Capítulo: 2

3007 Words
Miras a tu espalda como si no pudieras relajarte,   Tratas de verte genial, pero para mí te ves como un tonto. ¿Por qué tienes que irte y hacer todo tan complicado?  Veo la forma en la que actúas como si fueras otro y eso me tiene frustrada. > Eliane: Lo más aburrido era el estar sentada en una mesa enorme con mis primos que los veía solo una vez al año, y que Amélie estuviera sentada jugando con su celular. Mis hermanos estaban en otra mesa con mis padres y se veía que la pasaban mejor, ya que la mesa en la que me encontraba nos trataban como niños, y el menor de la familia tenía quince años. A penas eran las cinco de la tarde y ya me sentía extasiada, quería que la comida terminara y largarme junto Amélie, realmente lo único que me mantenía cuerda era el hecho de que por lo menos faltaban solo cuatro horas. Miraba a todos lados desesperadamente como si esto ayudara a pasar el tiempo; pero no. No lo hacia. -¡Lorian!- grito Kyllian desde la mesa en la que se encontraba con mis padres, y mis otros dos hermanos, -¡Haz el truco del balón!- Lorian era mi primo amante del baloncesto, el cuál desde chico hacia un truco que consistía en darle vuelta al balón sobre la punta de sus dedos, mientras con su otra mano hacia malabares. Lo se, parecía sacado del circo. En fin, Lorian, muy contento por que alguien le propusiera hacer el truco del que tanto se enorgullecía acepto sin necesidad de que le insistieran, el estaba sentado justo en frente mío, así que se puso de pie y le sonrío a todos. Todas las miradas estaban sobre el, quién lanzaba al aire tres saleros y ponía a girar su balón sobre la punta de sus dedos. Pero, asumo que derramo sal de los saleros con los que hacia malabares, ya que el balón salió volando e impacto justo en el plato de espagueti que tenía en frente de mi. Y este cayo encima mío. Así es, el vestido blanco con detalles de encaje n***o a ambos lados de la cintura, se convirtió en un vestido con una enorme mancha naranja en el regazo. Mi tío, el cumpleañero, empezó a reír en carcajadas ante semejante acto. Y bueno todos le siguieron el juego, restando importancia a lo que acababa de pasar. No era como si jamás fuera a usar aquel vestido de nuevo, de hecho planeaba ponerlo en la lavadora o ponerle cloro; pero si estaba arruinado para esa noche. Amélie me miro con los ojos bien abiertos, pero realmente lo único que hice fue quitarme el plato del regazo y ponerlo nuevamente en la mesa. Se lo que muchos pensaran, "¡Wow! esta chica tiene un perfecto autocontrol, yo hubiera estallado de inmediato". Y déjenme decirles que yo también hubiera estallado, si mi madre no me hubiera dicho que si no tenía la mejor de las conductas no iría a la fiesta de Adrien. Mire mi celular, el cuál tenía la pantalla cubierta de espagueti, pase una servilleta por esta y lo desbloquee para ver la hora. Eran a penas las cinco y media. Y todo esto ya se había vuelto eterno para mi. Adrien: Todo estaba listo ya para las siete, y solo nos quedo esperar; como a las nueve y cuarenta la casa estaba a punto de reventar y Camille ya había llegado, pero yo ni siquiera le había hablado. De echo yo estaba temblando, incapaz de sostener nada y caminando por el mar de gente en dirección contraria a ella. Todo era demasiado para mi, la música resonaba a todo volumen y era muy difícil encontrar un lugar donde no hubiera gente gritando. Sabía que necesitaba pensar. Pero en lugar de ello tome el primer shot que vi y sin detenerme a meditarlo me lo tome. Ni siquiera recuerdo de que había sido, solo recuerdo que fue demasiado fuerte y no pude evitar hacer una mueca. Ahí tome una mala decisión. Pense que era una grandiosa idea emborracharme, para así lograrme armar de valor y tirarme a Camille sin estar nervioso. No se por que carajos pensé en ello, y tampoco se por que lo hice. Iba avanzando por toda la fiesta tomando todos los shots que veía a mi paso. Pero no solo iba tomando shots, iba tomando cualquier cosa que contuviera alcohol, como cubas, rusos blancos, cervezas, cisnes negros o martinis mediterráneos. No necesito que me digan que era un idiota por enfrentar mis problemas de esa forma, por que realmente en este momento se que esa fue una muy mala decisión. Lo supe como después de año y medio. Lo planteare de esta forma, si no lo hubiera hecho hubiera recordado con claridad toda la fiesta. Pero bueno, el punto es que estaba tomando todo el alcohol a mi paso y como al noveno vaso de algo me sentí realmente mareado. Cualquier persona cuerda y con media neurona hubiera dejado de tomar en ese instante. Pero bueno yo no estaba precisamente cuerdo. Eliane. -Mamá de verdad ya tenemos que irnos- le dije al rededor de las nueve y media, ella solo me miro molesta como lo había hecho las otras veces que había insistido, -Eliane, basta- me volvió a reprender, -Deja que tu tío parta el pastel y se van- mire a Amélie suplicante, y ella de inmediato entendió, -¡Señora por favor!- exclamo en un grito, que llamo la atención de varios de mis familiares, -Ya esto paso de ser una comida a una cena- -Les dije que Eliane no tendría permiso si no tenía la mejor conducta...- -¡Y también nos dijo que nos podíamos ir a las nueve!- dijo Amélie, -Y disculpe pero su mentira es más grande. Ya que apenas estamos teniendo nuestra primera rabieta, y Eliane se comporto cuando el mocoso le tiro el plato de fideos en el vestido. ¡Yo lo hubiera obligado a que se los comiera del piso!- Esto provoco que mi tía quien estaba sentado al lado de mi madre, quien era la mamá de Lorian ahogara un gritito. -¡Ya basta Amélie!- exclamo mi madre al borde de su paciencia, -Cinco minutos más- -¡Papá por favor!- suplique, el me miro cansado, -Ya vamos como dos horas tarde- mentí, -Por mi ya se pueden ir- dijo mirando a mi madre, -Solo convence a tu madre y váyanse- -Si no quería que nos fuéramos nos lo hubiera dicho- dijo Amélie cruzándose de brazos y dejándose caer en una silla, yo la imite y ambas guardamos silencio. En lo único que pensaba era que mi tío demoraría más de media hora para partir el bendito pastel, y que todavía tenía que llegar a mi casa, cambiarme, luego conducir al lugar de la fiesta; lo cual quedaba en la calle Ictus, que estaba a más de media hora de la mía. Y para mi colmo tenía permiso de estar en la fiesta hasta la una y media. Si mis cálculos no fallaban, estaría como dos horas en la fiesta. Pero mis cálculos fallaron. Realmente mi tío tardo una hora en partir el pastel, por lo cual iba manejando como desquiciada para tener tiempo de cambiarme. -¡Maldita sea Eliane!- grito Amélie desde el asiento de copiloto, -¡Nos vas a matar!- -¡Ya cállate!- la reprendí, los gritos de Améliesolo servían para aumentar mis nervios, lo cuál en ese momento no era lo más indicado. -¡Solo déjame manejar!- Ambas gritamos cuando tuve que frenar de golpe, por que casi atropello a alguien, -¿Estas bien?- le pregunte cuando estuve al frente de ella. Resulto que era Nathalie, una chica del instituto a la que no le había hablado jamás, por que según mi prejuicio era una zorra. Digo esto por que la primera vez que la vi estaba rodeada de hombres a montones. -¡Casi me atropellas!- reclamo riendo, -¿Estás ciega?- -Lo siento no te vi- Ella reía como si todo ese echo fuera lo más gracioso del mundo, pero lo único que me preguntaba era el por que no me estaba soltando groserías, ya que casi la mate. -¿Van a la fiesta de Adrien?- pregunto ella y asentí, -¿Me les puedo unir? originalmente pensaba irme con Clarisse. Llevo fuera de su casa más de una hora y apenas me aviso que ya estaba en la fiesta- No se por que pero asentí. -¿Les importa que yo maneje?- pregunto, -Es que manejas como si trajeras a alguien secuestrado- -Esta bien- accedí, -Pero pasaremos primero a mi casa- Resulto que Nathalie manejaba igual de horrible que yo, y hasta casi atropello a tres personas, la diferencia es que las esquivaba y no se frenaba para preguntarles si estaban bien, solo aceleraba más, según ella para que no le anotaran las placas. Cuando llegamos a mi casa eran al rededor de las once pasadas, abrí la puerta de la entrada y Amélie junto con Nathalie pasaron, las tres subimos a mi habitación y de inmediato Amélie con la confianza que me tenía empezó a buscar entre mi armario, -¿Este?- me pregunto haciendo que alzara la vista, era un vestido corto, rosa claro de manga tres cuartos, solo hice una mueca como respuesta, -No es que me meta- dijo Nathalie quien estaba sentada sobre mi cama con las piernas cruzadas, después se puso de pie y empezó a buscar entre mi ropa algo, yo seguía buscando vestidos entre mis cajones y dejándolos sobre la cama, -Pero es fiesta de noche, usa algo más oscuro- -El punto es que llame la atención- dijo Amélie sacando otro vestido y tirándolo sobre mi cama, esa vez había sido un vestido azul pastel, que me llegaba por debajo de las rodillas y de manga larga, -¡Este!- -Ese lo uso para ir a misa- conteste a lo que Nathalie soltó una carcajada, yo seguía sacando como loca ropa de mis cajones ya frustrada, -¿Y este?- me pregunto Nathalie sacando un vestido n***o corto de manga tres cuartos, con un diseño dorado que lo recorría por completo. -Jamás me lo he puesto- admití, -Cuando lo compre no pensé que me quedaría como un vestido de puta- -¡Es perfecto!- chillo Amélie, -¡Pruébatelo!- Y bueno ese fue el vestido ganador. Me puse unas zapatillas que según Nathalie eran unos zancos y como a las once cuarenta ya estábamos en camino a la fiesta, -Asumo que te gusta Adrien- dijo Nathalie sin quitar la vista del camino, -Solo un poco- mentí, -Pues entonces lánzatele hoy, escuche que Camille iba a tener...- -¿Hablas en serio?- pregunto Amélie interrumpiéndola, -Todos lo saben- dijo Nathalie, -No entiendo que le ven a la ninfomana esa- -¿Tu crees que ellos ya...?- me atreví a preguntarle a Amélie con un hilo de voz, ella solo se alzo de hombros y no dijo nada. Yo me hubiera absuelto en mis pensamientos, creando mil y una posibilidades; si antes Nathalie no hubiera pasado un tope sin frenar. Amélie solo un quejido desde la parte trasera del coche, ya que se había golpeado con el techo de este en la cabeza, -Ni siquiera se sintió- exclamo Nathalie acelerando más. No pensaba en Adrien en ese momento, en lo único que pensaba era en que si lográbamos llegar salvas y con vida a la fiesta sería un milagro. Adrien: Muy apenas si lograba mantenerme en pie a las doce, todo me daba vueltas, pero curiosamente ya me sentía más valiente. Pero definitivamente no lo era, solo estaba mucho más ebrio. Llegue como pude a la cocina y cuando iba a tomar mi milésimo shot alguien detuvo mi mano, -Adrien ya basta- me regaño Gaspar alejándolo de mi alcance, -¡No!- exclame en un grito, tratando de quitárselo, fue inútil claro, ya que Gaspar ya había vertido el líquido de este en el lava trastes, -Camille se desesperara pronto y todavía no consigo que me funcione- -¿Que te funcione que?- pregunto gritando, claro que ambos tratábamos de hacernos oír por encima de la música que estaba a todo volumen. La diferencia era que yo me veía ridículo por que no podría estar más borracho, y bueno no era un tema para gritar a los cuatro vientos, -El pájaro volador- dije. Si, así es, en serio había usado esas palabras para decir que no lograba revivir al muerto. -Adrien ya deja de tomar- me pidió entre risas, -Y para serte honesto nunca me han importado tus problemas de impotencia- -Pero a Camille le van a importar y se va a burlar de mi- confesé, y bueno realmente no consideraba a Gaspar como mi mejor amigo en ese entonces, pero era el único de todos mis amigos al que realmente le importaba. El solo rió ante mi comentario y puso mi brazo al rededor de sus hombros para ayudarme a caminar, -Te dejare en la sala- aviso, -Iré a la cocina, te prepararé un café y hablaremos-dijo y desapareció. Les daré un consejo, cuando tengan que cuidar a un amigo que no sabe ni cuanto ha bebido no lo dejen solo, los necesitara más de lo que creen. En fin, cuando Gaspar se fue a la cocina, no pasaron ni dos segundos para que yo me hubiera movido directamente a la pista de baile. Todas las chicas me iban deteniendo, pero yo seguía caminando a tropezones, había visto a Camille bailando en el centro de la pista y en lo único que pensaba era en llegar hasta ella, recuerdo que la canción "Latch" de disclousure, y si recuerdo esa canción es por que algo realmente traumático paso durante esta. Además recuerdo estar abriéndome paso en la pista "bailando", pero realmente no bailaba. Lo que hacía realmente no tiene descripción, solo me movía como un gusano miserable. En fin, estaba caminando por la pista de baile, abriéndome paso, mientras varias chicas me trataban de detener manoseándome el pecho, y bueno yo trataba de no caerme. Pero en ese momento para mi la canción empezó a ir más y más rápido, y la pista se movía como una cuna inconstante, primero muy rápido, luego lento, luego rápido y luego volvía a moverse de una forma muy lenta. Pero lo peor de todo fue cuando perdí la dirección, ya que según yo iba caminando en línea recta, pero todo empezó a darme vueltas mareándome, mis manos temblaban, el corazón me latía realmente rápido, había empezado a respirar agitadamente y en lo único que seguía pensando era en tener sexo con Camille. ¿Estúpido no? Por que pude haber tenido un paro cardiaco en medio de la fiesta, y lo único que me seguía importando era tener sexo para ser el héroe de mis amigos. Y ya lo se, en ese momento necesitaba ordenar mis prioridades. Cuando vi los rizos de Camille me puse detrás de ella  y empece a besar su cuello; era una maña que les hacia a todas, era simple, tenía la idea de que a todas las chicas las "excitaba" con esa acción. Pero ahora lo dudo, y es por que nunca hice eso sobrio, así que asumo que realmente no eran besos excitantes, si no besos asquerosos que dejaban un enorme rastro de saliva. Iba a empezar a pasar mis manos de sus hombros a su abdomen cuando me empujo, -¡Quitate!- grito la chica a la que me estaba devorando, en el momento en el que caí al piso me di cuenta que era una chica rubia, no castaña, y bueno su novio me alzo del cuello de la camisa, -¡¿Que estas loco o que?!- pregunto en un grito lanzándome, tuve que poner todo mi peso sobre mis piernas para no caerme, -¡Eres un depravado Harris!- -¡Yo no he derramado nada!- dije tambaleándome, el solo me miro molesto y alejo a su novia de mi, -¡Ni que estuviera tan buena!- Seguí caminando a tropezones cada vez más seguidos hasta que llegue con Camille. Pase mis manos por todo su rostro para comprobar que si era ella, -Hasta que llegas- exclamo en un grito para hacerse oír, aparto mis manos de su rostro con brusquedad y me miro molesta, -Si, si lo que digas ya llego papi- dije y empece a besarla en el cuello. Más bien creo que le pase la lengua por el cuello. No se imaginan cuanto le di gracias a Dios por ayudarme a olvidar la expresión de Camille en ese momento, -¡Que asco!- exclamo alejándose un poco de mi, y golpeando en el pecho para que retrocediera, -Adrien Harris, espero que estés bromeando- -Solo deja...- empece a decir mientras me sacaba el cinto, -Voy a ser Cristiano Grey- Recuerdo que sus amigas reían a carcajadas y ella me miraba horrorizada, pero eso no duro mucho, de inmediato me tomo por la muñeca derecha con fuerza, -Escucha idiota- empezó a amenazarme apretando los dientes, sus fosas nasales se abrían exageradamente mientras hablaba,  -No se quien te creas que eres, pero te recuerdo que tu eres el que me rogó por esta oportunidad, así que más te vale que empieces a tomarte esto en serio- -Esta bien- accedí, alce las manos como si me declarara inocente, -Esta bien, esta bien- Ella sonrío triunfante, y se acerco a mi, recuerdo que vestía un vestido de dos piezas rosa chillante, también recuerdo lo mareado que me sentía en ese momento. Camille empezó a bailar en frente mío, refregándose en varios momentos, y bueno era un puerto con la hormona alborotada, no hacía más que mirarle el escote,  y por las nauseas que sentía, el mareo y había empezado a sentirme asfixiado, le vomite encima. Así es, justo en el escote. Significa que le vomite en el busto. -¡Eres un...!- No se con exactitud que paso después, solo recuerdo que ella empezó a caminar, y yo empece a seguirla, la gente me empujaba y ni siquiera me dejaban dar un paso que no fuera en falso, tenía que estar mirando los rizos de Camille para no perderla. Cuando la iba a alcanzar sentí un inmenso dolor en la cabeza, el cual me sigo preguntando si fue que alguien me golpeo la cabeza, pero lo importante, es que después de sentir eso, caí en medio de la pista y me quede inconsciente. O bueno a decir verdad no se si me desmaye o me quede dormido. Toda esa noche es muy confusa para mi. Y bueno recupere la conciencia o me desperté, escuchando una hermosa y dulce voz. -Adrien- dijo esa voz femenina, intente abrir los ojos, pero realmente los sentía demasiado pesados, -¿Estás bien?- Y bueno quizás si no hubiera estado tan ebrio quizás podría haber visto de quién era la voz, y no recordar que el resto de la noche me la pase con una chica que su rostro cambiaba cada pocos minutos. Pero bueno, no logre verla. Pero agradezco a Dios que me permitiera escucharla.
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