Y ese fue el día en el que prometí,
No cantar por amor, si no existe,
Pero querido eres mi única excepción,
Y quizás se, en algún lugar,
Muy dentro de mi alma,
Que aquel amor nunca dura.
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Eliane.
-Adrien- dije al verlo tirado en medio de la pista, -¿Estas bien?-
-Eso no se le pregunta a alguien borracho- dijo Nathalie,
-¿Puedes levantarte?- le pregunte arrodillándome a su lado, el me miraba entrecerrando los ojos. La vida esta llena de "hubieras" y de "quizás"; y bueno, si quizás no hubiera sido tan ingenua, no hubiese pensado que el recordaría el resto de la noche.
-Dudo que te responda- confeso, -Creo que es mejor idea arrastrarlo-
-¿Y si lo arrastramos?- sugirió Amélie en un grito, la música era ensordecedora, y era algo que empezaba a desesperarme.
-Si puedo- dijo Adrien captando la atención de las tres, me incline un poco para quedar viéndolo directamente a sus ojos, se veía cansado, y no pude evitar soltar un suspiro cuando pensé que suplicaba piedad con la mirada.
Lo intente ayudar a ponerse de pie, pero cuando le extendí la mano el la tomo, y me atrajo a el. Así que ahí estaba, encima de Adrien Harris borracho, el reía a sonoras carcajadas y apoyaba una de sus manos sobre mi espalda evitando que me pusiera de pie,
-Adrien esto es algo incomodo- dije intentando ponerme de pie, no estaba molesta, solo soltaba pequeñas risitas nerviosas, ya que tenía al chico del que estaba enamorada a escasos centímetros de mi,
-Acabas de revivir al muerto- dijo el con expresión incrédula, yo solo fruncí el ceño al no entender su referencia,
-¿Crees que nos podamos levantar?- insistí,
-Como quieras- dijo el, y bueno a pesar de que estaba sobre el se puso de pie de golpe y yo solo quede en el piso, -¿No te quieres levantar?-
-¡Demonios Adrien!- exclamo Amélie mientras ella y Nathalie me ayudaban a ponerme de pie, -¿Cuanto bebiste?-
-Lo suficiente como para tener sexo sin arrepentirme- confeso, recuerdo que me sentí decepcionada al pensar que el solucionaba sus problemas de esa forma tan egoísta, pero no dije nada al respecto, solo puse su brazo sobre mis hombros y sin decir nada lo empece a sacar del mar de gente,
-¿A donde vamos?- pregunto Nathalie,
-A la cocina a buscar agua- dije intentando caminar sin caerme, ya que la mayor parte del peso de Adrien estaba sobre mis hombros, ni siquiera se por que estaba haciendo eso, solo lo hacia.
-Te dire un secreto- susurro en mi oído, -Tengo miedo-
Lo mire alzando las cejas, el mordía su labio y miraba al suelo. A pesar de que había bebido, se había desmayado y encima de ello no podía mantenerse de pie sin apoyo, el se veía hermoso, pero bueno. Yo siempre pensaba eso de el.
-¿Miedo a que?- pregunte. Descubrí que cuando Adrien estaba borracho, era más fácil hablarle,
-Soy una decepción- confeso cuando entramos a la casa, -Mis padres tienen miedo de mi futuro, dicen que probablemente no termine la escuela, mis amigos querían que tuviera sexo con Camille para que fuera su héroe, y ella quería a un Dios del sexo-
-¿Y no eres nada de eso?- le pregunte,
-Dios del sexo si- contesto haciéndome reír, -¿Quieres comprobarlo?-
-Estoy bien por el momento, gracias- confesé, -¿Disculpa sabes donde esta la cocina?- le pregunte a una chica rubia que paso a mi lado,
-Sigue derecho y hay un pasillo, la verás de inmediato no hay puerta- indico,
-Gracias- conteste sonriéndole un poco,
-¿Como conoce ella mi casa?- pregunto Adrien, -¡Güerita! ¿Como sabes donde esta mi cocina?-
-¿Es Adrien?- me pregunto y yo asentí, -¿Por que lo cuidas? Puede hacerlo solo-
-Quiero hacerlo- conteste,
-Cuando te aburras solo déjalo en algún lugar- dijo, -Jamás lo cuidan, ni siquiera sus amigos-
-Lo tomare en cuenta gracias- conteste, y bueno seguí en camino a la cocina, ni siquiera me di cuenta en que momento Amélie y Nathalie ya no estaban detrás mío.
Recuerdo que había demasiada gente de camino, y dentro de la cocina, quienes estaban en la cocina ya habían bebido y buscaban más alcohol, y quienes estaban en camino a la cocina buscaban una habitación para pasar la noche con alguien.
-Siéntate ahí- dije señalándole uno de los banquillos de la cocina,
-¿Por que debería de hacerlo?- pregunto,
-Por favor-
-No lo haré- dijo Adrien en un tono enfadado, -Estoy harto que la gente me diga que hacer-
-No estas harto de ello- dije, -Estas harto que la gente te utilice para satisfacer fines egoístas-
-No entiendo- dijo con la mirada perdida. Tenerlo ahí, tan vulnerable, y confundido me causaba ternura, y no pude evitar darle un beso en la mejilla, -Tampoco entiendo eso-
-Me importa que estes bien- le dije sentando en un banquillo,
-No claro que no- nego, -Te importa que te diga donde guardo el dinero, pero te tengo noticias reinita; el alcohol no se pago solo-
-No me importa tu dinero- le dije mientras colocaba un filtro en la cafetera; y no es que por arte de magia los hubiera encontrado, sino que tanto el café, como los filtros, el azúcar y el sustituto de leche estaban acomodados al lado de la cafetera en una pequeña repisa sin puertas.
-Si quieres sexo déjame decirte que tengo problemas cuando estoy ebrio, por que no logro...-
-Tampoco quiero sexo- dije interrumpiéndolo y agregando el café,
-¿Entonces que quieres de mi?- dijo profundizando la voz evidentemente molesto, -¡No me gusta que no me digan que esperan y solo de pronto me utilicen!-
-¿Es que no lo entiendes?- pregunte vertiendo agua dentro de la cafetera y encendiéndola, luego camine y me senté a su lado, -No quiero nada-
-Todo el mundo quiere algo- susurro el entrecerrando los ojos, -Todos sin excepción hacen las cosas por un precio-
-Quizás en tu mundo- dije, -Pero en el mío, la gente humilde y bondadosa sigue existiendo-
-¿Que acaso vives en un cuento de hadas?-
-¡Adrien!- grito un chico entrando a la cocina, el chico se tambaleaba de un lado a otro y era evidente que estaba realmente ebrio, no fue hasta que le preste más atención que me di cuenta que era Anua, -Camille esta a punto de irse, dime que ya...-
-No- contesto Adrien poniéndose de pie, -No-
-¡¿Que esperas?!- grito Anua, -¿Que estas mal de la cabeza?-
-¡Oye no tienes derecho a hablarle así!- le grite, Anua solo se quedo viéndome y no me dirigió la palabra,
-¿Arruinaras todo por ella?- le pregunto Anua dandole golpes en la cabeza, -¿Si sabes que es el cerebro?-
-De acuerdo Anua ya basta- dije molesta interponiendo entre el y Adrien,
-¿Y tu que?- pregunto, -Adrien tienes que ir con Camille-
Después de ese comentario empece a gritarle a Anua, y el empezó a gritarme a mi, quizás fue mucha la cantidad de estrés de Adrien en ese momento, por que solo nos observaba con la mirada perdida, pero al cabo de unos minutos se acerco a Anua y puso su brazo sobre sus hombros,
-Esta bien, vamos con Camille- dijo Adrien. Con esto logro romper mi corazón, con esa simple frase, y lo se, el estaba completamente ebrio, pero de igual manera sentí que fue un golpe duro.
Hasta que empezó a caminar al lado de Anua y le vomito a este.
-¡¿Pero que chingados Adrien?!- exclamo en un grito y yo no pude evitar reír, Adrien empezó a caminar en dirección a los banquillos de la cocina y antes de llegar a estos cayo inconsciente al suelo,
-¡Todo esto es tu culpa Eliane!- grito Anua mientras yo me arrodillaba al lado de Adrien, alce un poco la mirada y Anua me veía molesto,
-¡Deja de presionarlo!- le grite, -El no quiere tener sexo con Camille, ¿Que no lo entiendes?-
-¿Según quién?- pregunto con una risa amarga, -Según la niñita santa de la clase, ya madura Eliane-
Solo me quede mirandolo con el ceño fruncido y lo vi salir de la cocina, luego las palabras de la rubia regresaron a mi mente; sus amigos no se preocupaban por el.
-¿Adrien?- dije su nombre y el abrió primero solo uno de sus ojos, y luego el otro muy despacio,
-Quiero hacer del baño- soltó de pronto sentándose,
-Solo toma el café y te llevo al baño- le dije caminando en dirección a la cafetera,
-No- contesto poniéndose de pie y caminando, cuando lo vi salir de la cocina apague la cafetera y empece a seguirlo,
-Adrien no puedes andar por ahí solo- dije detrás de el mientras subíamos las escaleras,
-¿Quieres apostar?- me pregunto el de mala gana,
-No, no quiero Adrien-
-Siempre estoy solo- dijo entrando en una habitación seguido por mi.
Cuando entramos a la habitación no dijo nada y literalmente solo entro en otra puerta y la cerro tras de sí, yo me quede de pie en ese lugar desconocido. No era una habitación oscura, pero si silenciosa, era como si fuese aprueba de ruido ya que el ruido del exterior no lograba colarse.
El piso era de tablones grises, las paredes eran completamente blancas, a excepción de dos, una tenía una chimenea en la mitad de ella, esta era como un rectángulo vertical, con la inicial "H" grabada sobre esta, y un pequeño rectángulo horizontal debajo de la enorme letra era la chimenea. Al lado de esta habían tres puertas de vidrio que daban a una terraza.
La pared central tenía un papel tapiz con un diseño n***o y el fondo gris, la cama estaba en medio de esta y había una pequeña sala en frente de esta; constaba de dos sillones, una pequeña mesa y en frente de estos en una pared blanca estaba una enorme televisión, y debajo de esta una consola y varios videojuegos en un estante.
En las mesas de noche habían dos lámparas y en el escritorio había miles de hojas, una computadora, una lámpara, plumas, lápices y todo esparcido.
La única fotografía de toda la habitación se encontraba sobre una de las mesitas de noche de al lado de la cama, me acerque a esta y me quede viéndola un buen rato.
El marco de la fotografía era de aluminio, pero dudo que eso importe. Lo que si me importo era la fotografía, donde Adrien salía al rededor de los cinco o seis años, abrazando a un señor adulto y a una señora un poco más joven.
Era la primera vez que los veía, pero era obvio que eran sus padres.
-Oye- grito Adrien desde el interior de una de las tres puertas de la habitación, -¿Puedes venir?-
Deje la fotografía en su lugar y camine en dirección a una de las tres puertas, pero la que abrí daba al corredor, la segunda que abrí daba a un vestidor y la tercera daba al baño. Donde Adrien estaba en el suelo con el pantalón hasta las rodillas.
-¿Sentiste el terremoto?- me pregunto, y solo reí un poco y lo ayude a ponerse de pie, -¿Por que eres amable conmigo?- pregunto mientras se lavaba las manos,
-Por que si te soy honesta te quiero demasiado-
El solo me miro unos segundos antes de ponerse a vomitar en el lavabo.
-Soy un desastre- dijo cuando termino de vomitar,
-No lo eres- dije poniendo mi mano sobre su espalda en un intento de consolarlo,
-Si lo soy- dijo mirándose en el espejo, -Si no lo fuera sería el que eligiera sus acciones, no dejaría que los demás me ordenaran-
-Vamos, ¿Recuerdas cuando éramos dueños de nuestro propio destino?-
-Todos son dueños de todo menos yo- dijo enjuagándose la boca, luego empezó a cepillarse los dientes,
-Adrien, eres dueño de tu vida- dije, -Pero estas tan preocupado por lo que piensen de ti que no haces lo que quieres, si no, haces lo que los demás quieren que hagas-
-¿Y que diferencia tiene?- pregunto secándose la boca,
-Que no eres feliz- conteste.
Salió del baño aún con el pantalón a la altura de sus rodillas y se dejo caer sobre su cama.
-Hazme lo que quieras- dijo el con la cara cubierta por almohadas, -Los condones están en la mesa de noche izquierda-
Y si le hice lo que quise.
Le subi el pantalón.
-¿Es en serio?- me pregunto el descubriendo su rostro, yo solo alce los hombros, -Bueno en vista de que soy el único de los dos caliente, hay que hablar-
-¿De que quieres hablar?- pregunte, aclararé la situación.
Yo no estaba tranquila, de hecho estaba realmente nerviosa, probablemente el que Adrien hubiese estado tan ebrio me favoreció.
-No lo se- contesto alzándose de hombros, -Por si no te has dado cuenta estoy realmente ebrio en este momento-
-¿Por que lo hiciste?- le pregunte después de unos segundos,
-Por que puedo- dijo riendo, yo lo mire confundida y el puso los ojos en blanco, -Por que no lo iba a hacer sin apoyo, no soy tan valiente como digo que soy-
-¿Que no podías hacer?-
-Acostarme con Camille- confeso pasando sus manos por su rostro, -¿Tu lo harías?-
-Para empezar, ni siquiera me hubiera puesto en tu situación-
-No necesitas recordarme que soy un estúpido gracias- dijo, luego hizo una mueca, -No logro enfocar nada-
-¿Cuanto bebiste?- pregunte,
-No lo se- contesto,
-Vamos, si lo sabes- insisti, -¿Por que no simplemente me dices...?-
-¡Que no lo se!- exclamo el en un grito, -No se cuanto bebí, solo lo hice hasta que Gaspar no me lo permitió más-
Ambos nos quedamos sin decir nada, solo nos quedamos en silencio un buen rato.
Adrien.
No podía verla.
Cada cinco segundos su rostro cambiaba ante mis ojos, jamás estaba lo suficiente nítida como para saber con quien demonios estaba hablando.
-Estoy aburrido- dije rompiendo un silencio que había durado más de unos minutos,
-Podríamos bajar-sugirio, -Te apuesto que la fiesta...-
-Estoy aburrido de las fiestas- admití, -Estoy harto de ser el idiota que se acuesta con todo lo que se mueve, estoy harto de tener que ir con un doctor en la mañana de los domingos para saber si no tengo ninguna enfermedad. Me harte de que mis padres se decepcionen de mi, me harte de ser un estúpido para encajar...-
No logre terminar, empece a llorar.
No había llorado desde que mi padre me golpeo cuando me vio hacerlo cuando era un niño. No recuerdo la edad, ni siquiera recuerdo cuando me golpeo, o el durante o el después. Solo lo recuerdo gritándome que los hombres no lloraban.
Y ahí estaba yo, dejando mi hombría de lado por problemas tontos.
Pense que ya se había ido, que me había dejado solo por que realmente yo era ridículo, y mucho mas en estado de ebriedad.
Pero no se fue, estaba ahí, y al cabo de unos minutos tomo una de mis manos entre las suyas. Dirigí mi mirada a su rostro pero no lograba verla, solo veía sus ojos que a mi parecer eran cafés.
-¿Por que no renuncias a eso?- me pregunto, -No serías cobarde al renunciar a algo que te daña, de hecho serías lo contrario. Te deberían dejar de importar tanto los estereotipos-
-¡Soy un estereotipo!- grite, -¿Que no es obvio? soy el jodido tipo rico que no tiene amigos de verdad, y que esta más solo que un callejero-
Ella no dijo nada.
Solo se quedo en silencio.
-Lo lamento- dije, baje de la cama e intente ponerme de rodillas pero caí al suelo, escuche como rió un poco, -Bajare un poco-
Se que ella quizo decir algo, pero no se lo permití; para cuando ella abrió la boca yo ya estaba bajando las escaleras.
Sentía como el efecto del alcohol iba bajando, pero necesitaba seguir ebrio, así que en cuanto llegue a la cocina tome una botella de whisky y empece a beber directamente de ella.
¿Por que hacia eso?
Por que la chica con la que estaba hablando tenía toda la razón, tenía que renunciar a todo lo que me derrumbaba.
Pero no era lo suficiente valiente como para hacerlo; y eso me molestaba.
Era un adolescente estúpido que enfrentaba de una forma inútil sus problemas; como cualquier otro adolescente. En fin, era un buen bebedor, de eso si puedo presumir, así que cuando acabe la botella seguí con otra.
-Adrien basta- dijo de nuevo la chica de mi habitación.
Yo solo solte una carcajada y seguí bebiendo, pero cuando ella puso sus manos sobre las mías estalle en llanto.
-¿Por que me odias?- le pregunte apartándome de ella, empece a caminar por la casa,
-No te odio- exclamo ella,
-¡Entonces déjame hacer lo que quiera con mi vida!- exclame molesto, ella me alcanzo y tomo la botella de mis manos; a pesar del mar de gente ella solo se preocupaba por mi. Y eso empezaba a agradarme.
-Adrien basta- dijo. Ahí veía sus ojos azules, y mentalmente estaba haciendo una lista de chicas con ojos azules a las que les importaba. A mi mente no me vino ningún nombre.
-¿Que hago?- pregunte, quería ponerla aprueba y como pude camine a la entrada. Decir "Como pude", es literalmente como pude, ya que avanzaba a tropezones y la gente me empujaba haciéndome caer.
-¡Adrien!- grito mi nombre comprobando que si me había seguido, continue caminando y ella seguía detrás mío.
Camine en dirección a un parque que estaba como a dos cuadras de mi casa y me deje caer en el césped,
-¿Por que haces esto?- me pregunto con la voz rota,
-Quería comprobar que te importo.
Eliane.
Y ahí estaba en un parque con Adrien, no hablábamos, solo sostenía su mano, la cual temblaba demasiado.
-Prométeme algo- pidió, -Mañana, en la tarde de preferencia, una vez que la cruda me haya pasado, márcame-
-Lo prometo- asegure. El sonrío.
A pesar de que sus palabras eran atropelladas, no podría pronunciar muy bien la "r" y su tono fuera algo raro, me sentía fascinada al estar hablando con el.
-Es la primera fiesta de este año en la que no tendré sexo- dijo de repente, -Gracias por ello-
-No tienes nada que agradecer- admití, luego pensé en algo; Adrien estaba lo suficiente borracho como para no recordar todas mis palabras, -La verdad hubiera muerto de celos si hubieras...-
-¡Momento, momento, momento!- exclamo en un grito interrumpiéndome, -¿Te gusto?-
-Solo un poco- admití sonriendo como una maniaca, el estallo en carcajadas y de pronto me arrepentí de lo que había dicho,
-¿En serio te gusto?- pregunto, pero no dije nada, estaba muy ocupada ocultando mi rostro por vergüenza, -¿Y que te gusta de mi?-
-Eres una gran persona Adrien- conteste. Pero realmente no conteste a su pregunta, no pensaba hacerlo.
Era algo tan propio, que no quería que nadie, ni siquiera el, lo supiera.