27. Si te gustó, repite Manolo Cuando salimos a almorzar, siento que voy flotando. Ha sido una noche maravillosa al lado de mi mujer perfecta. La veo que luce nerviosa, y no quiero presionarla. Cuando le pregunté que éramos a partir de lo que pasó entre nosotros, solo era para saber qué terreno estoy pisando. Por mí, me casaba con ella en ese mismo momento, pero aún no tenía claro si su corazón estaba disponible para ser ocupado por alguien. Sé que hubo o hay alguien. Pero ella es hermética en ese aspecto. Solo me queda ser paciente y esperar para ganar su confianza por completo. Bajamos al restaurante y veo que no está cómoda. —¿Te pasa algo preciosa? —me atrevo a preguntarle al ver que se oculta detrás del menú. —No, nada. Estoy bien. –sonrío, pues sus gestos desmie

