Capítulo 29.

1133 Words

NARRADOR. La vida en Sicilia comenzó a tomar un ritmo extraño. El silencio de la mansión era casi sagrado, interrumpido solo por los llantos suaves de las gemelas o las risas breves que escapaban de la cocina cuando Fabiola hablaba con las sirvientas. Ángel había aprendido a cargar a las niñas, a calmarlas cuando lloraban, a mecerlas hasta que se dormían. Le costaba creer que ese pedazo de inocencia le pertenecía. Por las noches, cuando las veía dormir, sentía que el mundo entero se reducía a esos dos rostros idénticos respirando al mismo ritmo. Dormían en habitaciones separadas. Fabiola en el cuarto contiguo con las niñas, él en el que había pertenecido a su madre. A veces la escuchaba caminar al otro lado de la pared, y el sonido le robaba el sueño. No cruzaban esa línea. Él evitaba c

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD