Los Crimson.

5000 Words
Una brillante luz azul cristalino iluminó la sala, brillaba con tanta fuerza que todos tuvieron que cubrirse el rostro para no quedar encandilados por aquel resplandor azulado. De pronto una brisa helada recorrió la sala, provocando que Dayane se encogiera de frio. Al mismo tiempo se oía claramente el paseo del viento acariciando las hojas de los árboles. Tyler hizo a un lado su mano para mirar y, se encontró con un inmenso portal, uno tan enorme como nunca antes había visto. Ni siquiera él había sido capaz de crear un portal tan grande desde que había descubierto que tenía la capacidad para hacerlo. Al otro lado se podía ver la nieve, blanca y elegante, con una imagen perfectamente clara del terreno que les esperaba tras cruzar el portal, como si de una puerta se tratase. - Eso… ¿Eso es otro mundo? ¿Otra dimensión? – preguntó Tyler, acercándose al portal, mirando con asombro la escena ante sus ojos, increíble, insólita, y sobre todo, imposible - ¿Es un portal a otro mundo? ¿Cómo es que puedes abrir portales espacio-temporales tan asombrosos? – se detuvo por un momento, alzó la mano intentando atravesar el portal, sintiendo como la nieve caía sobre su piel, sintiendo la misma brisa que se había colado en la habitación momentos atrás – se supone que eso solo se puede si tienes un poder como el mío para manipular el espacio-tiempo. - Te lo explicaré con detalle a su debido tiempo – dijo Lucas – por ahora puedo resumirlo en que, soy el aspecto del dominio, uno de doce aspectos de la existencia y mi poder básicamente consiste en controlar la energía mística en su mas pura expresión. Como su nombre lo sugiere, el dominio es el que mantiene el control sobre la energía mística y la forma en que es usada, así que el resto de los aspectos dependen de él, tanto como él de ellos. Por eso, aunque no con la misma libertad, puedo tener acceso a la esencia de los demás aspectos para usar sus poderes. - Es… es sorprendente – siseo Tyler, con una mirada de desconcierto. - Deberíamos dejar de hablar – Jeargo los interrumpió, porque él más que nadie estaba ansioso por llevar a su hija a casa finalmente – en Winter Rose nos están esperando. Hace mucho que lo están haciendo y no quiero hacerlos esperar más. Tu madre está muy ansiosa por verte hija, además, tienes una hermana que también quiere conocerte – miró a Charlotte rodeándole los hombros con su brazo y ella levantó la mirada para sonreírle emocionada. Al principio, dar un solo paso causó inseguridad en todos, menos en Charlotte, que estaba tan tranquila como si no fuera la primera vez que hacía algo parecido, y, aunque tiempo atrás ya había cruzado portales con Tyler, nunca había cruzado uno tan grande como ese. Poco a poco sus cuerpos pasaron el umbral espacio-temporal que unía temporalmente ambos mundos, sintiéndose como si se sumergieran en la profundidad del océano. Descubrieron que había una capa invisible de energía que era lo que mantenía la conexión entre ambos mundos y esa energía, al contacto con la piel, se sentía igual a entrar en contacto con el agua, como cuando te sumerges. Por momentos, igual que las profundidades del océano, produjo cierta presión en sus cuerpos, que incluso llegó a ser abrumadora por instantes. Instantes después, estaban en una tierra totalmente desconocida, rodeados de enormes árboles, una inmensa expansión de bosques cubierta de nieve, un frio inclemente y una vista sencillamente asombrosa. Ninguno había visto algo similar en toda su vida. Habían visto la nieve, pero jamás un paisaje como ese. Charlotte corrió emocionada, dejando sus huellas en la nieve, sintiéndose libre por primera vez. La sensación era similar a aquellos días en los que era un lobo salvaje, esa era su naturaleza, ella estaba hecha para ese lugar. Todo su cuerpo lo sabía, todos sus sentidos lo confirmaban; respirar el aire frio de Winter Rose le hizo saber que realmente estaba en casa. No tenía más que imágenes de recuerdos muy vagos sobre su mundo, sobre su hogar, pero aquella sensación era algo que definitivamente no podía ser nada vago. No podría olvidarse algo como eso, no cuando su cuerpo lo recordaba tan vívido. Incluso siendo una recién nacida, su cuerpo pudo memorizar como se sentía, el aroma, la brisa, el canto de las aves, el aullido de los lobos, todo era nuevo, pero no ajeno a ella. Siempre fue parte de si, de su naturaleza. Soltó una risa de felicidad y no dudo en transformarse para recorrer aquellos bosques convertida en un Huargo. No había mejor forma de recorrer y disfrutar de aquel paisaje tan maravilloso, que convertida en un Huargo. Después de todo, ellos eran los dueños y señores de aquellas tierras tan asombrosas. Jeargo sonrió, podía sentir a flor de piel toda la emoción de su hija. Su aroma, los latidos de su corazón, incluso la transformación, era fácil percibir cuanto lo estaba disfrutando. Ella estaba plenamente consciente que estaba en casa finalmente y se sentía más libre que nunca. Tyler también lo notó, ya que nunca la había visto así Pero ella no era la única sorprendida y emocionada por aquel paisaje frente a sus ojos. Al otro lado Virgeel observaba todo como un niño haciendo un nuevo descubrimiento. Con aquella naturaleza salvaje que lo caracterizaba, saltó subió a la copa de un árbol gigantesco y desde él, observó todo el paisaje con una sonrisa llena de asombro y emoción. Miró al cielo, inclinó la cabeza ligeramente hacia atrás, cerró sus ojos y respiró profundamente el aire limpio, carente de aquel aroma a muerte, caos y destrucción, al que estaba tan acostumbrado. Además, puedo sentir el calor del sol sobre su piel; algo que nunca antes había experimentado, y que sin lugar a dudas era la sensación más jodidamente espectacular y asombrosa que jamás imaginó que tendría. Aquel calor, aquel resplandor sobre sus ojos, aquella intensidad, jamás había sentido algo igual. Era como estar junto al fuego y tocarlo sin quemarse, como si el fuego mismo lo envolviera y no pudiera hacerle daño. No podía creer lo bien que se sentía. Soltó un grito de júbilo al cielo desde sus pulmones, cargado de toda la emoción que sentía, abrió los ojos y comenzó a saltar de árbol en árbol, haciendo lo mismo que Charlotte, aunque a su manera. Por otro lado, los demás seguían el camino a pie desde el suelo con menor prisa. Ellos también estaban admirando lo hermosas que eran las tierras de Winter Rose, aunque lenta y pausadamente. - Este lugar es increíble – dijo Sean, quien caminaba de la mano con Dayane. - ¡Y que lo digas! – Dijo Donovan, quien todo este tiempo había permanecido en silencio con el grupo, incluso desde que Ezra apareció en aquella sala junto a su padre, Virgeel y Jeargo. Entonces Dayane comenzó a reír en voz baja. - Cuando le dije a Loan… mejor dicho, a Ezra, que quería darle una sorpresa a Char y que quería que trajera a su padre, jamás imaginé que nos llevaríamos semejante sorpresa – dijo Dayane y Sean la miró para sonreírle. - ¿Entonces lo tenías todo planeado eh? Te felicito linda. Hiciste un gran trabajo. Puedes estar segura que este ha sido el mejor regalo de cumpleaños que pudiste darle a Charlotte en todos estos años de conocernos – le dijo Sean. - Él tiene razón… definitivamente eres increíble… ¿Quién iba a pensar que terminaríamos conociendo otro mundo gracias a ti? Gracias Dayane – le dijo Donovan. Ella lo miró, le sonrió y asintió feliz. Luego miraron hacia Tyler, que llevaba mucho tiempo en silencio también. - Parece que Winter Rose te dejó sin palabras hermano – siseo Sean y Tyler lo miró saliendo de su ensimismamiento. - ¡Venir a otro mundo me dejó sin palabras! – repuso con la mirada perdida en el paisaje – y pensar que mi poder tendría esta clase de alcance y yo no lo sabía… es increíble que existan otros mundos – dijo volviendo la mirada hacia sus amigos – pero es más asombroso aun saber que justo ahora estamos en un lugar donde los hombres lobo podemos vivir libremente, sin esconder lo que somos, y que se trata de un lugar tan increíble. Nuestra manada podría recorrer libremente estas tierras día y noche a su antojo. - Eso sería genial – siseo Donovan con una sonrisa dibujada en sus labios, solo por imaginarse aquel panorama. - Podrán hacerlo cuando quieran, una vez que hayamos derrotado a los dragones – dijo Jeargo mirando desde el otro lado a Tyler con una sonrisa. El muchacho se la devolvió, asintiéndole y siguieron caminando. Mientras tanto, en la mansión Crimson, Ethan y Vergeel caminaban por los jardines con sus esposas y los pequeños hijos de Vergeel, que corrían libremente, aunque su padre intentaba que tuvieran un poco de quietud. - Déjalos ser – dijo Agnes besando la mejilla de Vergeel. - Hazle caso a tu esposa hermano… son tus hijos, no creo que haya algo en estas tierras capaz de lastimarlos – le dijo Ethan y el aludido sonrió resignado. - Supongo que tienes razón – le dijo y tomó la mano de su esposa mientras ella lo miraba con amor – aun así, estoy algo preocupado. - Yo también lo estoy – confesó Ethan – que padre y el tío Lucas aun no regresaran es un poco problemático. Las celebraciones de la manada se acercan y los lugartenientes vendrán pronto a rendir cuentas… tendremos que encargarnos si papá no ha llegado para entonces y… - No tendrían que preocuparse por eso – dijo Artemis – tú y tu hermano son más que capaces de dirigir a la manada en ausencia de tu padre. Él lo sabe muy bien, por eso los dejó a cargo. - Y si llegasen a necesitar ayuda, el Beta de la manada sigue aquí – los chicos voltearon a ver al tío Shaun, algo sorprendidos por su visita, ya que llevaba tiempo fuera del país. - ¿Cuándo regresaste? – preguntó Vergeel – me da mucha alegría verte tío Shaun, realmente es un alivio que estes aquí. - ¿Dónde te habías metido? – le cuestionó Ethan con una sonrisa mientras le daba un abrazo. Shaun les sonrió a sus sobrinos y también a sus esposas antes de quedarse mirando a la nada, como si hubiera estado esperando algo. - Su padre me encomendó cuidar a las manadas recién asimiladas. Terminé hace un par de semanas, pero no había regresado; quería disfrutar un poco más de los lugares que estaba conociendo. - ¿Tuviste suficiente? – cuestionó Vergeel con una sonrisa curiosa y Shaun rio. - Honestamente, no, pero algo me decía que debía volver… tuve este extraño presentimiento… su padre está a punto de regresar y sean cuales sean las noticias que traiga, debo estar aquí para oírlas – Ethan y Vergeel se miraron entre ellos y luego volvieron la mirada hacia su tío, pero antes de continuar con la conversación, Agnes tiró del brazo de Vergeel. - ¿Qué sucede cariño? – cuestionó él y ella miró hacia la dirección en la que habían ido los pequeños. - Los niños… están frente a un Huargo, y no es de nuestra manada, nunca antes lo había visto, ni siquiera puedo sentir su aroma – dijo. Ethan y Vergeel se miraron y sin pensarlo corrieron hacia la dirección en la que se encontraban los chicos. - Tío Shaun – gritó Vergeel mientras se preparaba para convertirse en un Huargo – convoca al escuadrón de cazadores y sígannos, nosotros nos adelantaremos. Ambos corrieron a toda prisa hacia los hijos de Vergeel, a quienes Agnes podía vigilar cómodamente gracias a uno de sus dones de sangre, que le permitía tener una conexión mental lo suficientemente poderosa con sus hijos y su esposo, como para ver a través de los ojos de ellos. Los pequeños se hallaban frente a aquel enorme Huargo rojo, maravillados por lo hermoso que era, fascinados y curiosos por saber de quién se trataba, y es que sentían una conexión especial con aquel Huargo, una que solo podían sentir con los Huargos con los que compartían conexión sanguínea, y es que, claro, no se trataba de otra persona más que Charlotte. No pasó mucho antes que Ethan y Vergeel los alcanzaran y ambos se quedaron paralizados al ver al Huargo, que no reconocían, pero su aroma si que les era familiar, y al igual que los pequeños, sentían aquella conexión especial. Charlotte también los miró sorprendida, sabía quienes eran sin tener que preguntarles, los había visto en los recuerdos de Ezra y recordaba sus aromas al igual que el de su padre. Los tres se rodearon entre sí, olfateándose sin mediar palabras, admirándose por un momento, hasta que sintieron una presencia abrumadora observándolos desde un árbol. Entonces Ethan y Vergeel adoptaron una postura más agresiva y se pusieron delante de Charlotte, como intentando protegerla a ella al mismo tiempo que protegían a los niños. - Vaya… es muy interesante – siseo Virgeel – ustedes deben ser sus hijos – Ethan y Vergeel saltaron sobre él sin pensarlo dos veces y Charlotte volvió a su forma humana intentando hacer que pararan. Virgeel estaba listo para atacarlos como si fueran sus enemigos y Charlotte se había percatado de ello, incluso mucho antes que sus hermanos, así que, en su forma humana, apareció rápidamente junto a Virgeel deteniendo su brazo y levantando una mano para detener a sus hermanos. - ¡Alto! – exigió - ¿Qué crees que haces? - Ellos comenzaron – dijo él con una mueca inocente y ella lo miró fijamente, desafiante y enfurecida – no pretendía lastimarlos, solo quería saber si son tan fuertes como tu padre. - Tendrías que atacarlos con todas tus fuerzas para comprobarlo – dijo ella – eso significa que no te contendrías. - Tienes razón, mi culpa. Lo lamento – se zafó de su agarre y retrocedió hacia la rama de otro árbol, mientras ella volvía al suelo y sus hermanos volvían a sus formas humanas. Los gemelos Carmesí recuperaron sus ropas cuando Shaun y el escuadrón de cazadores aparecieron, sorprendidos al ver a aquella joven cuyo rostro era la viva imagen de April. - Parece que ya se conocieron – dijo Jeargo y todos lo miraron sorprendidos al ver que, en efecto, había regresado – ignoraré que planeabas atacar a mis hijos con todo tu poder, Krovax – miró a Virgeel y este se encogió de hombros – solo porque ha sido mi culpa por dejarte andar sin supervisión por mis tierras. - Tienes un aura aterradora – dijo Ezra con una sonrisa – tanto como para asustar a los gemelos Carmesí y hacerlos atacar primero. - No eres el primero que me lo dice, niño – lo miró fijamente y luego regresó al suelo – pero si eres el primero en entender lo que pasó. Tienes buen ojo. - Claro que lo tiene – repuso Vergeel al otro lado – es el mejor guerrero de la Rosa carmesí, incluso mejor que nosotros. - No es por eso – replicó Virgeel – él ya ha experimentado de primera mano lo abrumadora que puede llegar a ser mi aura. - Ethan, Vergeel, ese hombre es el rey del trueno – dijo Jeargo. - Virgeel Krovax, para servirles – hizo una reverencia, algo tosca y burlesca y luego miró a su contraparte – parece que lo único que compartimos es el nombre… me has estado mirando con desprecio desde que sentiste mi presencia, lo cual me sorprende, porque soy bueno para ocultarla. - No fue tu presencia lo que sintió – dijo Ezra – fue tu sed de sangre… la llevas a flor de piel, aunque ninguno de nosotros es el foco de esa sed. - Es a propósito. Mantiene alejado a los más débiles y me evita los enfrentamientos aburridos. - Si… es una mala estrategia si se trata un Crimson – rebatió Ezra – no nos intimidas. - Eso noté… los has criado bien, rey del fuego. Tiene el espíritu de un verdadero guerrero. - ¿Criarlos bien?... ¡Si! Puedes estar seguro de eso, pero en cuanto a su espíritu, creo que solo son idiotas a los que les gusta pelear y ya, aun si su oponente es más poderoso. Los tres lo llevan en la sangre. No saben cuando retroceder, por eso les enseñé a ser más fuertes que nadie. - Claramente hay excepciones – repuso Lucas con una sonrisa Burlesca y tanto Jeargo como Virgeel sonrieron, divertidos por el comentario de Lucas. - Padre – llamo Vergeel mirándolos a todos muy confundido mientras Tyler se acercaba a Charlotte para devolverle su ropa y que se vistiera – ¿Qué está sucediendo? Charlotte se acercó a él luego de haberse vestido y lo miró fijamente, desconcertándolo, también a Ethan, que estaba a su lado y no podía parar de mirar a la joven frente a ellos que se parecía tanto a su madre. Sabían de ella, sabían de su existencia, pero nunca la habían visto. Esta era la primera vez. - Chicos ella es… - Cheryl Crimson – secundó la muchacha con una sonrisa y una mirada de fascinación única. Estaba frente a sus hermanos, era todo lo que le importaba, incluso se había olvidado que el nombre que acababa de usar, no era el que había usado todos estos años, haciendo que Tyler la mirara muy confundido – soy… - Su hermana – secundó su padre acercándose a ella y posando una mano sobre su hombro, con una sonrisa. Ella giró a verlo, aun fascinada y luego volvió su atención hacia sus hermanos. - Eres… eres idéntica a mamá – dijo Ethan con un titubeo nada común en él. - Y a Charlotte, y Chelsea, y Charlene y Chloe… es una versión adulta de nuestras hermanas – añadió Vergeel, tan sorprendido como Ethan. - Iremos a casa, su madre está esperando por nosotros. No la hagamos esperar más – los tres hermanos se sonrieron y asintieron a su padre para darse la vuelta y caminar de regreso a la mansión Crimson. Vergeel tomó de la mano a sus hijos y los llevó consigo mientras les explicaba que aquella mujer era su tía. - Esto es increíble – dijo Virgeel caminando a un lado de Lucas y él lo miró de reojo. - Lo sé – respondió – debe ser aún más increíble considerando el hecho que es la primera vez que ves el sol… - ¿Sabes cuanto llevo esperando ver el sol? – Preguntó él y Lucas sonrió – toda mi vida. Toda mi puta y bastarda vida he esperado ver el maldito sol ¡Maldición sí! – Exclamó extasiado. Lo que hizo reír a Lucas. Mientras tanto, Tyler caminaba de la mano con Charlotte y la miraba curioso, intrigado por entender lo que había ocurrido momentos atrás. El nombre que había usado, ninguno de ellos lo había oído antes. Ezra nunca la había llamado de esa forma, sin embargo, ella lo recordaba. Dayane, Sean y Donovan también estaban confundidos. - ¿Linda?… - él intentó llamar su atención, pero no hacía falta. Ella estaba consciente de todas las preguntas que sus amigos y su lobo tenían para hacerle después de aquella escena. - Lo lamento… debí explicarlo antes, pero no sabía como hacerlo, tenía que guardar el secreto hasta que Ezra dijera que podía hablar de ello – les dijo afligida – toda mi vida he usado un nombre que no es mío y nunca se sintió como si lo fuera. Sabía que no lo era y cuando usé por primera vez mi poder para traer a mi hermano de regreso, fue cuando despertó aquel recuerdo de cuando apenas era una bebé. Comencé a comprender mejor mis capacidades después de aquello, y debo aceptar retomar mi identidad, quién realmente soy, si quiero entender por completo mi poder. Por eso usé ese nombre, por eso quiero que sea el nombre que usen para llamarme de ahora en adelante y sé… sé que será difícil y extraño, pero esta es quién soy. Cheryl Crimson. Tyler, Dayane, Donovan y Sean se miraron, muy sorprendidos aun por lo que estaban escuchando, pero al cabo de un minuto la miraron con una sonrisa y asintieron conformes con su decisión. De pronto, Cheryl, se quedó muda, mirando fijamente, aparentemente hacia la nada, pero cuando sus amigos quisieron saber qué miraba con tanto asombro, se encontraron con el maravilloso paisaje que les daba su nombre a aquellas tierras. Las hermosas rosas revestidas de nieve estaban por doquier, incluso alrededor de los gruesos troncos de pinos que, también estaban revestidos de nieve. Pero lo más hermoso no eran las rosas y arboles revestidos de nieve, sino el fenómeno natural que se producía con la luz del sol, cuyo reflejo hacía que ciertas secciones cubiertas en su totalidad por la nieve, se tiñeran de rojo, por el reflejo de las rosas. Le llamaban Nieve carmesí, fenómeno del que también tomaba su apodo el padre de Jeargo. - Es… - Hermoso ¿No es así? – dijo Ezra interrumpiendo a Cheryl – Winter Rose es famosa por sus rosas vestidas de nieve, y por la Nieve carmesí. Es un fenómeno natural, exclusivo de estas tierras. Además, el Huargo del abuelo Crimson es llamado así también en honor a este fenómeno. - Hemos llegado – dijo Jeargo capturando la atención de todos. Fue entonces cuando Cheryl y sus amigos pudieron ver de cerca la mansión Crimson, que parecía más un castillo que una simple mansión. Enorme, rustica por fuera, imponente, digna del hogar del rey de los Huargos. La mirada de asombro de todos, incluido Virgeel, hizo sonreír a Jeargo, que estaba muy orgulloso de todo lo que había construido física y figurativamente durante los últimos veinte años. Al cabo de un minuto frente a la mansión Crimson, todos sintieron el aroma a rosas y pinos de alguien que se acercaba apresuradamente a donde estaban. Entonces Jeargo sonrió feliz y en ese momento apareció una hermosa y joven mujer que casi habrían jurado que podría ser hermana de Cheryl. Incluso fue lo que todos pensaron en un principio. Todos excepto Cheryl, ella lo sabía perfectamente. Puede que fuera la primera vez que la veía y era consciente de su apariencia y su persona en general, pero al igual que con su padre, sus sentidos, su loba, jamás podrían olvidar aquella aura tan gentil y amorosa que emanaba la mujer hacia ella. Ellas eran idénticas. Lo único que las diferenciaba era el color de sus cabellos. Mientras que el de Cheryl era algo castaño, el de aquella mujer era de un n***o muy brillante. Entonces ella abrazó a la joven con mucho amor y justo en ese momento su cabello comenzó a teñirse poco a poco hasta adquirir una tonalidad naranja más propia de un pelirrojo. Aunque no era igual al de su padre, el cabello de Cheryl era claramente el de una Crimson. Ella era pelirroja como sus hermanos y hermanas, aunque la tonalidad de su cabello era mucho más suave. Cheryl se descubrió cubierta de lágrimas ante la mujer que la abrazaba y ella también lo estaba. Las dos estaban tan felices de verse finalmente que no podían contener las lágrimas. Era increíble la manera en que había recibido el primer abrazo de su madre. Y sí, aquella mujer era nada más ni nada menos que April Crimson, la madre de Cheryl. - Mi dulce niña… siento que llevo una eternidad esperando para verte al fin – le dijo su madre acariciando su mejilla con amor mientras las lágrimas recorrían sus rostros. - ¿Es su madre? – Cuestionó Tyler mirando a Jeargo y él sonrió. - April fue convertida por mi sangre – le dijo y él se sorprendió – mis hijos heredaron la capacidad de convertir a alguien en lobo por medio de su sangre. Ezra también posee esta capacidad. - Se ve muy joven – dijo Dayane muy sorprendida – incluso parecen hermanas. - April es casi inmortal igual que yo y eso también se debe a mi sangre. Por eso se ve tan joven. Dejó de envejecer cuando tenía veintidós. - Mamá – sollozó Charlotte y ella le sonrió con mucho amor, todavía llorando y volvió a abrazarla para luego besar todo su rostro. - Mi niña… he estado esperando mucho para verte otra vez. Para tenerte en mis brazos. La última vez que te tuve entre mis brazos – April se derramó en llanto mientras la abrazaba y sollozaba – la última vez que te sostuve, eras del tamaño de un cachorro. Apenas si habías tomado forma humana. Jeargo se acercó a ambas para envolverlas en sus brazos y Cheryl miró a su padre feliz - ¡Papá!… - ¿Si cariño? – ella lo abrazó fuertemente e inclinó la cabeza hacia atrás para mirarlo. - Estoy en casa ahora – le dijo sonriendo y él le asintió feliz. Ethan y Vergeel se acercaron junto a sus esposas, y sus hijos, uno a uno, y ella los observó con una sonrisa. Soltó a su padre para poder presentarse adecuadamente con las esposas de sus hermanos y con sus sobrinos y los miró con curiosidad. - Cariño, ya la viste antes, pero, ella es nuestra hermana – dijo Vergeel con una sonrisa de oreja a oreja. - Lo sé, es idéntica a tu madre, también a las gemelas – dijo su esposa – soy Agnes, la esposa de Vergeel – le tendió la mano y Cheryl la recibió con amabilidad. - Me da gusto conocerlos al fin. - Ellos son mis hijos, ya los conociste antes – detrás de Vergeel estaban los pequeños. - Son adorables… Mikah y Mikhail, ¿No es así? - ¿Cómo sabes sus nombres? – preguntó Agnes muy sorprendida, Vergeel también lo estaba. - Ellos me lo dijeron – dijo ella y los niños abandonaron el escondite detrás de la espalda de su padre, para ir a abrazarla – me sorprendió oírlos hablarme mediante telepatía, y me sorprendió más aun que no me tuvieran miedo. - Tu aura – dijo el pequeño Mikah con voz muy dulce mientras la abrazaba con total confianza – es similar a la de la abuela, y también se parece mucho al aura que emanan las tías – Cheryl sonrió orgullosa al oírlo hablar de ese modo. Entonces miró a la mujer junto a Ethan y al pequeño que se escondía detrás de ella y se acercó para saludarlo. - ¿Y tu eres? – indagó agazapándose frente a él. - Lu… Lucien – respondió titubeante. - Entonces… ¿Ethan es tu padre no? – el niño asintió tímido – y ¿Esta hermosa mujer es tu madre, cierto? – el pequeño volvió a asentir con tímides y Cheryl se puso de pie para saludarla. - Me da gusto conocerte, soy Artemis – le dijo y Cheryl asintió. - Tienes un hermoso nombre. - Gracias… es asombroso lo mucho que se parecen todas ustedes – dijo Artemis. Cheryl le asintió y ambas miraron en dirección a Becca quién llevaba un par de minutos allí, entonces ella se acercó y miró detrás de la madre de Ezra. - Sé que hay una jovencita muy linda detrás de la tía Becca que lleva el mismo nombre que estaba usando hace poco – dijo y Becca sonrió mientras que la joven Charlotte apareció detrás de ella y a su lado estaba su gemela idéntica – y tu debes ser Charlene ¿No es así? – Dijo sonriéndole a la otra chica – vengan aquí, yo también moría por conocerlas – ambas salieron de detrás de Becca y la abrazaron con furor. - ¿Cómo supiste que estábamos ahí? – Preguntó Charlotte haciéndose un poco para atrás y Charlene la imitó para ver a su hermana mayor con claridad. - Estábamos ocultando nuestro aroma – Cheryl se rio. - Oí lo que cuchicheaban en sus mentes – ellas la miraron sorprendidas y enseguida sonrieron emocionadas – me da gusto conocerlas al fin niñas – justo en ese momento aparecieron otro par de chicas de aspectos idénticos. Las cuatro jovencitas eran muy parecidas entre sí, y también eran increíblemente parecidas a April, con la excepción que sus cabellos eran rojos intensos como el de su padre. – y... ustedes deben ser Chelsea y Chloe, vengan aquí – las últimas dos integrantes de los hermanos Crimson no dudaron ni por un segundo y se lanzaron sobre ella para abrazarla – por cierto – se hizo para atrás un momento y miró a Ethan – felicitaciones – le dijo y él la miró confundido. Entonces se dio cuenta que solo ella lo había notado – lo siento… parece que ni siquiera ella lo sabe – miró a Artemis y ella le devolvió la mirada más confundida que antes – Ethan, Artemis está embarazada – la mirada de su hermano y también la de la propia Artemis se llenó de sorpresa. - Es… - Lo es hermano – dijo Cheryl sonriéndole – ella acaba de enterarse también, pero serán gemelos, así que, felicidades. - ¿Cómo es que… - Puedo percibir toda forma de vida, incluso desde el momento en que comienza a formarse – dijo ella sonriéndole a Artemis, que la miraba muy sorprendida – siento dos auras de vitalidad comenzando a formarse dentro del aura de Artemis, por eso sé que tendrás gemelos, incluso podría decirles que serán, pero no quiero arruinarles la sorpresa. - Eres asombrosa – dijo su hermano mayor. - Bienvenida a casa, hermanita – dijo Ethan acercándose de nuevo para abrazarla y ella lo recibió muy feliz. Tenían mucho que hablar y que celebrar, pero lo más importante era que, ahora la familia estaba completa de nuevo.
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