2 horas más tarde Harald se encontraba afuera de la estación de gasolina, sentado en la acera hasta que un lujoso auto de color ébano se para frente a él. Del auto sale un hombre de unos treinta y tantos años, el cual cuando ve al rubio le hace un saludo de pleitesía que el antiguo vikingo ignora, cuando se levanta de donde estaba sentado para entrar al auto y montarse en el puesto del copiloto. De esa forma, cuando su sirviente va conduciendo rumbo a una de sus mansiones, él no puede evitar ver a Harald de reojos, hasta que decide preguntar que era lo que había ocurrido ¿será que le entró la locura y comenzó a matar personas?, pensaba el hombre el cual de inmediato se apresuró a decir: —¿Mi señor, que le ocurrió?, luce terrible —cuestiona mientras Harald a su lado estaba con los brazos

