28. Regreso Manolo De un momento a otro, la hermosa mujer durmiendo a mi lado en la cama, me puede llevar del cielo al infierno. La miro dormir pacíficamente y mi corazón se llena de ternura. Es hermosa por dentro y por fuera. Se puede decir que ante mis ojos es la mujer perfecta. —Mmmm…buenos días. —me dice y voltea hacia mí para abrazarme. Ambos estamos desnudos. Tenemos cuatro días que no podemos sacarnos las manos uno del otro. —Hola perezosa. ¿Dormiste bien? –le pregunto con intención de que lo niegue para castigarla. —Dormí horrible. Alguien ronca mucho. —sus palabras me suenan a reto. ¿Así que quiere molestarme? —Así es. Roncas demasiado. Pareciera que a mi lado estuviera un león rugiendo, jajajaja—me mira con los ojos muy abiertos ante mis palabras. Sé que viene

