Capítulo 23.

1190 Words

POV Ángel. Había pasado tiempo desde el accidente. Caminaba sin bastón, sin dolor, sin muletas. Solo quedaba una cicatriz en la pierna, una línea pálida que me recordaba lo frágil que podía ser la vida. La catedral se había convertido en mi refugio. Volví a mis rutinas, a los rezos, a las misas, a los niños que venían cada tarde a catequesis. Era una calma relativa, de esas que uno sabe que no durarán. Ese viernes, la directora del programa infantil vino a buscarme al despacho. —Padre, hay un niño que me preocupa. Viene con moretones, a veces llora sin razón. Dice que se cayó, pero… —su voz tembló—, no le creo. —¿Quién es? —Samuel. Tiene nueve años. Lo conocía. Un niño reservado, de ojos grandes y manos inquietas. Siempre llegaba antes que todos y se quedaba después de clase ayudando

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD