La nueva vida de la familia de Sharis

1773 Words
Los días fueron pasando, Sharis logró mudarse a un departamento en el centro de la ciudad de Nueva York, era lo más deseado, ella estaba saliendo con Said Amir, llevaban una relación relativamente normal, salían a divertirse, no le agradaba el exceso de ciertas cosas por las que ya había pasado… No deseaba beber mucho alcohol ni drogas, ya había pasado por eso, Sharis se cuidaba de todo ese tipo de entretenimiento. La familia se sentía muy contenta, la señora Abigaíl, se sentía feliz. Sharis le compró un mueble tipo poltrona para que montara sus pies y viera tranquilamente la televisión o simplemente cuando desee hacer una siesta. El departamento, está muy bonito, es grande, caben todos y sobra espacio. Sharis se mudará aparte, ellos se quedarán en ese departamento. Ella se irá a vivir sola, aunque cerca de la familia, para poder estar pendiente. Los meses pasaron... La estación decembrina se celebraba por toda la ciudad con mucha alegría. Las compras de los árboles, los adornos navideños, embellecían toda la ciudad. La gente en los centros comerciales haciendo compras. Era la época más hermosa del año. Sharis, compró un árbol de navidad muy grande… lo colocaron en la sala, adornándolo con bolas de muchos colores. El departamento estaba totalmente iluminado, con una decoración muy sencilla. A ella le estaba yendo muy bien en su trabajo como modelo. La relación con Amir, estaba funcionando normalmente, aún no se sentía enamorada, pero le agradaba su compañía. De vez en cuando recordaba a Ibra. Siempre lo ha de recordar… Digamos que fue su primer amor bonito. El que ella sintió de verdad y aún sigue sintiendo a pesar de las adversidades. Desde aquella llamada, él no volvió a saber de ella y ella menos de él, no se olvidaron pero si, se separaron. La vida les está dando otra oportunidad, tal vez en sitios y oficios diferentes. Ibrahim, lleva mucho tiempo al servicio de las comunidades cercanas, al convento de las hermanas españolas y al colegio católico María Concepción. Después de aquellas palabras con la madre superiora, Él no volvió a arrepentirse. El seminarista, ayudaba a la gente más vulnerable, en las cercanías de la ciudad. Se ocupaba de los enfermos, ayudaba con los alimentos. Les hablaba a los ancianos cuando ya la vida se le está apagando a esas personas, que ya dejaran este mundo. Ibrahim, les oraba a encontrarse con Dios. Continuó con su vida religiosa. Sus marcas de la espalda, habían desaparecido por completo. Solo le quedaban las del alma, esas cicatrices son muy difíciles de quitar. De borrar de la memoria, pero se aprende a vivir con ellas. Sus padres siempre van a visitarlo. Ellos nunca se enteraron de lo sucedido. Son felices, viendo a su hijo convertirse en sacerdote católico. Las navidades para los estudiantes seminaristas, es orar, pedir por todas esas almas perdidas, descarriadas, asistir a misa, entre otras tareas. Para los sacerdotes es dar y asistir a misa tres veces al día. Adornar la iglesia con un gran pesebre, donde todos colaboran. Los padres de los niños se acercan, les traen regalos, para los que tienen tiempo allí, aquellos que fueron abandonados en el convento. Hay muchos indolentes siguiendo el camino del señor. Muchas veces a Ibrahim, le ha provocado llamar a Sharis. Pero debe cumplir con su promesa, de no volver a molestarla, hasta ahora lo ha hecho sin ningún problema. La nostalgia, el recuerdo, el sabor de los besos, que ambos experimentaron, los añora con todo ese cariño guardado. No deja de sentir amor por las cosas del Altísimo. Sharis, no tiene problemas, su cabeza está tranquila sabiendo que Ibrahim, no está con nadie, pero para él es más complicado, pues de saber que ella está con alguien, robándole sus besos, los que le pertenecen, quitándole su atención, su cariño, invadiendo su cuerpo y robándole su amor, tal vez, no lo soportaría. El libro que escribió Ibrahim, se ha vendido en muchos lugares. Se trata de lo que en realidad vivió, experimentó, hasta donde llegó y lo que puede suceder más adelante. Todo entra en las posibilidades, es una historia con un final inesperado. Está en venta en muchos sitios de Europa. Estados Unidos y América del Sur. Escrito por Ibrahim Lincolai, se dedicó a escribir ese libro con la intención, quizás de plasmar su historia llena de dolor, en él, relata todo lo sucedido de una manera diferente. Con personajes totalmente ajenos a la realidad, pero sigue siendo su historia. Todo el que lea ese libro, que se titula “No me dejes caer en la tentación”, se dará cuenta, lo que se sufre, cuando dos amantes deben tomar caminos diferentes. Si nos ponemos hablar del final, estaría contando algo que aún no se debe decir. Para muchos puede ser cruel, para otros lo correcto. Para el que lo vivió fue el peor de los finales o más bien el mejor. Queda a criterio del lector según su punto de vista. El padre de Sharis, Emilco Briche, ha estado patrocinando algunos eventos, en este mes de diciembre. Su hija tiene una agenda totalmente llena, no puede ni respirar, tiiene mucho trabajo, no podrá pasar navidad con sus familiares. El día de acción de gracias, estuvo ocupada viajando a Dubái. Allí pasaron unos tres días, luego viajaron al desierto a grabar, a tomar fotos para algunas revistas comerciales de moda árabe. Es un viaje bastante largo. Desde Dubái al desierto no hay vuelos directos, pero Sharis está tranquila… Amir tiene su avión privado. Sharis trabajaba muy duro, para mantener bien a su familia, no le importaba trasnocharse, viajar de un lado a otro. Amaba su trabajo, por sobre todas las cosas. Saíd le comunicó a ella, que tenían un último viaje después de navidad. Él hace un viaje todos los años. Visita algunos conventos trasladando en su avión, juguetes, ropa, zapatos para todos los niños huérfanos. Es una labor que hace de muchos años, el cual fue una de sus promesas. Saíd, cuando apenas comenzaba a trabajar. Pedía mucho a Alá para progresar, sus sueños fueron haciéndose realidad, y una de sus promesas fue ayudar a los niños pobres, abandonados, huérfanos. Este año irá a los conventos europeos. Estará en Londres, pronto. Irá al convento María Concepción de las hermanas españolas. Después de hacer las sesiones de fotos, Sharis tomó un descanso. —¿Estás cansada, amor? —Un poco, ¿deseabas hablarme de algo…? —En efecto, me gustaría invitarte a un viaje comercial. —¿Un viaje comercial? Y eso ¿cómo es? No entiendo. —Amor, es muy sencillo, llevar mercancía a otros sitios, en un vuelo que se hace a un determinado lugar, se entrega y se regresa el mismo día. —Ahora entiendo entonces… ¿Qué? ¿Me estás invitando? —Eso creo, si quieres acompañarme, —Le comunicó con anticipación, Saíd. —Me gustaría acompañarte, si no tengo nada que hacer puedo ir contigo. —Ese día pasaré por ti, voy a cuadrar unas cosas y te aviso. Te encantarán los niños. —¡Niños! ¿Cómo que childs? —Todos los años llevamos a los niños de los conventos, comida, juguetes, ropas, calzados, alimentos. —Lo haces porque tienes mucho dinero… conocí a alguien que hacía esas cosas, pero no era rico, al contrario. Sus padres si son adinerados, pero no tanto como tú, —Entonces estamos de acuerdo mi amor. Mira tengo algo para ti en el bolsillo de mi chaqueta, ve tómalo, es tuyo. —Mío ¿estás seguro? —Lo estoy, anda, ¿no te mata la curiosidad? —Ya vuelvo. Sharis buscó en el bolsillo de la chaqueta. Encontró un estuche aterciopelado rojo, era de una cajita pequeña, se acercó de nuevo donde él estaba y se lo entregó. —Ya dije que es tuyo. —Pero se supone que debes entregármelo tú, ¿quién lo obsequia, eres tú o no? —Tienes razón… Ven muñequita, déjame abrirlo, ¡Apreciarás el regalo! Saíd abrió ante sus ojos el pequeño obsequio, Sharis al ver lo que contenía el estuche, se quedó impresionada, era un anillo precioso de oro y diamantes. —Este anillo es hermoso, ¿por qué me regalas algo a mí así? Es espectacular. —Es un anillo de compromiso, ¿deseas casarte conmigo, Sharis Ross? Ella se quedó impresionada, pensó «Esto debe ser un sueño», necesitaba respirar profundo para saber que contestar, ella enseguida miró a Saíd, se le acercó y lo besó apasionadamente. —Gracias está hermoso… claro que deseo casarme contigo —exclamó Sharis llena de felicidad. —Estoy feliz por tu decisión, desde que te conocí en aquel pasillo de la academia, presentí esa cercanía, algo dentro de mí se llenó de energía, apenas te vi, eres hermosa, cálida, me gustas mucho, por eso deseo casarme contigo. —Eres especial para mí… A pesar de todo me has tenido mucha paciencia, eso me gusta. —Sharis he notado algo en ti… Antes de conocerte, sé que no estabas bien por culpa de una decepción, entiendo de ese malestar causado por ese amor del pasado, pero yo llenaré todas tus expectativas, algún día me dirás lo más deseado. —Lo siento, no quiero hablar de eso, no estropeemos lo bonito de este instante por cosas pasadas, ya no vienen al caso, sí deseas oír algún día un “te amo” de mis labios, ¿Es eso?… o ¿Me equivoco? —¡No! No, te equivocas… Estaré esperando ese momento, lo sé Sharis, esa palabra cargada de sentimientos saldrá de tu hermosa boca, te abrazaré y nunca más te dejaré ir de mi lado. —¿Dime amor, terminamos aquí con todo esto? —preguntó Sharis. —Nosotros sí, ellos se quedarán un rato más, deben organizar el escenario, es un poco difícil con tanta arena, es un buen día, pues no hay mucho viento y no levanta esas olas de arenas incómodas, imagino no ha de gustarte. —¿Entonces qué haremos? —¿Qué sugieres? —Podemos ir al avión, ¿deseas descansar un rato? Podemos estar más cómodos allí, ven, vamos. —Sí vamos, mi amor, podemos ¿ducharnos primero? —sugirió Sharis. —Claro hermosa, lo haremos, el calor aquí es muy fuerte. La pareja se retiró a descansar, las sesiones de fotos estaban por terminar, Sharis estaba feliz de estar ahora comprometida con Saíd, jamás se imaginó algo así, su vida había avanzado, ahora solo deseaba estar con él. Ibrahim había pasado a un segundo plano, a pesar de su amor por él, no podía seguir esperando por decidir, si Dios o Sharis
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