Leonardo. La fiesta es, indiscutiblemente, un éxito rotundo que roza la perfección. Sofía ha logrado orquestar un evento que supera cualquier expectativa previa; su visión para el detalle es asombrosa y el resultado es sencillamente impecable. Samuel irradia una felicidad contagiosa, especialmente después de ver su propio nombre grabado en la piel de nuestra mujer; ese gesto fue, sin duda, el punto culminante de la noche. Lo único que empaña mi humor es este disfraz. Me siento ridículo enfundado en el traje de Bane, pero acepté esta humillación visual solo para complacer el capricho de mi hermano menor y, por supuesto, para intentar apaciguar a nuestra rebelde y testaruda mujer. Sé que mi gestión con Graziella fue deficiente. Soy plenamente consciente de sus intenciones, pero en aquel mo

