¿Sabéis ese silencio horroroso que se forma en las iglesias cuando el cura dice su famosa frase “oremos”? En ese momento tú estás incómodo, mirando hacia las personas que no hablan y te ignoran, nervioso por hacer algún movimiento brusco que cree algo de ruido, aguantando la risa… Te sientes muy raro. Bien, pues lo que estoy viviendo ahora mismo con Kiara en el coche de vuelta a su casa es mucho peor que todo eso. Prefiero mil veces estar dentro de una iglesia, la tensión se podía cortar con una garrita diminuta de un gato. - Al final no ha llovido. Mi intento de sacar un tema y de que me hable es un fracaso, solo me lanza una mirada desinteresada y sigue observando la carretera a través de su ventanilla. – Es raro porque las nubes están grises, eso es que igual a la noche hay tormenta.

