-Hola guapa, tengo que agradecerte de por vida, este argentino rockero es el más guay que he visto en mi vida. No puedo creer que haya aceptado mi invitación. Si no muero esta noche, mañana te contaré todo.- decía el mensaje de Reyes que Bianca oyó acurrucada en un sillón con un pañuelo aferrado a su mano. Llevaba horas allí, ni la noche instalada, ni el frío colándose por sus tobillos lograba hacerla reaccionar. No quería hacerlo, no quería seguir como si nada hubiera pasado. No podía dejar de sentir que había cometido el error más grande de su vida y sin embargo, sabía que era lo único que podía hacer. Dejarlo libre. La pregunta de Willy rebotaba en su mente sin descanso. Sabía la respuesta, pero no podía materializarla. No era lo mismo, pensaba, justificando su abulia, ella nunca po

