Veo a Kiara caminar un par de pasos, haciendo que los tacones resuenen y provoquen eco entre el silencio. Sus piernas cubiertas con unas botas negras que la llegan hasta las rodillas, medias de rejilla cubren la piel de sus muslos. Un vestido n***o y corto se adhiere a su cuerpo como una segunda piel, creando una silueta con unas curvas espectaculares. Nada mal, nena... Nada mal. — Mmm... — me levanto del sofá y camino a ella con algo de parsimonia, sabiendo que mis pocas palabras la están impacientando — Tal vez... — ella se cruza de brazos, esperando. Yo me la dedico a rodear su cuerpo, evaluándola desde todas los ángulos posibles. Mi polla en su culo sería una opción muy válida. — ¿Has acabado de follarme con la mirada? — quedo delante de ella, observando su rostro. Algo me falta. —

