CAPÍTULO 40 UN AMOR A PLENA LUZ. Sebastián. Alhelí no demostraba su incomodidad ante los crueles comentarios de mis padres, pero estaba seguro que la hacían sentir mal. Quedé asombrado cuando ella se acercó a mí y me saludó con un beso, se sintió muy bien, inclusive mejor de lo que imaginé, no creo pueda resistir compartir una misma habitación sin sentir ganas de tocarla y sentirla por completo, pero conozco sus sentimientos hacia mí, no quiero lastimarla o hacer que se enamore aún más. Dante seguía evitando asistir a lugares en los que mi asistente estaba. Fui a verlo a su departamento, no quedaba lejos de mi casa. Sandra, es su novia actual, es una mujer distinta a las que mi hermano acostumbra cortejar, pero me agradaba. Ella fue quien me recibió, —Hola Sebas, pasa. Dante está toman

