus hijos por un momento sintieron temor y pensaron que su padre estaba en problemas, pero Jeargo no se inmutó ante su oponente, que era veinte veces más grande que él. El fuego se dispersó y, había un cráter de unos quince metros de ancho y cuando menos diez metros de profundidad. En el centro del cráter, se hallaba Jeargo, de pie y sin ninguna herida. Incluso su ropa estaba intacta. Ryoka enfureció al verlo ileso y enseguida adoptó una forma hibrida humanoide. Aun en esta forma superaba en tamaño a Jeargo, pero él llamó a su espada y se fusionó con ella para dar rienda suelta a su poder. Ambos chocaron sus puños y de Jeargo emergió una estridente llamarada que envolvió al dragón, pero eventualmente él también salió ileso. Un par de grandes alas se extendieron sobre la espalda de Ryoka desprendiendo llamaradas salvajes. Entonces Jeargo volvió a atacar a Ryoka con todas sus fuerzas, igualando su velocidad e incluso superándola por un momento, dejando tan sorprendido al dragón del Fuego, que no fue capaz de contraatacar y recibió un corte que le cercenó la mitad de su brazo y su ala derecha. El dragón humanoide chilló con dolor al tiempo que Primal y los demás pusieron caras de terror cuando vieron de lo que Jeargo era capaz y fue en ese momento cuando Thunder se unió a la pelea. Jeargo le vio venir y el gran dragón del Trueno también adoptó su forma humanoide para atacarlo con todas sus fuerzas. Cheryl y Tyler quisieron ayudar, pero otros dos dragones se atravesaron para evitar que se movieran. También estaban en sus formas humanoides, y solo Primal se mantenía en el cielo con Zardock, dragón del Espacio-tiempo y con Jonsu, el dragón de la Luna. Enfurecido por la arremetida de Thunder, gritó, llamando a las espadas Excalibur y Ocaso que, aparecieron volando hasta sus manos y entonces desató otra llamarada mucho más poderosa que antes. El fuego se elevó como un pilar, con Jeargo como fuente de ignición y, ambos dragones tuvieron que retroceder para no quedar atrapados en la llamarada que comenzaba a tomar una tonalidad azulada y a volverse caótica y explosiva. Fue capaz de repeler por si solo a dos dragones y, Primal estaba tan sorprendido por lo que estaba viendo que ni siquiera podía reaccionar. Si ese era el nivel del rey Carmesí, no quería ni imaginarse lo poderoso que sería Lucas. Ellos – especialmente Jeargo – eran la amenaza definitiva, así que decidió eliminarlo por su cuenta justo cuando Thunder y Ryoka salieron despedidos hacia atrás por la explosión que se originó después de la llamarada. Primal, el dragón más poderoso, adoptó su forma humanoide y se lanzó al ataque tan rápido que Jeargo casi ni tuvo tiempo de reaccionar más que para defenderse, pero el tiempo que tuvo fue suficiente para mostrarle sus fauces al convertirse en un gigantesco Huargo, llegando incluso a igualar su tamaño, a lo que Primal sorprendido se descuidó y fue cuando el choque entre dos calamidades se produjo, creando un estruendo dimensional que escaló a todos los mundos. Lucas, Virgeel y Ezra atravesaron un portal en medio del estruendo, para encontrarse al poderoso Huargo del rey Carmesí, que estaba forcejeando con sus fauces contra las garras del gran dragón del Dominio y lo hizo hasta el punto de lograr que Primal retrocediera. Entonces Lucas adoptó su forma lobuna y le hizo frente a Primal mientras que Virgeel también hizo lo mismo para enfrentarse a los dos dragones que obstruían el paso de Cheryl y Tyler. Pero no sin antes darles las espadas a ellos. Cuando Jonsu y Zardock quisieron intervenir también, sin necesitar explicación alguna, Tyler y Cheryl supieron que hacer tras haber visto a Jeargo hacerlo y, pudo ser el enfrentamiento definitivo entre los dragones y los reyes, si Primal no hubiera decidido desistir de su intento de asesinarlos porque se dio cuenta que su tiempo en ese mundo se había acabado y que, si se quedaban un minuto más, causarían la destrucción del universo y también la de ellos mismos. Eso era un riesgo que no estaba dispuesto a correr. Entonces, Primal, sin mediar muchas palabras, ordenó a sus hermanos que se retirasen y luego de unos segundos, todos desaparecieron a través de una brecha dimensional creada por Zardock. Luego, Jeargo regresó a su forma humana, con heridas en todo su cuerpo y la sangre chorreando para luego regresar por donde salía. Las espadas Excalibur y Ocaso volvieron al bosque sagrado por su cuenta y la Colmillos de Jeargo se desprendió de su cuerpo. Cuando Tyler y Cheryl volvieron a su forma humana, ambos estaban muy sorprendidos por la demostración de poder del rey Carmesí, y Lucas finalmente les preguntó. - ¿Qué rayos sucedió? ¿Por qué los dragones estaban aquí y por qué estabas peleando con Primal? - En realidad, se enfrentó a tres de ellos – le dijo Tyler orgulloso de su suegro. - No volverán a intentar nada en nuestra contra – dijo Jeargo y Lucas lo miró sorprendido y confundido – nos subestimaron y no volverán a cometer ese error después de hoy – explicó Jeargo mirando a Lucas con mucho cansancio – aunque debo admitir que, incluso tratándose de mí, lo que hice fue una proeza – concluyó riéndose.
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