Jacob. Lunes, 15 de Abril de 2019. Pasado. No sabía cómo había terminado esposado con ese sujeto tan malditamente entrometido, o por qué extrañamente me hacía sentir feliz su presencia. Esa vibra de maldita positividad que me sacaba de quicio. Esa sonrisa tan malditamente perfecta, y ese brillo inocente que había en sus ojos verdes. Podía ver una pureza en sus ojos, y yo no quería ser la persona que los corrompiese. Una parte de mí quería alejarlo, y decirle que no me volviese a dirigir la palabra nunca más. Porque no quería que él se siguiera involucrando en mi vida de esa manera. Eso sería un problema para mis hermanas y para mí. Él no podía seguir acercándose a mí. Conociéndome. Y quise decírselo cuando me salvó al arrojarme en medio de ese camión, pues había sido la oportunidad perf

