Me acerco a la ventanilla de Kiara para mirar a través de ella. Achino mis ojos para tener una mejor visión de la oscuridad que nos rodea, pero nada. No veo una puta mierda. - ¿Tú crees? – cuestiono con mucha dubitación – No la veo la cara desde aquí. - Yo creo que sí, por el pelo, la complexión física y que el abrigo es el mismo que tenía la otra vez. - Bueno, podría ser, sí – me coloco de nuevo en el asiento y encojo mis hombros - ¿Y? - ¿Cómo que y? – me mira con una expresión de sorpresa – Puede ser una pista, vamos a seguirla. - Pero si estará yendo a su casa. - Esa mujer no vive en esta calle – niega con seguridad – Además, ¿qué hace una mujer como ella sola por la calle a estas horas de la madrugada? - ¿Fumarse un cigarro? - Mira, si te lo vas a tomar a cachondeo, voy yo sola

