Prólogo
El amor es como un reloj de arena... Va girando durante toda tu vida, hasta que se detiene al conocer a alguien que le detiene y te hace replantearte todo lo que hay detrás de esa palabra.
Cuando la persona indicada llega... Tu mundo se descontrola y acaba boca abajo.
Tu vida pega un giro de 180º
Sientes que tu cabeza empieza a vaciarse, provocando que tu corazón se llene cada vez más.
Esa arena convertida en sentimientos, cariño, ilusión, deseo, amor... Puede caer limpia y suavemente hacia abajo, dando paso a que tu corazón lo reciba con los brazos abiertos. Sentir una total tranquilidad y paz interior al tener la arena cubriendo tu cuerpo de sensaciones nuevas y maravillosas.
El problema, es que no siempre ocurre eso.
Esa arena también puede caer de repente, sin previo aviso, sin que lo veas venir, sin querer que termine dentro de ti. Esto ocasiona que en tu corazón se cree un torbellino de emociones que no te esperas, que no puedes evitar, que te persigue vayas donde vayas.
Una tormenta de arena surge en tu interior, sin saber cómo calmarla. Sin saber controlarla. Sin saber qué hacer ni cómo actuar ante ella. Sin saber huir de ella.
Lo único que sabes... Es que no quieres dejarla ir.