Sofía. La atmósfera de la fiesta ha superado, con creces, las expectativas que dibujé en mi mente durante semanas. Mis chicos lucen sencillamente espectaculares en sus trajes de Gotham; la oscuridad de sus personajes resalta esa aura de peligro que siempre los rodea. Por mi parte, me siento divina, casi empoderada, envuelta en este látex n***o que se ciñe a mi cuerpo como una segunda piel. Ninguno de ellos ha sido capaz de apartar la mirada; los observo de reojo, notando sus rostros babeantes y cómo sus pupilas se dilatan cada vez que me muevo. Elegí el disfraz de Catwoman con una intención deliberadamente provocadora: quería que sus ojos estuvieran clavados en mí, recordándoles a cada segundo que, aunque soy suya, esta noche no podrán tocarme más de lo estrictamente permitido. La abstine

