CAPÍTULO 28 REALIDAD Sebastián Mi cabeza era un completo lío, no me importaba nada en absoluto, mi mundo quedó al revés tras las crueles palabras de la mujer con quien se supone pasaría el resto de mi vida, que ingenuidad creer en algo tan ficticio como lo es el amor, de un día para otro, tu mundo puede caerse; romperse o simplemente desmoronarse, quedé a la deriva, con mi hija; si bien Marina no era la madre más amorosa, idealice una vida familiar con ella, todo en vano, nunca sintió amor hacia mi, hacía de oídos sordos al escuchar la voz de nana y la de los demás empleados intentando saber si seguía con vida dentro de la casa, soy consciente del escándalo que hice al romper todo lo que topé en mi camino, aún en medio de miserable existencia creí que alucinaba al oír la voz de Alhelí,

