Dovima. Jueves, 25 de Abril de 2019. El aire de la noche estaba fresco, pero no tan helado, así que no había sentido tanto frío como la noche anterior por estar parada en ésta esquina. Como en todos los días solía hacer. Llevaba cómo tres horas de pie como una estúpida, esperando pescar algo de dinero, pero no había salido ningún hombre interesado hasta ahora. Y por eso terminé recostándome de la pared de ladrillos, respirando hondo para poder soportar el resto de la noche. Porque tenía pensado en volver a casa una vez que consiguiese dinero, porque de tatuadora no me estaba yendo muy bien. Y me maldije por dentro por no ser una gran tatuadora. «Relájate Dov, vas a conseguir dinero pronto», me animé a mí misma cuando recordé que ya me estaban cobrando el dinero de la habitación que ren

