¿Y a este, que le pasa?

2167 Words
En la actualidad. Y allí estaba ella, parada en frente de la puerta del salón dónde iría a impartirse la materia: Literatura en el Nivel Inicial y analizando detenidamente sí debería o no entrar al aula. Camila no es de esas chicas que le temen al rechazo de un hombre o de esas que se dejan intimidar frente a la presencia de alguno, no. Ella era diferente a muchas de su edad y sí, con casi 26 años había pasado por muchas situaciones que además de marcarle el corazón, le habían hecho ver la realidad tal y como es, sin príncipes de cuentos de hadas sin amores como el de Romeo y Julieta. Camila sabía perfectamente que el amor, no era como muchos lo concebían, muy en el fondo tenía en claro que lo que le pasaba con su profesor de Literatura no era otra cosa que admiración y cómo no admirarlo, si con sólo 35 años él, había logrado más de lo que logró ella en sólo 25. Para ella era más fácil disfrazar de "amor" esa gran admiración que le tenía, que siempre le tuvo, porque jamás reconocería ante nadie que, por primera vez en su vida se sentía menos. Luego de meditar unos minutos si entrar o no, se decidió por hacerlo porque por más que la presencia de aquel algo le inquietara, no iría a mostrárselo. Por supuesto que no. Lo que sucedía era que, nuevamente Diego González sería su profesor y dado a que desde que ella le habría enviado el mail de la confesión, éste no se había molestado en contestar ni el primero, ni los siguientes. ¿A qué me refiero con "los siguientes"? A que luego de aquel mensaje en donde le habría confesado "su amor" no hubo recibido respuesta y le bastaron 48 horas para volver a inundarlo de mensajes y sí, como creerán de contenido erótico. Es que sí había algo que la caracterizaba a Camila, era lo perseverante que podía llegar a ser. En más de una ocasión se lo habría cruzado por los pasillos del instituto, pero él olímpicamente le había dado vuelta la cara. Y no es que ella este tan enamorada como para que esa actitud le afecte, no. Es sólo que Camila sentía que su egocéntrico profesor debía, aunque sea por cortesía y educación contestar, aunque más no sea aquel mensaje en dónde ella, se le declaraba. Por esto Camila, muy en el fondo se sentía muy ofendida dado a que su "caliente profesor" había dañado su ego.   En el momento en el que Camila abrió la perta del aula, más de veinte pares de ojos se posaron en ella y entre estos, la de su adorado profesor.   . . .   - ¿Su nombre es? - Él sabía su nombre, por supuesto que sí ¿Cómo olvidar a la dueña de esas líneas calientes, de esas palabras que penetraban duramente en lo más hondo de su ser, que perforaba sin piedad su carne logrando bañar sus manos cada vez que encerrado en el estudio, frente a su laptop, se tocaba pensando en ella y cómo llevaba a cabo cada línea que ella le expresaba en esos impuros mensajes? Jamás podría olvidar a una mujer como Camila y aunque no lo admitiera nunca, ella era buena con los poemas porque tenía la facilidad, que no todas tienen, de hacer que cada palabra, cada línea, cada párrafo se sienta vivir con demasiada intensidad, nombrando las cosas por su nombre y aunque para algunos eso sea vulgar para él, en la sutileza estaba la belleza. Algo lo sorprendió para qué mentir. Con 35 años de edad él había conseguido varias menciones honoríficas por sus trabajos de investigación y entre ellas, una del Ministerio de Cultura y Educación, respaldado por la Presidencia de la Nación en el que habría ganado 100.000$, dinero que había solventado su Documental sobre Contaminación Ambiental de la Boca. CABA. Argentina. Además de ser docente en la Universidad de Buenos Aires, al frente de la materia de Diseño y Comunicación, impartía otras materias como: Espacio de Definición Institucional de Lectura y Escritura, Alfabetización Inicial, Literatura en el Nivel Inicial y Primario, entre otras de las cuales era profesor titular e interino. Su currículo no sólo era intachable y culto, sino que siempre sorprendía con algo nuevo, lo último: su trabajo como productor y guionista dramaturgo en una Comedia en dónde criticaba la Política del Gobierno, una obra que duró todo el verano. Todos los proyectos que habría llevado a cabo, habían tenido reconocimiento y menciones honoríficos, su vida profesional era la envidia de centenares de docentes que, a su misma edad no habrían podido conseguir ni la mitad de lo que él había logrado. Lo mismo se puede decir de su vida amorosa, llevaba casado hacía casi 6 años y tenía un hijo de dos el cual llamó Benjamín. Su vida iba en alza hasta que habría recibido el primer mensaje y consecuentemente los demás porque se colaron en su vida privada y cada vez le era un poco más difícil tener relaciones sexuales con su mujer sin pensar en aquella desconocida que le robaba los sueños. ¿Se preguntarán porque nunca le respondió alguno? Simplemente para no alimentar falsas esperanzas dado a que tenían totalmente prohibido fraternizar con los estudiantes y eso quería decir que estaba en juego no sólo su currículo intachable sino también, su "perfecta" familia. Pero en ese momento, en el que la vio desfilar hacía uno de los últimos bancos que se encontraban situados al final del salón, pensó en hacerle pagar cada una de los problemas que esos mensajes alguna vez le habrían ocasionado. "Ahora, iría a ser el turno de él" -       Me llamo Camila Ayala. – -       Bien, Srta. Ayala, ahora que reviso su ficha me doy cuenta que es graduada del Profesorado en Educación Primaria ¿Qué podría contarnos a sus compañeros y a mí, sobre la Literatura y sus primeros usos en la escuela? – -       Bueno, los primeros usos tenían que ver con enseñar valores, es decir, se utilizaban cuentos para enseñar el valor de la amistad, el respeto, la honestidad, etc. era lo denominado "enseñanza deleitando" las editoriales que trabajaban con los colegios sacaban colecciones enteras dedicadas a este modo de enseñar valores en la escuela porque en esa época a diferencia de hoy, si el cuento no tenía nada que enseñar no servía porque no buscaba el placer y disfrute por la literatura por parte de los educando, se buscaba que aprendieran algo. También había pequeños libros con varios apartados, junto con las colecciones, en dónde te explicaban de qué manera trabajar con los alumnos "el respeto" "el amor" "la honestidad", etc. Del lado de las editoriales era puro marketing ... – -       Srta Ayala, lo que ha dicho esta perfecto, aunque no hacía falta ahondar en asuntos comerciales si lo único que nos interesa es que comprendan que antes se buscaba que los libros que le leíamos a los alumnos fuesen didácticos, que enseñara algo y que ese aprendizaje pudiese verse. Ahora, lo que se busca es todo lo contrario porque no les leemos a los niños para enseñarles por qué no deben decir mentiras como en "Juanito y el Lobo" ahora se busca el disfrute del oyente quienes en nuestro caso son niños de 45 días a 5 años.   > Sinceramente, me sorprendió alumna creí que no iría a contestar, bueno, en la fotocopiadora deje todo el material que usaremos en este primer mes. Esto sólo lo diré una sola vez, asegúrense de traer en todas mis clases los materiales, estense al día con ellos dado a que no sólo se relacionan uno con el otro, sino que su complejidad amerita a que volvamos una y otra vez sobre los mismos temas. Perfecto, aclarado este tema fundamental arranquemos con la clase de hoy. –   A Camila le había molestado demasiado lo despectivo que el profesor fue con ella y realmente se sintió humillada, pero, aunque nuevamente su amado profesor había dañado su ego no flaquearía ante nadie y menos, ante él. Ella podía jurar los ojos de él a veces, echaban furia justamente cuando los mismos se clavaban en ella. Esta no era de bancarse que la miren de mala manera porque es de ir de frente, cuando algo le molestaba no le temblaba las piernas para pararse frente a quién sea ni menos para escupirles todas las verdades a cuanto se crea mejor que ella. Sin más, Diego continuó con la clase dándoles unos textos que debían leer y analizar en grupo -        Srta. Ayala podría venir unos segundos. El resto por favor continúe con la lectura crítica del texto que les repartí para hacer la puesta en común. Venga Srta. - Camila se levantó de su lugar un tanto confundida, es que no era para menos luego de todas esas miradas fulminantes que su amado profesor le hubo dedicado en la mayor parte de la clase. No tenía una remota idea del por qué solicitaba su presencia, pero lo que sí tenía en claro que no se dejaría por él ni por nadie, si quería guerra, guerra le iba a dar. -        Si profesor. – -       Bueno, estuve recordando que la he tenido como alumna en PEP y quería hablar con usted debido aquel problema que para sus comienzos usted presentaba. – Camila sonrió al recordar las innumerables peleas que solía tener con Diego cada vez que entregaba trabajos con faltas de ortografías y cuando lo desafiaba al decorarlos con colores chillones cosa que, a él, le molestaba y mucho. La actitud sonriente de su alumna le había caído muy mal dado a que sentía que se estaba burlando de él y que, además, lo más importante, no podés tener horrores ortográficos si sos docente o si deseas serlo dado a que somos y me incluyo, el ejemplo de miles de pequeños que se reflejan en nuestras acciones y una palabra mal escrita o una presentación mal redactada es una falta total de respeto, para el docente y sobre todo, para los alumnos. -        No debería hacer un chiste con eso. Es un problema bastante grave y creo que sabe por demás que, como docente, somo el ejemplo de nuestros alumnos. Usted es maestra de primaria si aún sigue con esas faltas ¿Cómo o qué corregía? usted no puede tener ni un solo error ortográfico (Cami intento decir algo, pero enseguida la calló) un momento escúcheme primero. Considero que ese gran problema lo ha solucionado. -       mire, la verdad es que... En realidad, ella había logrado mejorar bastante, pero era verdad que a veces y solo a veces una que otra palabra se le pifiaba y eso era un karma para ella dado a que le costaba horrores poder terminar un trabajo sin una sola falta. Estaba dispuesta aprender lo que hiciera falta para no hacer el ridículo y que dejasen de llamarle la atención por ese motivo, pero como será que están las cosas entre ambos que él no deja que termine y la fulmina con sus palabras. -          No diga nada, me imagino que aún no lo ha resuelto. Yo solo le digo que no voy admitir la vergüenza de tener que leer producciones con errores ortográficos siendo usted, una alumna graduada en Educación Primaria. ¿Me entendió? – -          Seguro. – -          Eso espero. – Y nuevamente el profesor Diego González había dañado su ego, pero además había hecho algo mucho peor, dejarla en ridículo frente a todos sus nuevos compañeros cosa que a ella, no le gusto para nada.   . . . - Yo creo que es por los mensajes. – -  ¡Pero no es mejor que lo diga antes que me haga pasar un mal rato, así como lo hizo? - - em... bueno, en eso tenés razón, pero ... ¿No es mejor que le pongas punto final a tu obsesión con tu profesor? Porque yo sé en qué sigue esto. . .-   Y Daniela tenía razón. Camila buscaba cualquier excusa para poder mandarle mensajes a Diego pero ahora el asunto era diferente porque en ellos se jugaba la aprobación de la materia y la verdad que no estaba como para re cursar materias por puro caprichito adolescente y aunque él no había dicho nada hasta entonces ¿Qué le hacía pensar que ahora iría a delatarla? Y nuevamente se convenció de que Diego González no podía decir nada porque tanto como a ella, a él le pasaba igual. -   Ay Dani, hace mucho que no le mando y además no le voy a mandar más. – -  ¿Tengo que creerte? - Camila se hizo la desinteresada ante la pregunta de su mejor amiga es que en verdad ni ella se podía creer que los mensajes cesarían del todo y que además Dani la conocía lo suficiente como para saber que aquella volvería hacerlo. Volvería a inundar de mensajes inapropiados la casilla de correo de su profesor de Literatura en el Nivel Inicial. Esa noche fueron al pub del primo de Dani y bailaron hasta que, además de dolerle los pies, a Camila se le olvido que una vez se hubo sentido atraída por su profesor.      
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD